EL GARABATO DEL TORREÓN

Octavio Vázquez, compositor

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El recentísimo estreno absoluto de Penélope, a cargo de la Real Filharmonia de Galicia y los coros Solo Voces y Collegium Compostellanum, ha supuesto para la mayoría de los aficionados gallegos (incluyendo en el paquete a los de melomanía más puesta al día) el descubrimiento de un compositor, Octavio Vázquez, orensano de nacimiento (algunas notas apuradas lo hacen natural de Compostela) pero fuertemente ligado a la ciudad de Lugo.

El estreno tuvo lugar en la capital lucense, dentro de un concierto organizado por el Consello da Cultura Galega con motivo del Día das Letras Galegas. Penélope es un pieza para orquesta y coro inspirada en el poema homónimo de Díaz Castro, lo que, de entrada vincula a Vázquez con la fecunda tradición de compositores gallegos (Montes, Veiga, Baldomir, Chané, Groba, incluso el Andrés Gaos de Rosa de abril...) que pusieron su inspiración al servicio de la de los grandes poetas del país (Rosalía, Curros, Pondal, Pimentel, Cabanillas...). No es esa su única equivalencia. También Vázquez, al igual que tantos otros nombres mayúsculos de la música gallega, inscribe su formación académica y su obra creativa en el extranjero, si bien su prolongada estancia en Nueva York (a efectos profesionales, su residencia permanente) de ninguna manera ha logrado desarraigarlo musicalmente de Galicia. A este respecto, el Concierto para violín o las Danzas galegas para violín y piano hablan bien a las claras, como esta recentísima Penélope, de la irrenunciable ascendencia de su vena compositiva.

En el concierto del Día das Letras Galegas, Octavio Vázquez compartió programa con Xesús Bal y Gay, otro compositor gallego que, como él, se tuvo que ir con la música a otra parte. La estancia de Bal fuera de España se prolongó durante cuarenta años. Por fortuna, los tiempos son otros. Esperamos, pues, que Octavio Vázquez no tarde mucho en regresar para continuar entre nosotros su brillante carrera.