El Papa revisa el garaje del Vaticano para detectar coches de lujo
El Papa Francisco junto a varios inmigrantes durante su visita a la isla de Lampedusa. - efe

El Papa revisa el garaje del Vaticano para detectar coches de lujo

Se desplaza habitualmente en un Volkswagen Phaeton y un Ford Focus

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A la salida del Cónclave en que resultó elegido, el Papa Francisco se encontró a la puerta un flamante Mercedes negro blindado para trasladarle a la Casa Santa Marta. Sin dudarlo un instante, el nuevo Papa se subió a uno de los microbuses con los demás cardenales, como los días anteriores.

Era la primera señal de que comenzaba una etapa de sencillez y austeridad. Pero como el buen ejemplo personal a veces no basta, el Papa ha realizado el jueves una visita a los garajes del Vaticano para ver personalmente la flota y detectar la presencia de automóviles de lujo innecesarios.

En estos meses, varios cardenales adictos al «coche grande» han descubierto que se puede viajar por Roma en vehículos de tamaño medio. Probablemente se reducirá el parque de automóviles grandes, poco apropiados en una institución religiosa y en momentos de crisis económica.

El cambio de rumbo quedó marcado el 14 de marzo. En su primer día de «trabajo», el Papa Francisco salió muy temprano para realizar una visita a la Virgen en la basílica de Santa María Mayor. De nuevo le esperaba el Mercedes blindado, larguísimo y brillantísimo, pero Francisco prefirió subirse a un Volkswagen Phaeton de la Gendarmería Vaticana. Era suficiente y enviaba un mensaje de austeridad.

La comitiva se limitaba a dos coches normales, el suyo y el de escolta, «invisibles» en medio del tráfico matutino de Roma. En el camino de regreso al Vaticano, Francisco se paró en la residencia donde se había alojado antes del Cónclave para recoger su maleta y pagar personalmente su factura.

Desde entonces, el Papa suele trasladarse en un Ford Focus, uno de los vehículos más modestos del parque móvil de altos cargos del Vaticano. El pasado lunes lo utilizó para ir al aeropuerto de Ciampino, donde tomó un avión para viajar hasta la isla de Lampedusa.

Diez automóviles

El Garaje Noble del Vaticano custodia los diez automóviles del Santo Padre. Son los tres «papamóviles» cubiertos que utiliza en los viajes, el «papamóvil» blanco descubierto para recorrer la plaza de San Pedro entre los fieles, dos Mercedes negros blindados, un microbús y otros vehículos menores. Todos llevan la misma matrícula «SCV 1» (Stato Cittá Vaticano 1), que es la que corresponde al Papa.

A su vez, el Garaje de Estado, cuenta con medio centenar de vehículos que incluyen Mercedes y otros automóviles grandes de representación, en general de color negro o azul oscuro. Están al servicio de los cardenales, los jefes de departamentos de la Curia romana y los nuncios. Llevan matrícula oficial de Estado «SCV», que los distingue de las matrículas normales «CV» de los funcionarios de nivel intermedio que residen en el pequeño territorio.

Regalos para el Vaticano

Paradójicamente, los coches más caros y de mayor cilindrada no han costado nada al Vaticano, pues los han regalado las compañías Mercedes-Benz, BMW y Fiat. A su vez, Renault ha regalado un Kangoo eléctrico sin blindaje para uso en Castel Gandolfo. En la peregrinación de «heavy bikers» de junio, Harley-Davidson regaló dos motocicletas, que quizá utilice la Gendarmería Vaticana.

Preparar un «papamóvil» blindado –exigencia imperativa desde el atentado a Juan Pablo II en 1981- lleva mucho tiempo. El pasado dos de julio, el presidente de Mercedes entregó al Papa Francisco un nuevo «papamóvil» para su uso en la Jornada Mundial de la Juventud de Rio de Janeiro. Con este último, hay vehículos para diez años.