Thrinaxodon, de la familia de terápsidos
Thrinaxodon, de la familia de terápsidos - Wikicommons

Las extrañas criaturas que guardan el secreto de que tengas brazos

Alas, aletas, patas... los mamíferos poseen las extremidades delanteras más diversas de todo el reino animal que evolucionaron antes que los dinosaurios

Madrid Actualizado: Guardar
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Además del pelo, los mamíferos poseen una cualidad que les distingue del resto del reino animal: tienen unas extremidades delanteras únicas que les han permitido dominar diferentes hábitats. Desde el aire y los murciélagos, al mar y las ballenas, incluyendo nuestros propios brazos y cómo sujetamos el móvil, esta diversificación que no ha conseguido ningún otro vertebrado contrasta con la de las aves, quienes todas poseen alas; y con la de reptiles, que caminan a cuatro patas. Pero el momento en que empezamos a diferenciarnos del resto ha sido un enigma para los científicos, que tras estudiar cientos de huesos de antepasados de mamíferos parecen haber encontrado una pista que se remonta incluso antes de que los dinosaurios dominasen el mundo.

Concretamente, el reciente estudio, publicado en la revista « Proceedings of the National Academy of Sciences», sugiere que nuestros primeros familiares que comenzaron a desarrollar diversos miembros anteriores -de los que derivarían nuestros propios brazos actuales- ya vivían hace 270 millones de años, unos 30 millones de años antes que los primeros dinosaurios pisaran la Tierra.

«Aparte del pelaje, la forma diversa de la extremidad delantera es una de las características más icónicas de los mamíferos», afirma la autora principal del artículo, Jacqueline Lungmus, investigadora del Museo Field de Historia Natural (EE. UU.) y candidata a doctorado en la Universidad de Chicago. «Estábamos tratando de entender de dónde viene eso, si es un rasgo reciente o si es un rasgo antiguo de un grupo de animales al que pertenecemos», señala.

Extraños cocodrilos que son nuestros ancestros

Para determinar los orígenes de los brazos de los mamíferos en la actualidad, Lungmus y Ken Angielczyk, responsable del Museo Field, examinaron los fósiles de parientes antiguos de los mamíferos. Hace unos 312 millones de años, los vertebrados terrestres se dividieron en dos grupos: los saurópsidos -de los que evolucionarían dinosaurios, aves, cocodrilos y lagartos-, y los sinápsidos -el grupo del que forman parte los mamíferos-. Sin embargo, estos sinápsidos se parecían más a los reptiles que a los humanos actuales. Entre ellos, se encontraban los pelicosaurios, unos familiares lejanos de los mamíferos con más aspecto de reptil que de caballo, murciélago o ballena. «Si vieras a un pelicosaurio caminando por la calle, no pensarías que se parece a un mamífero; dirías: 'Eso es un cocodrilo de aspecto extraño'», afirma Angielczyk.

Sin embargo, hace unos 270 millones de años, surgió una nueva línea de nuestro árbol genealógico: los terápsidos. Estos ancestros, que se diferenciaban de los pelicosaurios sobre todo por la forma de la mandíbula, fueron los primeros miembros de nuestra familia que realmente se diversificaron: había ágiles carnívoros, corpulentos animales que sobrevivían en madrigueras y herbívoros que habitaban los árboles. Y algunos tenían pelo.

En la parte superior, un terápsido; en la parte inferior, un pelicosaurio
En la parte superior, un terápsido; en la parte inferior, un pelicosaurio - April I. Neander

«Este es el primer estudio que repara en la cantidad de diversidad de formas de las extremidades anteriores teniendo en cuenta una gran muestra de estos animales», afirma Lungmus. El equipo examinó los huesos de la parte superior del brazo de cientos de especímenes fósiles que representan 73 tipos de pelicosaurios y terápsidos. En concreto se tomaron medidas de los huesos que permiten la unión entre el hombro y el codo y se analizaron las formas de los huesos con una técnica llamada morfometría geométrica.

Mayor rango de movimientos

Al comparar las formas de los restos óseos, los investigadores encontraron mucha más diversidad en los de los terápsidos que en los huesos de los pelicosaurios. También notaron que la parte superior del brazo, cerca del hombro, era especialmente variada en los primeros, una característica que podría haberles permitido movimientos más libres y amplios que los de los pelicosaurios.

A la izquierda, un pelicosaurio y, a la derecha, un terápsido. El movimiento del segundo sería mucho más amplio que en el del primer caso
A la izquierda, un pelicosaurio y, a la derecha, un terápsido. El movimiento del segundo sería mucho más amplio que en el del primer caso - Jacqueline K. Lungmus

Antes de este estudio, lo más temprano que los paleontólogos habían podido rastrear la diversidad de miembros delanteros de los mamíferos fue hace 160 millones de años, por lo que este trabajo ha retrasado en más de 100 millones de años el origen de nuestros propios brazos. «Gran parte de lo que hacemos todos los días, como un gesto tan simple como coger el teléfono, está relacionado con la forma en que evolucionaron nuestras extremidades anteriores», afirma dice Angielczyk. Por lo que si ahora mismo están utilizando tus brazos para sujetar el móvil, da gracias a la evolución de tus ancestros, los terápsidos.