Cardenal Ricardo Blázquez, este miércoles en la sede de la Conferencia Episcopal
Cardenal Ricardo Blázquez, este miércoles en la sede de la Conferencia Episcopal - EFE

La Conferencia Episcopal «no tiene autoridad» para hacer un informe histórico sobre los abusos

El cardenal Blázquez precisa que la responsabilidad de la Iglesia es «colaborar con los tribunales y el ministerio fiscal» no pasar informes al Ministerio de Justicia

Madrid Actualizado: Guardar
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Dar una atención adecuada a las víctimas de abusos sexuales debe ser la máxima prioridad de la Iglesia. Lo dijo el Papa Francisco en la cumbre antipederastia y lo admitió este miércoles el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Ricardo Blázquez.

Pero el Episcopado español parece más preocupado por afinar las normas y los protocolos que en acercarse a las víctimas y facilitarles que tanto ellas como sus familiares puedan contar a alguien sus experiencias traumáticas e iniciar un camino de acompañamiento y de perdón.

Desde septiembre del año pasado –cuando el Papa Francisco convocó a Roma a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo para atajar esta lacra–, los obispos españoles han pedido perdón por estos crímenes y han creado una comisión en la Conferencia Episcopal para actualizar las directrices que deben seguirse en caso de abusos a menores.

Algunos de ellos incluso se han reunido con algunas víctimas, como el cardenal Blázquez y el secretario portavoz de la CEE, Luis Argüello. Sin embargo, solo un obispo en toda España ha creado una delegación en su diócesis para ayudar a las víctimas. Es el caso del obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez y presidente de la comisión jurídica antiabusos de la Conferencia Episcopal.

El cardenal Ricardo Blázquez aseguró el lunes en unas declaraciones a Cope que el obispo de Astorga estaba «actuando bien, con competencia y sin burocracias frías». Sin embargo este miércoles, el también arzobispo de Valladolid se topó con la propia burocracia de la Conferencia Episcopal.

En una inédita comparecencia ante la prensa al término de la Comisión Permanente para dar cuenta de su participación en la cumbre antipederastia en el Vaticano, Blázquez ratificó la firme voluntad de la Iglesia por afrontar esta cuestión. Sin embargo, a renglón seguido explicó que la Conferencia Episcopal «no tiene autoridad sobre las diócesis» para elaborar un informe histórico sobre los casos de abusos sexuales. «Que cada diócesis haga lo que estime oportuno», indicó.

Las conferencias episcopales de Alemania, Francia, Holanda sí lo han hecho, como la de Estados Unidos en 2002. Estos estudios no solo han permitido conocer el alcance de esta lacra en cada país; además han ayudado a crear una mayor sensibilidad social sobre el tema lo que empuja a muchas víctimas a romper su silencio y contar lo que les pasó hace 20 o 30 años.

«Los obispos seremos examinados»

Pero esta no fue la única traba mencionada este miércoles por el cardenal a la hora de ofrecer «criterios operativos». Ante una pregunta sobre la conveniencia de crear una comisión en la sede de la Conferencia Episcopal Española para garantizar que todas las víctimas reciban una atención adecuada independientemente de la diócesis en la que vivan, el cardenal pidió «esperar a las normas que deben llegar desde el Vaticano».

«Esas normas serán las mismas para toda la Iglesia y permitirá que los obispos podamos ser examinados sobre cómo las cumplimos porque se trata de normas, no de orientaciones», subrayó.

El cardenal Blázquez sabe muy bien lo que se espera de la Iglesia y no dudó en ningún momento en reconocer lo que hasta ahora se ha hecho mal: «traslado de los sacerdotes abusadores, indemnizaciones a las víctimas a cambio de silencio y encubrimiento por parte de obispos y sacerdotes para evitar los escándalos». Lo que sigue haciendo falta es pasar a una acción decidida y pública en favor de las personas que han sufrido abusos.

«Ha sido muy acertado poder escuchar a las víctimas. Sus narraciones han suscitado lágrimas», recordó el prelado sobre el encuentro en el Vaticano. Ese contacto directo con sus testimonios «ayudó a que la reflexión no fuera teórica», añadió.

En línea con esa experiencia, el cardenal se ofreció este miércoles a atender a todas las personas que han sufrido abusos y necesiten hablar. «Me ofrezco humildemente para charlar y acompañarnos unos a otros. Y si las asociaciones quieren hablar conmigo, yo no tengo ningún problema para reunirme con ellas», afirmó.

El prelado también quiso dejar claro que la colaboración que debe prestar la Iglesia para erradicar los abusos es «con los tribunales y el Ministerio Fiscal», no con el Gobierno a través del envío de informes como solicitó hace unas semanas la ministra de Justicia, Dolores Delgado.

La única medida concreta anunciada este miércoles por Blázquez es la próxima publicación de un libro por parte de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos) con las intervenciones de los nueve ponentes de la cumbre antipederastia sobre la responsabilidad, la rendición de cuentas de los obispos y la transparencia de la Iglesia a la hora de informar sobre los casos de abusos.