Entorno del cernícalo primillar
Entorno del cernícalo primillar - fundación banco santander

Cernícalo primilla, un arma eficaz contra el topillo

Un proyecto de la Fundación Santander para conservar esta pequeña rapaz puede ser muy útil para el control biológico del topillo campesino en Castilla y León

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El cernícalo primilla se define como el halcón más pequeño que cría en la Península, migrador, colonial y vinculado con los medios antrópicos. Y lo más importante come insectos y también ratones de campo y topillos, aunque no tantos como el cernícalo común o la lechuza, por ejemplo. «En los 3 o 4 meses de su época de cría una lechuza puede comerse unos 800 topillos», explica Fernando Garcés, secretario general de la asociación Grefa ( Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona).

Por eso, el proyecto para crear corredores biológicos para esta especie y otras pequeñas rapaces, como la lechuza, el cárabo o el autillo, impulsado por la Fundación Banco Santander y desarrollado por Grefa, es aún si cabe más importante. Por un lado, está sirviendo para aumentar la población de esta especie catalogada como en peligro de extinción, después de la fuerte regresión que sufriera su población a finales del siglo XX y, por otro, puede ser un instrumento eficaz contra la plaga de topillos que afecta a las estepas cerealistas.

El proyecto contempla la instalación de nidales artificiales a lo largo del eje noroeste peninsular, siguiendo el trazado de la N-VI, después de que actuaciones previas hayan logrado crear corredores en los ejes sureste, noreste y suroeste (N-III, N-II y N-V, respectivamente). Hasta el momento se han colocado más de medio millar de nidales en catorce silos agrícolas de las provincias de Ávila, León, Salamanca, Valladolid y Zamora con el fin de que el primilla y otras pequeñas rapaces instalen sus colonias de cría enCastilla y León.

Sin sustrato para nidificar

Y es que una de las causas de la regresión del cernícalo primilla, además de la desaparición de las zonas de cereal de secano, es la eliminación o reconstrucción de algunas construcciones, dejando a la especie sin espacios, entre las tejas o los muros, para nidificar. Los silos son idóneos para que establezcan sus nidos porque son de acceso limitado y porque se distribuyen por los campos cerealistas de la Península, donde se alimentan todas estas pequeñas rapaces. En Madrid, por ejemplo, donde ya se han construido primillares para que nidifique la especie, esto ha ralentizado el descenso de la población, pues el 30% de los ejemplares del último censo proceden de estos primillares, explica Garcés.

Precisamente, atraído por los cultivos de regadío, que se ha incorporado en zonas cerealistas, el topillo se va a quedar de por vida: «Tiene lo que quiere, agua y cereal, sobre todo alfalfa, porque solo se cosecha cada cinco años años, un tiempo en el que tiene la comida asegurada», dice Garcés. En este sentido, Constantino Caminero, jefe del Área de Plagas de Castilla y León, considera que este proyecto es coherente con los problemas del sector agrícola de Castilla y León, el principal, el topillo campesino, que «pone en jaque toda la producción agrícola» de la zona.

La ausencia de cualquier elemento paisajístico ha hecho que sus depredarores no encuentren lugares para nidificar, creando un desequilibrio claro. «Este proyecto intenta restablecer ese equilibrio a través de estrategias de control biológico, y es una línea de trabajo que esperamos que tenga éxito, aunque -matiza- no es la única medida ni la más efectiva pero puede contribuir a minimizar esos riesgos». En este momento -explica Caminero- no hay niveles de plaga, aunque «estamos vigilantes porque se ha observado un repunte en la presencia de topillo en algún punto de Tierra de Campos. No parece que vaya a derivar en plaga, pero hay que estar muy atento».

Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander, explica que «para la Fundación, que lleva diez años recuperando espacios naturales degradados y ayudando a la conservación de especies en peligro de extinción, esta iniciativa en favor de las pequeñas rapaces es de enorme valor». Y añade: «Se trata de no olvidarnos de estas pequeñas especies porque muchas veces tienen una importancia capital en la cadena trófica y el ecosistema aunque no resuenen tanto como otras».