Manifestantes brasileños aprovechan la visita del Papa como altavoz
La Policía tuvo que dispersar a los manifestantes frente a la casa del Gobernador de Río de Janeiro - EFE
cuatro días para la llegada del pontífice

Manifestantes brasileños aprovechan la visita del Papa como altavoz

Comienza una serie de protestas contra la corrupción en el país que se benefician del eco de la Jornada Mundial de la Juventud

Actualizado:

Católicos brasileños creen que las protestas que sacudieron a Brasil en junio y las que tengan lugar estos días no deben empañar la visita del Papa Francisco durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra la próxima semana en Río de Janeiro. Las autoridades, sin embargo, están cuidando los detalles para no tener ninguna sorpresa que empañe el encuentro entre el Pontífice y los jóvenes católicos de diferentes partes del mundo.

Una alerta naranja del servicio de inteligencia brasileño prevé una serie de protestas, de movimientos reivindicativos y grupos de presión, que mantienen el pliego de reclamos de las protestas de junio. La agencia de inteligencia brasileña también encendió la luz naranja para criminalidad común durante los días en que el Papa Francisco estará en Río de Janeiro y en la Basílica de Aparecida, en el estado de São Paulo.

«Quien cuidará de la seguridad del Papa será el pueblo brasileño, la juventud, la gente que lo está esperando con alegría. Si hay manifestaciones, y es natural que ocurran en un país democrático, será absolutamente normal», declaró el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, mano derecha de la presidenta Dilma Rousseff, un político que tiene estrechas relaciones con la Iglesia Católica.

«Y el Papa es una persona democrática, acostumbrado a vivir en la periferia de Buenos Aires. Lo entenderá», declaró Carvalho, que es filósofo, estudió teología y fue miembro de la Pastoral Operaria.

Agenda de protestas

Por lo menos dos protestas están confirmadas para los días 26 y 27 de julio en el barrio de Copacabana. El del día 26 recibe el nombre «Papa, vea cómo somos tratados» y, según sus organizadores, no es un evento contra el Pontífice ni contra la Iglesia, pero aprovecha la visita para llamar la atención contra la corrupción y la mejora de los servicios públicos. La protesta comenzará una hora antes y a un kilómetro de uno de los principales eventos de la JMJ, la Vía Sacra.

El sábado 27, está confirmada la Marcha de las Guarras, también en Copacabana, un movimiento feminista inspirado en el movimiento internacional SlutWalk, nacido en Toronto, que protesta contra la violencia sexual.

También se esperan manifestaciones en el barrio Leblon, donde vive el gobernador de Río, Sergio Cabral, que ha sido muy criticado por mal uso del dinero público para el Mundial de Fútbol. Las protestas frente a la casa de Cabral no cesan desde junio, después que se descubrió que usa el helicóptero oficial, incluso para llevar a sus mascotas a la playa.

Protestas en la residencia de Cabral

Precisamente, la policía brasileña dispersó ayer con gases lacrimógenos una manifestación de cientos de personas frente a la residencia del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, según informa Efe. Los manifestantes pedían la dimisión de Cabral y también gritaron consignas para protestar por el gasto público que han destinado las autoridades brasileñas para la visita del papa Francisco, que llegará a esta ciudad el próximo lunes.

«Del Papa prescindo, quiero mi dinero para la salud y educación», gritaron los manifestantes, una consigna similar a las que se proferían el pasado junio contra la FIFA y el despilfarro en la organización de la Copa Confederaciones y el Mundial de 2014.

Además, un grupo prendió fuego a un muñeco que representaba a Cabral en la esquina de la calle Arístides Espínola, donde reside el gobernador, con el paseo marítimo que recorre las playas de Ipanema y Leblon. La protesta obligó a cortar el tráfico de vehículos por la avenida vecina a la playa durante varias horas.

En las últimas semanas la residencia de Cabral, ubicada en el barrio Leblon, el más adinerado de Río, ha sido el principal blanco de las protestas en la ciudad. En ese sentido, los manifestantes se han criticado al gobernador por la violencia de la policía en la represión de las protestas y también lo acusan por supuestos indicios de corrupción, de los que no hay pruebas.

No son protestas contra el Papa

«Las protestas son contra la corrupción, contra la falta de servicios, pero no contra el Papa. Al contrario, muchos aprovecharán la visita de Francisco para que el Gobierno dé más atención a esos asuntos», dice el estudiante de ingeniería Luciano de Souza, de 19 años, que se prepara para viajar de São Paulo a Río.

«Lo más probable es que el Papa escuche las protestas y las apoye, porque los temas son muy cercanos a los que el viene predicando, principalmente contra la corrupción y el buen uso del dinero público», dice la administradora Carolina Zanatta, de 22 años, sobre las manifestaciones.

La principal preocupación del equipo que cuida de la estrategia de seguridad ha sido la decisión del Papa de movilizarse en vehículos sin protección anti balas, en áreas que son conocidas por la violencia y el narcotráfico. Pero es también una tradición en Río, que los narcotraficantes no realicen acciones criminales cuando la ciudad recibe eventos importantes.