Una de las imágenes del año 2014 de AFP: una señora pone luces a una cruz en un campamento de refugiados cristianos en la capital del Kurdistán iraquí, Erbil
Una de las imágenes del año 2014 de AFP: una señora pone luces a una cruz en un campamento de refugiados cristianos en la capital del Kurdistán iraquí, Erbil - afp
Estado Islámico

Jóvenes españoles peregrinan a Irak para ayudar a los mártires cristianos contra el EI

En territorio iraquí apenas sobreviven 200.000 cristianos frente al 1.600.000 de la época de Sadam Husein antes de la invasión estadounidense. Se teme que en un par de años no quede ningun caldeo en este país

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El Papa Francisco dijo en una homilía el pasado verano que hoy hay más mártires en la Iglesia que en los primeros siglos, con 300 millones de cristianos siendo perseguidos en todo el mundo. Jorge Bergoglio miraba irremediablemente a la situación de miles de cristianos forzados a huir de las huestes yihadistas intolerantes hacia la fe. Con Siria e Irak en el centro del nihilismo bárbaro, especialmente sangrante es el caso del apocalipsis iraquí, en la antigua Mesopotamia, donde sobreviven apenas 200.000 cristianos asirios -caldeo-católicos, sirio-católicos y sus variantes ortodoxas- frente al 1.600.000 de la época de Sadam Husein.

El 7 de agosto de 2014 el Estado Islámico (EI) tomó la villa de Qaraqosh, la mayor ciudad cristiana de Irak, en la llanura del Nínive, y de la que huyeron cerca de treinta mil familias. Con la crueldad siendo televisada y un año después de esa fecha clave, un grupo de seis jóvenes españoles viaja a Erbil, capital del Kurdistán iraquí, para visitar a sus más de 120.000 correligionarios, refugiados allí del avance yihadista. Todos menores de 25 años, estudiantes de Periodismo, Psicología, Comunicación Audiovisual, Derecho e Ingeniería industrial, los «Guardianes de la fe», como se llama el proyecto, han conseguido recaudar 17.000 euros, gracias especialmente a una cena benéfica celebrada el pasado miércoles y a la que acudieron más de 300 personas.

De Barcelona al aeropuerto Atatürk de Estambul y de ahí directos a Erbil, el grupo formado por Jaume, Eulalia, Javi, Carlos, Alfredo y Juan viajará al norte de Irak, donde estará un mes, para filmar a los refugiados allí congregados. «Está claro que es más peligroso que irse de vacaciones a la Costa Brava, supongo que tendremos miedo pero por el momento la convicción es más fuerte que lo que podamos temer», asevera Jaume Vives, de 23 años y director del proyecto, y quien ya se interesó el pasado año por la situación de los cristianos visitando un campamento de refugiados sirios en el Líbano. Contarán con un traductor las 24 horas del día conocedor de kurdo, árabe y castellano, así como de un conductor que les transporte de un lado a otro y que les sepa indicar donde ir y donde parar.

Cartel del proyecto cinematográfico

En Erbil, a hora y media del bastión yihadista de Mosul, les esperan 70.000 cristianos refugiados. Pero también irán a Duhok, a solo 75 kilómetros del infierno. «Vale la pena luchar por ellos y visibilizar su sufrimiento. No se han rebelado contra Dios y aceptan su cruz. Ningún cristiano se ha convertido al islam, la única tabla de salvación ofrecida por los yihadistas además de un impuesto», añade Vives. Se encontrarán con miles de personas que han perdido todo en cuestión de horas, casa, trabajos, ahorros, familias, etc. No quedan ya cristianos en las zonas bajo control del EI.

A estos jóvenes les han asesorado desde Ayuda a la Iglesia Necesitada. Raquel Martín, periodista de la organización, viajó a Erbil el pasado marzo y coincidió con multitud de familias iraquíes que huyeron de Mosul y Qaraqosh. «La situación del Kurdistán es complicada con miles de desplazados internos y por su actividad económica, con muchas complicaciones pese a ir remontando poco a poco», apunta Martín, quien recuerda el maltrato a las mujeres yazidíes, convertidas en esclavas sexuales al ser consideradas seguidoras del diablo por los yihadistas: «Lo que está ocurriendo en Oriente Medio es un genocidio, una limpieza étnica en toda regla».

Cristianos en el Kurdistán

El futuro de la Iglesia en Irak pasa por el Kurdistán. Musulmanes, como los que los persiguen, pero que les han acogido con generosidad desde los primeros compases de la guerra. Para Vives, los kurdos, pese a protegerles, no darán su vida por la seguridad de los cristianos iraquíes: «En Líbano me decían "muy bien que los kurdos os ayuden, pero qué ocurrirá cuando termine la guerra"; ¿seremos tan bien recibidos en el Kurdistán? Los kurdos son musulmanes». La mayoría de los refugiados cristianos han visto cómo sus hogares, marcados con la N de Nazareno, han sido destrozados o bien ocupados por sus propios vecinos musulmanes.

«Nunca hemos tenido allí problemas de convivencia con otras minorías y mayorías», asevera la jefa de prensa de la organización católica, que recuerda los testimonios de una de las familias hospedadas en centros comerciales e iglesias de Erbil. «En Mosul no les daban alimentos, les cortaron luz y agua, les presionaban para que se fueran, hasta que un jefe del EI local se llevó a la mujer, pidiendo un cantidad de dinero para liberarla».

Martín asegura que a raíz de todo lo que han visto en la televisión se han multiplicado las llamadas a la organización para intentar ayudar a los cristianos de allí. También jóvenes y no tan jóvenes han contactado con el Padre Luis Montes, sacerdote argentino afincado en Bagdad desde hace cuatro años y perteneciente a la congregación católica Instituto del Verbo Encarnado (IVE) [con página de Facebook «Amigos de Irak»]. «Me resulta muy difícil decirles a los jovenes que vengan a Bagdad porque pueden morir por un atentado, Erbil es mucho más segura», dice a ABC en una entrevista telefónica. La capital iraquí es la ciudad más peligrosa del mundo según el último índice de Business Insurance, allí, incluso en el aeropuerto, nada más aterrizar el avión, los disparos amenazan la vida de los pasajeros.

«No ha habido cambios en la ciudad, Bagdad está igual que hace tres años. La situación de la capital iraquí es terrible desde la invasión estadounidense, con promedios de 20 atentados por día cuando yo llegué», añade. «No he recibido amenazas, la gente normal no tiene problemas, pero es un barrio protegido y nunca me he sentido discriminado por nadie. Después de la guerra Irak dejó de ser noticia, hasta que los yihadistas conquistaron Mosul y Abu Bakr al Bagdadi proclamó el califato islámico. En ese momento se fortificó Bagdad y las cámaras volvieron a girar a Oriente Medio especialmente tras las decapitaciones de periodistas. Para los entrevistados en este reportaje, lo único bueno de las barbaridades del Estado Islámico es que se haya visibilizado el genocidio que sufren las minorías étnicas en el avance de los distintos grupos yihadistas.

«Si no se hace algo urgente, Irak se quedará sin cristianos. Muchos de los refugiados están tramitando papeles para que un país les acoja», avisa el Padre Montes. Lo mismo apunta el joven Vives, para quien este viaje y este proyecto van más allá del éxito profesional: «No lo hacemos para ganar dinero sino por la convicción cristiana de ayudar a estos mártires de la fe».