Nube de nombres
Nube de nombres - CSIC
Investigación del CSIC a partir del INE

Antes la Iglesia y ahora la televisión condicionan los nombres de los niños

Nuestras abuelas tenían nombres más originales que nuestros abuelos, pero el siglo XXI lo ha cambiado todo

De acuerdo con una investigación, los homónimos más populares de niños fueron más frecuentes que los de las niñas. Este siglo se ha dado la vuelta y los nombres masculinos son mucho más diversos

MadridActualizado:

¿Se llama o se llamaba José o Antonio, quizás Manuel? Tu abuelo seguro que tenía un nombre cuando menos común. En cambio, ellas, eran más las Cándidas, Faustinas y Joaquinas, pero no había tantas Josefas, Marías y Cármenes como pudiera parecer. De hecho, los homónimos femeninos eran más originales y diversos que los masculinos, más ajustados a cánones.

Según un análisis elaborado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) a partir de la revisión de la Estadística del Padrón Continuo del INE (Instituto Nacional de Estadística) los cambios en los nombres de los residentes en España saltaron de siglo y ha sido en el siglo XXI cuando ha invertido la tendencia. Ahora, los nombres más populares, los más repetidos por la ciudadanía, son de niñas, mientras que en el universo masculino se adivinan muchas nuevas modas. Isabel Fernández Morales, técnica de Investigación del CSIC en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales en Madrid, apunta que «la concentración masculina a lo largo del siglo XX pudo reflejar una tradición de sagas familiasres: el varón representaba la continuidad de la familia, la propiedad, el negocio, etcétera, y el nombre venía más determinado, era menos variable».

La estadística cruzada con la ciencia concluye que los diez primeros nombres de niños sumaban el 39,3% de todos los nombres de niños; frente al 29,3% de las niñas, pero a medida que pasaron las décadas el abanico de nombres masculinos se fue amplificando. Antes, tenían incidencia factores como el santo del día y la decisión de párrocos en la Iglesia cuando los niños iban a ser bautizados. Por eso, matiza la investigadora Fernández Morales, «predominaban los nombres», que predominaban, como José y María. Para otro investigador del CSIC, Antonio Abellán, «es posible que la asignación de un nombre responda a fuerzas institucionales y sociales, y no sea tan libre como pareciese».

El cambio de tendencia se registra en el siglo XXI: «Los diez nombres de niñas más populares escalan ahora al 21,9%, por un 20% de los niños», aprecia Fernández Morales, y estas cifras se mantienen en el periodo estudiado, entre los años 2000 a 2013. Un ejemplo curioso que facilitan los investigadores: en los 60, de los diez primeros nombres más populares de niña, ocho iban acompañados de María (María Carmen, Ana María, María Dolores, María Pilar, María José, María Teresa, María Ángeles y María Isabel), mientras que en la actualidad el listado de nombres femeninos más coloquiales son María, Lucía, Paula, Laura, Marta, Alba, Sara, Andrea, Claudia y Carla.

El CSIC considera que ahora hay menos poder en las sagas familiares y tradicionales y la Iglesia para imponer nombres, y por otra parte, lo funcional, lo práctico y las modas nuevas (otorgando un poder relevante a la televisión). Cuando ahora tienen un bebé, las parejas quieren nombres breves, sonoros y menos populares y marianos. Desaparecen nombres compuestos, conformados por María y otro homónimo. De los más populares solo hay una referencia a María, por seguir con el ejemplo.