Vista lateral derecha de la Cioclovina calvaria que muestra una gran fractura deprimida
Vista lateral derecha de la Cioclovina calvaria que muestra una gran fractura deprimida - Kranoti et al

Crimen en el Paleolítico: El asesino era zurdo y le rompió el cráneo con un «bate»

Hallan evidencias de violencia en un cráneo humano de hace 33.000 años encontrado en Transilvania

MadridActualizado:

¿Fuimos alguna vez el buen salvaje que propugnaba Jean-Jacques Rousseau? Es difícil creerlo. La violencia ya era ejercida por nuestros ancestros, como demostraron los grandes agujeros en un cráneo de hace 430.000 años hallado en la Sima de los Huesos, en Atapuerca. Los investigadores afirmaron entonces que se trata de uno de los primeros casos documentados de asesinato de toda la Historia. Ahora podemos sumar un nuevo crimen primitivo, este cometido en el Paleolítico y que tiene como víctimas y verdugos a miembros de nuestra propia especie, Homo sapiens. Se trata de un hombre adulto que murió poco después de recibir unos golpes en la cabeza con un objeto parecido a un bate.

El cráneo fosilizado de este individuo de hace 33.000 años, conocido como Ciocloina calvaria, fue descubierto originalmente en una cueva en el sur de Transilvania. Desde entonces, los restos han sido ampliamente estudiados, ya que no estaba claro si sus fracturas ocurrieron en el momento de la muerte o después. Ahora, un equipo internacional de Grecia, Rumanía y Alemania ha dado a conocer los resultados de un nuevo análisis y no hay duda: el hombre sufrió una muerte violenta. Los resultados aparecen publicados en la revista de acceso abierto PLoS ONE.

Los autores reevaluaron el trauma en el cráneo, específicamente una fractura grande en el lado derecho. Dirigidos por Eberhard Karls, de la Universidad de Tubinga (Alemania), realizaron simulaciones experimentales de traumas utilizando doce esferas de huesos sintéticos, probando escenarios como caídas desde varias alturas y golpes simples o dobles desde rocas o con bates. Junto con estas simulaciones, los autores inspeccionaron el fósil tanto visual como virtualmente usando tecnología de tomografía computada.

Confrontación cara a cara

Según los análisis, hubo dos lesiones en el momento de la muerte o cerca de ella: una fractura lineal en la base del cráneo, seguida de una fractura deprimida en el lado derecho de la bóveda craneal. Las simulaciones mostraron que estas fracturas se parecen mucho al patrón resultante de golpes consecutivos con un objeto parecido a un bate. La posición sugiere que el golpe que resultó en la fractura deprimida provino de una confrontación cara a cara, posiblemente con el bate en la mano izquierda del perpetrador. En resumen, el análisis de los investigadores indica que las dos lesiones no fueron el resultado de un accidente, daño post-mortem o una caída.

Si bien las fracturas habrían sido fatales, solo se ha encontrado el cráneo fosilizado, por lo que es posible que también existieran otras lesiones corporales que causaran la muerte. Independientemente, los autores afirman que la evidencia forense descrita en este estudio apunta a una muerte violenta causada intencionalmente, lo que sugiere que los humanos primitivos cometían homicidios durante el Paleolítico Superior.

«El Paleolítico Superior fue un momento de creciente complejidad cultural y sofisticación tecnológica. Nuestro trabajo muestra que el comportamiento violento interpersonal y el asesinato también formaron parte del repertorio de comportamiento de estos europeos modernos tempranos», aseguran los investigadores.

Para saber más: Ötzi, asesinado a traición.