Nombres de series

Goku, Xena y otros nombres con los que los seriéfilos españoles han marcado a sus hijos

La verdadera primera Khaleesi de España, una Arya que «hace esgrima» y un Óliver «mago del balón». Estas son algunas rarezas con las que la cultura pop ha dejado su impronta en la antroponimia nacional

MadridActualizado:

-Hola, soy Goku.

- Y yo, Vegeta.

Aunque podría, no se trata de un diálogo entre dos de los personajes más emblemáticos de la serie japonesa «Bola de Dragón», sino del «humor poco inteligente» con el que el bilbaíno Goku Morales tiene que lidiar cuando se presenta, de vez en cuando.

No es el primero en llamarse como el personaje de la serie manga —este verano trascendió a los medios gracias al blog 'Somos Padres Frikis' la historia del recién nacido Goku Ceferino Expósito García, y a partir de él, alguno que otro más—, pero sí uno de los pocos que ha decidido de forma voluntaria emplear tal apelativo.

Goku Morales y el personaje de «Dragon Ball»
Goku Morales y el personaje de «Dragon Ball»

Al contrario que el niño bautizado como el guerrero de las ondas vitales, cuyos padres optan ahora por la discreción alejándose del ruido mediático, Morales no nació con este nombre. Su «nueva vida» comenzó en el instituto, cuando un compañero empezó a llamarlo así. «En aquella época Bola de Dragón estaba en su pleno esplendor, y me empezaron a llamar así por los pelos con los que iba a clase y porque por aquel entonces estaba en la selección vasca de kárate», recuerda Goku. Las coincidencias iban poco más allá, pero la genuina idea de su amigo sirvió para crear una impronta con la que se sentía más identificado que con su nombre de nacimiento.

Lejos ya de las chanzas adolescentes, a sus «35 primaveras» este representante de marcas y estilista ha dejado atrás los pelos de punta y los combates pero no el nombre. «Mi madre dice que es mi nombre artístico, jeje». Pero esta no siempre asumió con tanta naturalidad su impostada identidad. Aunque siempre lo ha hecho con humor. «En aquella época no había móviles y cuando llamaban a casa preguntando por Goku, mi madre decía que se habían equivocado. Alguna que otra vez me he quedado colgado en casa por eso...». Y vuelve a soltar su coletilla, «jejeje», el equivalente real a la tan característica sonrisa con la cabeza ladeada del Goku animado.

Aunque es un nombre muy evocador, sobre todo para aquellos que pasaron su infancia merendando frente a las aventuras del guerrero saiyajin, «la aceptación», incluso a nivel laboral, «es buena». Pero ni eso le libra de algún que otro malentendido, «lapsus» que este Goku Morales desempolva sin necesidad de pedírselo. «Alguna señora mayor se ha hecho un lío y me ha llamado hasta Sudoku y cuando voy al extranjero por trabajo, en la mayoría de reuniones, los compañeros de otros países se confunden y terminan llamándome "Loko"», cuenta. El azar y sus jugarretas.

«Hay quienes se han hecho un lío y terminan llamándome Sudoku o Loko»Goku Morales

Las series, al igual que otros símbolos de la cultura popular, han sido desde siempre un curioso reflejo de cómo las tendencias modulan ciertas costumbres cotidianas. En el Instituto Nacional de Estadística, por ejemplo, se puede observar la forma en la que el éxito de una serie influye en la sociedad a partir de algo tan básico como la manera en la que un padre llama a su hijo.

Según el organismo autónomo, el auge de algunos nombres va inevitablemente ligado al periodo de emisión y éxito de determinadas series. Aunque no es un medidor exacto, pues solo muestra los apelativos «cuya frecuencia es mayor o igual a 20 para el total nacional», sí permite distinguir ciertos patrones.

2.821, la cifra de mujeres que responden al nombre de Brenda. La media de edad de las mismas es 24,1 años y, teniendo en cuenta que la serie americana «Sensación de vivir» —cuya protagonista se llama así— dio el pistoletazo de salida a nivel nacional en la década de 1990, no es descabellado pensar que la incidencia de la misma contribuyó en su momento a la hora de elegir nombre. Lo mismo sucede con las Vilmas, por «Los Picapiedra (1966). Según el registro hay 760, con una media de edad de 41,6 años.

Tampoco se quedan atrás los hombres, aunque, tal y como reflejan los datos, apuestan menos por este tipo de modas. La serie «Campeones» protagonizada por Oliver y Benji se lleva la palma. No solo ha inclinado la balanza para que millones de niños en España eligiesen el deporte rey como la distracción favorita con la que despellejarse las rodillas —son 9.710 que rondan la mayoría de edad, con una media de 18,2 años— sino también para que, alguno, pueda hacerle sombra al mismísimo «mago del balón».

Óliver Torres y Oliver Atom
Óliver Torres y Oliver Atom

Uno de ellos es Óliver Torres, un futbolista ya profesional cuyo nombre esconde algo más que un apelativo: lleva implícita una forma de ver la vida. Ahora en el Atlético de Madrid, el mediocentro ha asegurado en innumerables ocasiones que sus padres lo llamaron así porque sus hermanos, fieles de la serie animada, insistieron. Un nombre, como en su caso, puede guiar regir un destino.

Phoebe por «Friends» (135 con una media de 13,5 años), Xena por la Princesa Guerrera (86 con una media de 10,7 años) e incluso Maggies, por la pequeña de Los Simpson (36 de 24,4), son algunos de los personajes de series que han marcado una época y traspasado la ficción que solía delimitar el medio catódico.

