El profesor Colin Filladeau enseña nociones sobre 3D a alumnos franceses de 15 y 16 años
El profesor Colin Filladeau enseña nociones sobre 3D a alumnos franceses de 15 y 16 años - J.G.S.

Así son las clases de los jóvenes que crecen en el humilde barrio que vio nacer a Kylian Mbappé

Microsoft ofrece a los colegios franceses, con niños desde los 7 a los 14 años, clases de inmersión que van desde el aprendizaje de nociones de 3D o realidad mixta hasta programación básica, pasando por contenidos sobre Inteligencia Artificial

Enviada especial a ParísActualizado:

Sara Viel tiene 15 años y pese a su timidez, visible por su negativa a alzar la vista más allá de la pantalla de su ordenador, habla claro sobre su futuro. Esta joven de Bondy, la humilde comuna ubicada en los suburbios de París que vio nacer al futbolista estrella del último Mundial, Kylian Mbappé, quiere trabajar, de mayor, en una floristería. Está haciendo para ello un curso de Formación Profesional de temática diferente pero que incluye clases de tecnología, que ella considera necesarias «para manejar la tienda, gestionar las órdenes de los clientes o hacer publicidad».

Una de estas clases tiene lugar en la oficina de Microsoft en París. Los cristales del edificio no reflejan ni la Torre Eiffel ni los Campos Elíseos. Se ubica en la zona de las empresas tecnológicas punteras, algo menos bella y plagada de rascacielos.

La clase tiene el aspecto que se puede esperar de una empresa que ha hecho una decidida apuesta por la educación a través de la formación y el desarrollo de herramientas pedagógicas: el profesor, coronado por una enorme pantalla en el centro, y los niños, sentados en semicírculo, con una tableta en la mano. Están construyendo un pingüino en 3D que el docente «saca» de la pantalla, lleva al mundo real y juega con él, colocándoselo en el hombro. En la llamada «clase de inmersión» se aprenden nociones de tres dimensiones, realidad mixta y programación. «Hacer un pingüino es realmente una excusa, lo que nos interesa es que los alumnos aprendan de tecnología, manipulación de objetos a través del ordenador, etcétera», explica Colin Filladeau, el profesor de la empresa, que asegura que estas aplicaciones son muy útiles para esta clase, en la que los alumnos tienen algún tipo de dificultad de aprendizaje como falta de concentración o de memoria. «El docente está soprendido por el desempeño de los chicos, aquí se ven menos sus dificultades», agrega Danina Portebos, de la oenegé «Sports Dans La Ville», que ayuda a los jóvenes de barrios desfavorecidos a través del deporte o el emprendimiento. Portebos lamenta que la apuesta de estos jóvenes por la FP esté mal vista por la sociedad. «La FP no tiene buena imagen en este país, es una vergüenza».

«Estos chicos van a tener que desarrollarse en un ambiente tecnológico, es importante que tengan nociones de 3D, los trabajos del futuro exigirán eso», apunta el docente que los acompañó a esta experiencia. Las clases de inmersión del gigante informático para colegios franceses con niños desde los 7 a los 14 años van desde el aprendizaje de nociones de 3D o realidad mixta, pasando por contenidos sobre Inteligencia Artificial, programación básica a través de la versión educativa del videojuego Minecraft, hasta juegos de escape para aprender todo tipo de asignaturas como Matemáticas o idiomas. Aunque no hay fecha, no se descarta que este tipo de clases lleguen a España.

«Aprender a través del juego es mucho más fácil, más atractivo», dice Aissaha Nigiaye, de 15 años, que sueña con ser enfermera. «Esto nos tocará hacer en nuestros futuros trabajos, hay que aprenderlo», añade Nuno Dacosta, de 16. Microsoft asegura que habrá trabajos nuevos en el futuro y otros que desaparecerán pero, aparte de preparar a los alumnos para ello, les recuerda que lo que se les va a exigir depende no tanto de su formación como de su cosecha interior. Un informe realizado por la empresa en Reino Unido, Canadá, Singapur y Estados Unidos, señala que alrededor de un 30-40 por ciento de los trabajos exige «habilidades blandas». Concretamente, «creatividad, originalidad, iniciativa, inteligencia emocional o pensamiento crítico». Estos datos coiniden con otra encuesta realizada a más de 750 profesionales de la educación en 15 países que señala que el 80% de los educadores cree que las emociones son críticas para el éxito académico.