Joseph "Joe" McKeehen , jugador profesional de póker. En 2015 se llevó más de siete millones y medio de dólares
Joseph "Joe" McKeehen , jugador profesional de póker. En 2015 se llevó más de siete millones y medio de dólares - REUTERS
Psicología

Cómo una partida de póker puede mejorar tu vida personal y financiera

Leo Margets, jugadora de póker profesional, considera que este juego es un «microcosmos de la vida» y desvela sus mejores herramientas para aplicarlas a la vida cotidiana

MADRIDActualizado:

A nuestro alrededor pululan libros de autoayuda, expertos consejeros (los amigos incluidos), los que se hacen llamar «coachings», psicólogos...Probablemente le sorprenda saber que hay otra forma de aprender a transitar por este sinuoso (y a veces tortuoso) camino de la vida y es a través del póker. Sí, del póker.

Así por lo menos lo asegura Leo Margets, jugadora de póker profesional (con el título mundial en 2009 en la cateogría de mujeres) en su libro «¡Juega bien tus cartas! En la vida y en los negocios». Su experiencia en el mundo de las cartas le ha servido para concluir que «el mundo es un microcosmos de la vida» y por eso, sostiene que las habilidades adquiridas con el juego pueden aplicarse a mejorar nuestras decisiones en la vida.

«Hay ciertas habilidades que potencias cuando juegas a nivel profesional, como vencer la aversión al riesgo, actuar bajo situaciones estrés o con incertidumbre que tienen una aplicación en el día a día», explica Margets.

Esto no significa, aclara, que haya que jugar al póker para mejorar nuestras vidas, sino que destaca el proceso mental del jugador y cómo las herramientas que usa pueden servir incluso para el que no sabe lo que es el póker.

Si bien hay muchos otros juegos que explotan nuestras habilidades, como el ajedrez, «en el caso del póker siempre juegas con información que falta, que es la que tiene el rival y tú no y eso es muy aplicable al a vida cotidiana». Algunos ejemplos prácticos: la hora a la que decidimos salir de casa para ir a trabajar, negociar una compraventa o decidir abrir un restaurante.

«Cualquier de estas decisiones cotidianas las tomamos sin tener una información completa: es imposible predecer el tráfico que nos encontraremos una mañana en concreto, o saber cuátno está dispuesta a aceptar la otra parte por su casa, pero se trata de actuar de la menra óptima teniendo en cuenta todas las variables que sí conocemos y todo lo que sí podemos controlar. El problema es que muchos de nosotros asociamos el concepto de la "mejor decisión" con la que menos riesgos conlleva y eso desemboca en muchos casos en decisiciones trágicas», explica en el libro.

Con esta idea enlaza la de la «aversión al riesgo»: «El ser humano, por naturalza, le pesan más las pérdidas que las ganancias porque nuestro cerebro está diseñado para huir del peligro, pero realmente esto no tiene sentido, y tomamos decisiones pensando que es la más segura y no siempre es así».

Margets introduce para explicar una óptima toma de decisiones el término de «valor esperado», utilizado en economía y en matemáticas y que en este caso, sirve para tener en cuenta no siempre la mejor decisión con menos riesgos sino «la suma de todos los posibles resultados:el peor, el esperado y el mejor».

Evitar el miedo al fracaso

A su juicio, aunque fracasemos y nos equivoquemos, «si crees que la decisión es óptima, por mucho que salga mal una vez, es la mejor, la tienes que seguir tomando, no cambiarla». Se trata, en definitiva, de no tener miedo a fracasar. «En España el fracaso está muy estigmatizado, pero hay que perderle el miedo, la cultura americana, por ejemplo, premia más el fracaso porque lo considera parte del proceso siempre y cuando sepas reformularlo para aprender de él».

Otro consejo que Margets pone en práctica para el póker y lo ve indispensable para la vida es el « mindfulness» o atención plena. Se trata de una práctica «que viene de técnicas orientales y que es la gran medicina sin medicación, pero exige que la persona practique», explica Alejandra Vallejo-Nágera, psicóloga y profesora en la Facultad de Medicina. Para Margets no es necesario practicarlo en casa, sentado quince minutos en el suelo, «yo puedo meditar corriendo, se trata de dejar la mente en blanco y huir de la turbulencia, lograr concentrarse sin que haya interferencia», apunta Margets.

Por supuesto, y como buena jugadora de póker no se olvida del azar, presente en la vida cotidiana. «Hay que centrarse en lo que depende de ti, no desgastarse pensando en los elementos que no dependen de ti, los humanos somos malos al subestimar el rol que el azar juega en nuestra vida y perdemos el tiempo en cosas que no podemos controlar. Por eso, recomiendo que la gente se centre en lo que está en su mano y dedique sus esfuerzos en mejorar».