Gran tiburón blanco
Gran tiburón blanco - BYRON DILKES, DANAH DIVERS

El secreto del tiburón blanco para una larga vida sin cáncer

Científicos desentrañan el genoma de este animal icónico y descubren cómo consigue curar sus heridas con facilidad y evitar los tumores

MadridActualizado:

Protagonista absoluto de una de las películas más taquilleras en la historia de Hollywood, el gran tiburón blanco es una de las criaturas marinas más reconocidas y que más fascinación generan entre el público. No es para menos, ya que este depredador icónico posee unas extraordinarias características, como su tamaño masivo (puede medir más de 6 metros y pesar más de 3 toneladas) o su capacidad para bucear a 13.000 metros de profundidad. Ahora, un equipo internacional de científicos y conservacionistas ha conseguido secuenciar en detalle su genoma, lo que ha permitido arrojar luz sobre los secretos de estos gigantes para vivir una larga vida, esquivar el cáncer y curar sus heridas con rapidez.

Gran tiburón blanco
Gran tiburón blanco- Byron Dilkes, Danah Divers

La decodificación del genoma del tiburón blanco, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ha revelado no solo su enorme tamaño (una vez y media el tamaño del genoma humano), sino también una gran cantidad de cambios genéticos que pueden estar detrás de su éxito evolutivo. En concreto, una sorprendente adaptación molecular (también conocida como selección positiva) en numerosos genes con funciones importantes en el mantenimiento de la estabilidad del genoma, es decir, los mecanismos de defensa genética que contrarrestan la acumulación de daño al ADN de una especie.

Estos cambios de secuencia adaptativa se encontraron en genes íntimamente relacionados con la reparación, la respuesta al daño y la tolerancia al daño del ADN, entre otros. El fenómeno opuesto, la inestabilidad del genoma, que resulta del daño acumulado en el ADN, es bien conocido por predisponer a los humanos a numerosos cánceres y enfermedades relacionadas con la edad.

«No solo había un número sorprendentemente alto de genes de estabilidad del genoma que contenían estos cambios adaptativos, sino que también había un enriquecimiento de varios de estos genes, destacando la importancia de este ajuste genético en el tiburón blanco», señala Mahmood Shivji, director del Centro de Investigación de Tiburones de la Fundación Save Our Seas de la Universidad de Nova Southeastern en Florida (EE.UU.).

Grande, viejo y sano

También fue notable que el genoma del tiburón blanco contenía un número muy alto de «genes saltarines» o transposones, y en este caso un tipo específico, conocido como LINE, en una de las proporciones más altas (casi el 30%) descubiertas en vertebrados hasta ahora. Estos genes pueden representar un agente selectivo fuerte para la evolución de mecanismos eficientes de reparación del ADN.

El equipo también encontró que muchos de los mismos genes de estabilidad del genoma en el tiburón blanco eran compartidos por el tiburón ballena, que también tiene un gran tamaño y una larga vida. Según los investigadores, se trata de un descubrimiento significativo, ya que, en teoría, el riesgo de desarrollar cáncer debería aumentar tanto con el número de células (cuerpos grandes) como con la vida útil de un organismo.

Sin embargo, al contrario de lo que se espera, los animales de cuerpo muy grande no padecen cáncer con más frecuencia que los humanos, lo que sugiere que han desarrollado capacidades superiores de protección contra la enfermedad. Las innovaciones genéticas descubiertas en los genes de estabilidad del genoma en el tiburón blanco y el ballena podrían ser adaptaciones que faciliten la evolución de sus grandes cuerpos y su larga vida útil. «Decodificar el genoma del tiburón blanco es proporcionar a la ciencia un nuevo conjunto de claves para descubrir misterios persistentes sobre estos depredadores temidos e incomprendidos: por qué los tiburones han prosperado durante unos 500 millones de años, más que casi cualquier vertebrado en la Tierra», señala Salvador Jorgensen, investigador en el acuario de la bahía de Monterey y coautor del estudio.

Curación de heridas

Las sorpresas no acabaron ahí. Los genomas revelaron otras intrigantes adaptaciones evolutivas que permiten a los tiburones cicatrizar antes y curar rápida y eficazmente sus heridas, incluso las más grandes, algo por lo que son bien conocidos.

«La inestabilidad del genoma es un tema muy importante en muchas enfermedades humanas graves. Ahora descubrimos que la naturaleza ha desarrollado estrategias inteligentes para mantener la estabilidad de los genomas en estos tiburones», afirma Shivji. A su juicio, los investigadores acaban de explorar la «punta del iceberg». «Todavía hay mucho que aprender de estas maravillas evolutivas, incluida información que podría ser útil para combatir el cáncer y las enfermedades relacionadas con la edad, y mejorar los tratamientos de curación de heridas en humanos, a medida que descubrimos cómo lo hacen estos animales», señala.

La decodificación del genoma del tiburón blanco también ayudará a la conservación de esta especie magnífica y de otras relacionadas, muchas de las cuales tienen poblaciones en rápido declive debido a la sobrepesca.