Algunos envases celtas almacenados en el museo estatal de Württemberg (Alemania)
Algunos envases celtas almacenados en el museo estatal de Württemberg (Alemania) - Victor S. Brigola

Averiguan lo que los celtas bebían en sus banquetes

Las clases más altas bebían vino importado de Italia y Grecia y cerveza local, almacenada en envases procedentes de esas tierras

MadridActualizado:

Hoy sabemos que los celtas, un antiguo pueblo indo-europeo, alcanzaron su apogeo durante el siglo 4 a.C., y que se extendieron por toda Europa, desde las islas británicas hasta Asia Menor. Después, la presión política de otras culturas causaron su declive. Pero hasta hoy nos han llegado señales que nos hablan de sus costumbres y tradiciones. Por ejemplo, conocemos que creían en la vida después de la muerte, porque enterraban a sus muertos con comida y armas, o que sus druidas estudiaban la transmigración de las almas y el poder de la naturaleza y los dioses, muchos de ellos zoomórficos y que acabaron permeando la cultura romana.

Desde hace unos años, las cada vez más refinadas tecnologías de análisis químico permiten incluso estudiar qué comían y bebían nuestros antepasados, incluyendo los celtas. Ahora, un estudio que se acaba de publicar en PLOS ONE, y que se ha centrado en examinar decenas de fragmentos de envases, ha revelado nuevos detalles sobre su alimentación de los celtas, especialmente en sus festivales. Los resultados muestran que los celtas tempranos que vivieron al poniente de Francia importaron no solo cerámica del Mediterráneo, sino también aceite de oliva y vino, así como algunas de sus costumbres, en torno al año 500 antes de Cristo.

«Este fue un periodo de cambios rápidos, durante el cual los envases hechos en Grecia e Italia llegaron al norte de los Alpes en gran cantidad por primera vez. Generalmente se ha asumido que esto indica que los celtas comenzaron a imitar el estilo de vida mediterráneo, y que solo la élite podía beber vino de este origen durante los banquetes», ha explicado en un comunicado Philipp Stockhammer, director de la investigación y profesor en la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich (Alemania).

«Nuestros análisis confirman que, efectivamente, consumieron vinos importados, pero que también bebieron cerveza local en esos envases –ha proseguido Stockhammer–. En otras palabras, los celtas no solo adoptaron las tradiciones extranjeras sino que usaron los productos importados a su propia manera (...) Este estudio muestra que el contacto intercultural es un proceso dinámico, y demuestra cuán fácil es que los envases poco familiares sirvan para nuevas funciones y adquieran nuevos significados».

Los investigadores rastrearon las huellas químicas que la bebida dejó en los antiguos envases, hace miles de años. En concreto, analizaron una colección de 99 recipientes de cerámica y metal usados para beber, transportar y almacenar líquidos, por medio de técnicas de cromatografía y espectrometría. Todos ellos se encontraron en el yacimiento del Monte Lassois, en Burgundia (Francia), en lo que antaño fue un asentamiento fortificado.

Cerveza y vino para ocasiones especiales

«Identificamos componentes característicos del aceite de oliva y la leche, del vino importado y de bebidas alcohólicas locales, así como trazas de mijo y de cera», ha recordado Maxime Rageot, investigador en la Universidad de Tubinga. «Los hallazgos muestran que, además del vino, la cerveza de mijo y de cebada se consumía en ocasiones festivas y rituales».

Además, los investigadores han concluido que el consumo de vino importado no estaba restringido a las clases más altas. Han hallado evidencias de que los artesanos también tenían acceso al vino, quizás para cocinar, mientras que las élites lo consumían en las fiestas.

Los autores han comentado que es posible que los envases se usasen para almacenar otros alimentos, como el trigo, la cebada o el centeno, pero que los análisis empleados no son capaces de detectar este tipo de alimentos. A pesar de eso, han comentado que el estudio demuestra el potencial de este tipo de estudios moleculares y que, además, arroja luz sobre las prácticas celtas en los festivales.

Según Cynthianne Spiteri, otro de los investigadores, todo esto resuelve la tradicional pregunta de si los celtas adoptaron las costumbres de bebida del Mediterráneo: «De hecho, lo hicieron, pero lo hicieron de una forma creativa».