El Homo erectus, un «buen salvaje» a pesar de ser cazador
El Homo erectus, un «buen salvaje» a pesar de ser cazador - E. Daynes

Antes del Homo sapiens todos fueron inocentes

Un nuevo estudio exculpa a nuestros ancestros cazadores de la desaparición de grandes mamíferos en África durante los últimos millones de años

MadridActualizado:

Existe una teoría, ampliamente extendida, de que antes de que el Homo sapiens hiciera su flamante aparición en África, hace unos 300.000 años, nuestros ancestros fabricantes de herramientas ya habían hecho un daño considerable en la fauna que explotaban para sobrevivir. Su intervención podía explicar la extraña desaparición de grandes mamíferos en el continente madre en los últimos millones de años. De esta forma, el género homo parecía unido a la devastación prácticamente desde que fue capaz de lanzar o tallar una piedra.

Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista «Science» exculpa a otros homínidos que no seamos nosotros de cualquier exterminio. Según los investigadores de las universidades estadounidenses de Utah, Massachusetts Amherst, Chicago y California en Santa Cruz, no fueron esos «buenos salvajes», si no un cambio climático a largo plazo lo que provocó las extinciones al expandirse los pastizales por la caída de los niveles de dióxido de carbono (CO 2) en la atmósfera.

«A pesar de décadas de literatura que afirma que los primeros homínidos impactaron en las faunas africanas antiguas, ha habido pocos intentos de probar este escenario o de explorar alternativas», dice el responsable del estudio, Tyler Faith, curador de arqueología en el Museo de Historia Natural de Utah y profesor de la Universidad de Utah. «Creemos que nuestro estudio ofrece un argumento convincente en contra de estas opiniones sobre nuestros antepasados», subraya.

Hipopótamo , jirafa, elefante, rinoceronte blanco y rinoceronte negro
Hipopótamo , jirafa, elefante, rinoceronte blanco y rinoceronte negro - J. Rowan

Los investigadores compilaron un registro de siete millones de años de extinciones de herbívoros en África oriental, centrándose en las especies más grandes, los llamados «megaherbívoros» (especies de casi 1.000 kilos). Aunque en la actualidad existen solo cinco megaherbívoros (elefante, rinoceronte blanco, rinoceronte negro, hipopótamo y jirafa) en África -y en la actualidad sí tenemos una gran parte de culpa- hubo una diversidad mucho mayor en el pasado. Por ejemplo, nuestra antepasada «Lucy», la famosa Australopithecus afarensis, de tres millones de años, compartió su paisaje arbolado con tres especies de jirafas, dos de rinocerontes, una de hipopótamo y cuatro de elefantes en Hadar, Etiopía.

Un diente fósil de un hipopótamo (Hippopotamus amphibius) (izquierda) y otro de un rinoceronte blanco (Ceratotherium simum) (derecha), dos de los pocos megaherbívoros supervivientes, del Pleistoceno tardío de Kenia occidental
Un diente fósil de un hipopótamo (Hippopotamus amphibius) (izquierda) y otro de un rinoceronte blanco (Ceratotherium simum) (derecha), dos de los pocos megaherbívoros supervivientes, del Pleistoceno tardío de Kenia occidental - J. Tyler Faith

Antes del Homo erectus

Cuándo y por qué desaparecieron estas especies ha sido durante mucho tiempo un misterio para los arqueólogos y paleontólogos. «Nuestros análisis muestran que hay una disminución constante y a largo plazo de la diversidad de megaherbívoros que comenzó hace unos 4,6 millones de años. Este proceso de extinción se inicia más de un millón de años antes de la evidencia más temprana de ancestros humanos que fabrican herramientas o matan animales y mucho antes de la aparición de cualquier especie de homínido capaz de cazarlos de manera realista, como el Homo erectus», dice Faith.

Faith y su equipo cuantificaron los cambios a largo plazo en los megaherbívoros del este de África utilizando datos de más de 100 conjuntos de fósiles que abarcan los últimos siete millones de años. El equipo también examinó registros independientes de tendencias climáticas y ambientales y sus efectos, específicamente CO 2 atmosférico global, registros de isótopos de carbono estables de la estructura de la vegetación e isótopos de carbono estables de los dientes de herbívoros fósiles de África oriental, entre otros.

28 linajes extinguidos

El equipo analizó más de 100 sitios en el este de África
El equipo analizó más de 100 sitios en el este de África - J.T.F.

Su análisis revela que durante los últimos siete millones de años se produjeron importantes extinciones megaherbívoras: 28 linajes se extinguieron, lo que llevó a las comunidades actuales que carecen de animales grandes. Estos resultados resaltan la gran diversidad de las antiguas comunidades de megaherbívoros. Además, muchas de ellas tenían muchas más especies de estos grandes animales de las que existen en la actualidad en toda África.

Un análisis más detallado mostró que la aparición de la megafauna comenzó hace aproximadamente 4,6 millones de años, y que la tasa de disminución de la diversidad no cambió tras la aparición del Homo erectus, un ancestro humano a menudo culpado de las extinciones. Más bien, el equipo de Faith sostiene que el clima tuvo la culpa.

Adiós a los árboles

Al parecer, el factor clave fue la expansión de los pastizales, «que probablemente esté relacionado con una caída global del CO 2 atmosférico en los últimos cinco millones de años», dice John Rowan, de la Universidad de Massachusetts en Amherst. «Los niveles bajos de CO 2 favorecen a los pastos tropicales sobre los árboles, y como consecuencia las sabanas se volvieron menos leñosas y más abiertas a través del tiempo. Sabemos que muchos de los megaherbívoros extintos se alimentan de la vegetación leñosa, por lo que parecen desaparecer junto a su fuente de alimento», concluye.

La pérdida de herbívoros masivos también puede explicar otras extinciones atribuidas a los antiguos homínidos. Algunos científicos han sugerido que la competencia con especies cada vez más carnívoras de Homo llevó a la desaparición de numerosos carnívoros en los últimos millones de años. Los investigadores proponen una alternativa: «Algunos de esos carnívoros africanos, como los gatos dientes de sable, podían haberse especializado en presas muy grandes, tal vez en elefantes juveniles», dice Koch. «Podría ser que algunos de estos carnívoros desaparecieran con su presa».

El un artículo que acompaña al estudio en la revista «Science», René Bobe y Susana Carvalho, de la Universidad de Oxford, critican los resultados diciendo que el papel de los homínidos todavía debe ser tenido en cuenta, dadas las limitaciones de los datos arqueológicos y paleontológicos actuales. Sin embargo, Faith cree que «debemos centrar nuestra atención en la única especie que se sabe que es capaz de causar impactos en los ecosistemas: nosotros, Homo sapiens, durante los últimos 300.000 años». Eso nos convierte en los exterminadores por excelencia, algo que nos debería haber reflexionar de cara al futuro.