La presidenta de la fundación, de visita en Madrid, en un momento de la entrevista a ABC
La presidenta de la fundación, de visita en Madrid, en un momento de la entrevista a ABC - FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO

Vicki Bernadet: «Sufrí abusos en mi familia desde los 5 años»

La fundación que creó esta mujer ayuda a las víctimas a romper su silencio, el mismo en el que el depredador sexual se asegura su impunidad para actuar

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Hay que empezar a cambiar la mentalidad en temas delicados como los abusos. Yo, que sufrí abusos intrafamiliares desde los 5 años hasta los 17, comencé a superarlo cuando pude hacer humor de ello». Vicki Bernadetse lanzó a hablar sobre su drama personal a los 34 años, pero lo que encontró fue eco. «Me enfadé mucho porque no existía comprensión a los abusos, y sentía una soledad tremenda. Un psicólogo me invitó a mirar adelante, pero... ¿cómo se hace si no has superado lo anterior?». Así que alentó en 1997 los mimbres de la que desde 2006 es la fundación que lleva su nombre, que atiende 1.100 casos anuales y trata los abusos sexuales infantiles con una óptica transversal.

La Fundación tiene sede en Barcelona y Zaragoza, aunque actúa en toda España. Vicki, recién aterrizada de la ciudad condal, explica a ABC lo gratificada que se siente por haber sido uno de los once proyectos seleccionados en la VII Edición de Talento Solidario de la Fundación Botín, que en esta ocasión quería reconocer e impulsar no solo un proyecto, sino un área estratégica que se debe desarrollar. Ese silencio del que hablaba Vicki se acaba puertas adentro de su entidad, donde niños y adultos abusados reciben asesoramiento jurídico, formación, se potencian también labores de prevención.

Según Bernadet, la pedagogía es esencial, por varios motivos: uno, porque el 90% de los niños que sufren estas situaciones no lo cuentan en su infancia y, es más, los «depredadores» sexuales perpetran su depravación en niños que saben no van a delatarles. «Y del 10% restante, estoy segura de que un 8% lo hace porque lo ha detectado alguien». «Detente y mira los ojos de un niño, cómo mira al adulto, no quiere fallarle a esa persona que le ha dicho que es su favorito, que le va a hacer cosas que no ha hecho con nadie más. El niño quiere sentirse especial».

Pasado un tiempo, «como yo lo hice a los 9 años hasta los 17 años, te das cuenta de que eso que te llevan a hacer no te gusta, pero no sabes cómo decirlo». En segundo lugar, se debe hacer prevención en las escuelas, pero sobre todo enfocada a los padres. «El problema es que los padres no se presentan a las charlas, porque siempre piensan que eso no le pasa a sus hijos Pero el trabajo de una víctima es, desde que te levantas hasta que te acuestas, es que nadie note nada. Lo pones muy difícil», añade Vicki. Y un dato confirmado desde la UE, y que expertos como Félix López y Noemí Pereda vienen destacando en sus investigaciones: «Coinciden en que una de cada cinco personas sufre o sufrirá abusos a lo largo de su vida», así que al 20% de esos padres desprendidos sí les tocaría lidiar con este asunto.

Casos más agresivos

«Lo que está sucediendo hoy es que hay más verbalizaciones y, por ello, la fundación recibió en 2016 un 34% más de casos que en 2015. Que haya personas famosas que cuentan sus abusos es genial; animan también las películas y los libros que abordan los abusos sexuales en menores», apremia. Y agrega que de lo que se ha percatado su entidad es de que, tal vez, no haya más casos que antes, pero sí son más violentos. Además, «detrás de muchas mujeres maltratadas lo que se esconde es una situación de abuso en la infancia. Yo conviví con los maltratos otros 14 años de mi vida», confiesa.

La sociedad tiene que reaccionar: el razonamiento del abusado no puede ser que está mejor callado. Algo falla si eso sucede. Cuando sufres abusos, en tu interior sabes que se rompe algo y te dedicas simplemente a sobrevivir con ello. Ella, que hoy tiene 63 años, no se detuvo ahí. Dio aire a un rincón donde no hay cómplices ni culpables.