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Cómo colocar (bien) los alimentos en el frigorífico

La ubicación correcta de los alimentos crudos y cocinados en la nevera permite aumentar la conservación, duración y la seguridad alimentaria

Una mujer, reorganizando los alimentos en la nevera
Una mujer, reorganizando los alimentos en la nevera
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Quizá sea por la inercia, por la costumbre o simplemente porque pocas veces nos hemos molestado en hacerlo correctamente, lo cierto es que muchos llevamos toda la vida colocando mal los alimentos en el frigorífico. En realidad es más sencillo de lo que creemos y en cuanto uno se interesa por conocer el orden correcto de los alimentos en la nevera para que éstos se conserven mejor y duren más tiempo, pronto se convierte en un hábito.

La temperatura ideal del frigorífico para conservar los alimentos de forma óptima sería de 4 ºC (en algunas fuentes citan hasta los 6ºC). En cuanto al congelador, la temperatura ideal sería de -18ºC.

Una de las reglas básicas para colocar cada cosa en su sitio (correcto) es separar los alimentos que se deben cocinar de los que ya están listos para su consumo. Así, según explica Ana Fuertes, directora de Industria de bioMériux Iberia, lo aconsejable es colocar los alimentos como las carnes y los pescados crudos en las zonas más bajas de la nevera (más frías) para evitar salpicaduras y derrames (que pueden ser contaminantes) sobre los alimentos ya preparados. Según la experta, esta sería la disposición correcta de los alimentos en el frigorífico:

En los estantes superiores aconseja ubicar los alimentos como los quesos curados, los pasteles y los alimentos ahumados.

En las baldas ubicadas en la parte media de la nevera deben ir los productos lácteos y los alimentos cocinados o semielaborados.

En los estantes inferiores es aconsejable ubicar los alimentos crudos y perecederos, los productos en descongelación en envases cerrados.

En los cajones de la parte baja del frigorífico la experta de bioMériux Iberia recomienda conservar las frutas, las verduras y los constituyentes de las ensaladas, si bien aconseja protegerlos de las temperaturas más bajas para que no se congelen y, en el caso de que se cuente con dos filas de cajones, incluir en la parte más baja las carnes y pescados. Sobre este punto, Luis Riera, director de la consultora de seguridad alimentaria Saia, opina que a muchas frutas y hortalizas no les sienta demasiado bien las temperaturas tan bajas, por lo que en el caso de que sea una nevera que no cuente con zonas de temperatura reguladas consideraría más adecuado guardar en la parte inferior de la nevera, la más cercana al congelador, las carnes y los pescados.

En la puerta de la nevera aconseja guardar (en el compartimento de la parte superior, que suele ir cerrado por una cubierta de plástico), la mantequilla, la margarina y la mermelada. En los de la parte media, recomienda guardar las conservas de larga duración, los aderezos y las salsas y en la parte baja las botellas de agua, leche y otras bebidas. En cuanto a la leche, Luis Riera aclara que en realidad la puerta de la nevera no es el lugar más adecuado para guardarla debido a los cambios de temperatura que sufre en un hogar en el que se abra a menudo el frigorífico. Por eso recomienda consumir la leche dentro del periodo recomendable una vez que se ha abierto.

En cuanto a los huevos, el experto desaconseja utilizar las hueveras habilitadas para ello en la nevera para conservarlos y propone conservar los huevos en el recipiente en el que se han comprado y en la parte media del frigorífico, al fondo, para evitar los cambios de temperatura. Eso sí, el experto aclara que el mejor sitio para dejarlos sería en una despensa fresca pues lo ideal es que no sufran cambios de temperatura.

«First in, first out»

Otra norma para clasificar los alimentos tanto dentro del frigorífico como del congelador es la máxima «First in, first out» (FIFO o lo primero en entrar debe ser lo primero en salir), que significa que ordenaremos los alimentos de tal manera que consumamos en primer lugar los que entraron primero en nuestra casa (y cuya fecha de caducidad, por tanto, sea más próxima). Es decir, tal como explica Ana Fuertes, colocaremos los alimentos más viejos hacia el frente y los más nuevos hacia atrás.

También es aconsejable guardar las distancias de seguridad con las paredes del frigorífico tanto para evitar la suciedad, como la acumulación de hielo, el goteo y la seguridad de los alimentos.