Fotograma del documental
Fotograma del documental - The octopus in my house

Cuando un científico divorciado comienza a vivir con un pulpo en casa

El documental «The octopus in my house», de la BBC, relata la historia de Heidi, un pequeño pulpo adoptado por una familia

G.L.S.
MadridActualizado:

Los pulpos, con sus ocho cerebros independientes, sueñan, cambian de color y a veces hasta parecen hacer predicciones futbolísticas. Ahora, y gracias al documental «The octopus in my house», emitido por la BBC este jueves, los pulpos también son válidos como animales de compañía.

La directora Anna Fitch muestra la peculiar situación en la que David Scheel, profesor de biología marina en la universidad de Anchorage (Alaska), y su hija de 16 años, Laurel, comienzan a vivir con un inmenso tanque de agua en su salón para cobijar a un ejemplar de pulpo de la especie Octopus cyanea, también conocido como pulpo azul o pulpo del día. Scheel no tiene problemas de espacio porque, según cuenta, su exmujer se llevó todos los muebles.

Al principio el pulpo se muestra tímido, pero después de diez días ya se ha comido a todos los caracoles que Scheel escondió y se ha adueñado de todo el perímetro del acuario.

El científico está intrigado por averiguar si los pulpos, criaturas conocidas por su inteligencia y su carácter solitario, interactuará de alguna forma con su hija o con él. Finalmente, la convivencia con el molusco pronto lleva a que los Scheel le bauticen como Heidi.

Antes de que se den cuenta, el pulpo se ha convertido en parte de la familia. «Teníamos una bonita rutina al levantarnos», contó Scheel en The Telegraph. «Siempre disfrutaba mirándola durante unos minutos y nos dábamos los buenos días antes de salir para comenzar mi día».

Por las tardes, la hija de Scheel se acostumbra a jugar con Heidi, dando toquecitos en el cristal del tanque y agitando sus dedos dentro del agua, dejando que el pulpo se encaramase por su brazo.

Un pulpo juguetón

En realidad, Heidi, que al principio pesaba unos 400 gramos pero que puede llegar a medir 80 centímetros, se muestra juguetona. El documental muestra su afición por coger un cubo de Rubik y lanzar un plástico a una corriente de aire dentro del tanque para verlo girar. El animal se aficiona a escurrirse por estrechos tubos introducidos en el acuario e incluso llega a aprender a apretar una pelota que invoca a su nueva familia a las cercanías del acuario a través de un zumbido.

En un irónico giro, el documenta muestra cómo el pulpo ve el documental Blue Planet II de la BBC. «Cuando nos sentamos para ver la televisión Heidi se pone en la esquina cerca de la pantalla durante unos 15 ó 20 minutos antes de volver a su guarida», recuerda Scheel. Allí, el animal duerme, mostrando cambios de color que sugieren que está soñando.

Laurel y David Scheel juegan con el animal día y noche, a veces introduciendo cangrejos o almejas vivas, para ver cómo Heidi cambia de color y se mueve con la rapidez de un depredador, o bien cómo acecha, como una sombra invisible.

Finalmente el animal alcanza cinco veces su tamaño original, y se decide mover el tanque a un garaje para drenar el agua que suele acabar por el suelo.

Curiosamente, los pulpos, criaturas extremadamente inteligentes, solo viven entre uno y dos años. Después de ser cambiada de sitio, Heidi comienza a declinar y, pasados unos meses, muere. Los Scheel probablemente nunca se olvidarán de ella.