El dolor crónico como enfermedad

Expertos europeos piden que el dolor crónico sea reconocido como una enfermedad en sí misma.

ABCSalud
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Un grupo europeo multidisciplinar de expertos ha respaldado una declaración en la que se pide que las instituciones y Gobiernos de la Unión Europea reconozcan el dolor crónico como una enfermedad en sí misma. Con motivo del III Simposio Europeo sobre el Impacto Social del Dolor, se ha presentado el informe 'Proceso de reflexión sobre las enfermedades crónicas en la UE: El papel del dolor crónico', que revela que el impacto global del dolor es elevado, medido en términos de prevalencia y costes.

En general, el dolor crónico es frecuente en aquellos pacientes que ya tienen una o más de una enfermedad crónica. En particular, en la población de edad más avanzada, se muestra una estrecha relación entre el aumento de la edad y la prevalencia del dolor crónico. Los costes que se derivan de esta condición tan prevalente son significativos y elevados para los sistemas nacionales de salud. «El dolor crónico es una carga para millones de personas en Europa, porque a menudo no es considerado una enfermedad por la sociedad y los sistemas de atención sanitaria. Esto debe cambiar. Se debe prestar mayor atención y cuidado al dolor crónico que al dolor temporal», ha señalado la representante danesa del Parlamento Europeo, Anna Rosbach.

Envejecimiento

Con respecto al envejecimiento de la población y el incremento de la prevalencia del dolor, se ha publicado el informe «El envejecimiento saludable en relación con el dolor crónico en la Unión Europea», que revela que la calidad de vida aumenta de forma significativa con la disminución del dolor. En cuanto a la relación entre el aumento de la edad y el dolor crónico, el abordaje adecuado de este problema sanitario puede llevar a una mejor calidad de vida y, por lo tanto, a un envejecimiento saludable y activo, sugiere el informe.

Por su parte, el responsable de la Asociación Europea de Innovación en Envejecimiento Activo y Saludable, Orsi Nagy, ha señalado que «el incremento en la esperanza de vida de la sociedad no es solo uno de los mayores logros del siglo XXI, sino que es también un reto económico y social para la sociedad europea».

Mientras que la responsable de Política Sanitaria de la Cámara de Comercio danesa, Martin K. Pedersen, ha explicado que el impacto económico del dolor es mayor que el de la mayoría de otras condiciones de salud. «Se ha demostrado que las probabilidades de abandonar un puesto de trabajo a causa de una enfermedad, son siete veces mayor entre las personas con problemas de dolor crónico que entre las personas que no lo padecen», ha insistido.