Las conversaciones se adueñan de la antroponimia

Para Jorge Carrión, autor de «Teleshakespeare», un libro donde analiza cómo «la caja tonta» se ha convertido con los años en «caja inteligente», este es «un fenómeno clásico y muy propio de la modernidad. En cuanto ya no es obligatorio recurrir al santoral como archivo de nombres, la cultura pop ofrece un archivo alternativo. Ahora mismo diría que los nombres de series compiten con los de estrellas musicales e ídolos deportivos. Leo, por Leo Messi, por ejemplo. El deporte, las series, la política: las grandes conversaciones sociales» se adueñan de la antroponimia actual.

Uno de los últimos «boom» de la pequeña pantalla es indudablemente «Juego de tronos». El impacto de esta ficción surgida como adaptación de la saga literaria de George R. R. Martin ya ha comenzado a hacer mella en España.

La primera Khaleesi, de Murcia

Aprovechando el «momentum» de la serie y la aparición de la supuesta primera Khaleesi del país, una sevillana, Conchi Osete, natural de la pedanía murciana San José de la Montaña, clamaba para sí tal honor. «A lo mejor no es mi hija la primera en llamarse así, pero de momento sí lo es. Mi pequeña nació hace ya 3 años», comenta a ABC en una conversación telefónica. La andaluza, en cambio, lo hizo hace un mes. Ni Conchi ni su marido son incondicionales del drama de fantasía medieval, simplemente les gustó el nombre. «Iba a llamarse Ariadna pero, en el parto, el padre me preguntó si me gustaba el del personaje —que conocía después de visualizar algún que otro capítulo—, y tanto sí lo hizo, así que allí mismo, en el paritorio, borramos el otro y nos decantamos por este», confiesa Osete, orgullosa.

Sus hermanos, Jose, de 23, y David, de 18, al principio no lo estuvieron tanto. Seguían pensando que su hermana era Ariadna y al enterarse de que al final sería Khaleesi, se mostraron reticentes. «Dijeron: "¡Madre mía, cómo se van a meter con ella, le van a decir de todo!", aunque de momento tan solo en el Registro Civil nos pusieron alguna traba».

Fotografía del nombre Khaleesi Cocho Osete inscrito en el Registro
Fotografía del nombre Khaleesi Cocho Osete inscrito en el Registro

Alguna que otra, de hecho. La intención de los Cocho Osete era prescindir de la «h» intercalada y la doble «e»; preferían repetir la «s». Sin embargo, a la hora de hacer los trámites, y después de 3 horas en las que los funcionarios se aseguraron de que «el nombre no era obsceno», concluyeron que debía escribirse como el de la Madre de dragones de la serie. Aunque a Conchi le dan igual las formalidades, y cuando se enfada prefiere llamarla Khaleesita. «Si lo hago ella ya sabe que me estoy mosqueando. Porque mi hija tiene carácter, como el personaje, no sé si es casualidad. Es cabezona como ella sola. Tiene que ser la que organiza todo», admite.

«El carácter del personaje tuvo mucho que ver: una protagonista femenina, valiente y que toma clases de esgrima porque es lo que le gusta, sin importarle que no sea ese el rol social que debe seguir. Una luchadora»Gema Cruz, madre de Arya

No es el único nombre de «Juego de tronos» en España. De hecho, si un personaje femenino ha triunfado en el país es sin duda Arya, la pequeña de los Stark. Los padres de una de ellas, madrileña, sí seguían las aventuras de la ficción. Gema, la madre, es fan del papel; el padre, de la pantalla. «Se convirtió enseguida en nuestro nombre favorito. Desde luego, el carácter del personaje tuvo mucho que ver: una protagonista femenina, valiente y que toma clases de esgrima porque es lo que le gusta, sin importarle que no sea ese el rol social que debe seguir. Una luchadora», por eso lo eligieron .

Y «porque era corto, y no muy repetido». Quizás Óscar y Gema no advirtieron que en el INE ya figuraban otras 72 más. Fieles acólitos de R. R. Martin, valoraron en su momento el nombre de alguno de los personajes masculinos por si el bebé resultaba varón. «Pero no nos cuadró ninguno con nuestros apellidos». Debía sonar bien, así: Arya de Frutos Cruz, que ya cuenta con 3 años.

Aunque esta familia madrileña no tuvo ningún problema en el Registro, sí hubo reservas en la familia: «A mi madre le pareció un horror y la bisabuela sigue preguntando cómo se escribe», reconoce Gema entre risas. ¿Puede influir este nombre en el futuro de la niña? «Dentro de 25 años la popularidad de la serie no será la misma que ahora, así que cuando sea mayor no creo que llame tanto la atención. A mí no me suena más raro que Mencía o Hemeterio, por ejemplo», valora.

Fotografía del nombre Arya de Frutos Cruz inscrito en el Registro
Fotografía del nombre Arya de Frutos Cruz inscrito en el Registro

Seguidores incondicionales, personas cuyo nombre ha determinado de alguna forma su destino o incluso los que optan por cambiárselo. El trasvase de la ficción a la realidad ya ha calado en la antroponimia España.

Todo porque «el fan es excesivo por naturaleza. Fanático», asegura Carrión. «Nombrar es ejercer un poder sobre el otro. Al ponerle el nombre de un personaje de ficción a tu propio hijo estás llevando al extremo tu capacidad de influencia como seguidor de un producto cultural. Su fugacidad, que es generacional, porque raramente una serie dura más de diez años, se vuelve intergeneracional», concluye el experto en comunicación audiovisual.