Las verdaderas razones por las que necesitas dormir tapado incluso en verano

¿Por qué mucha gente se cubre de mantas en cama hasta cuando hace calor? Estos son los motivos

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Durante este verano que ya enfila su recta final hemos vivido varias noches de auténtico calor asfixiante. Las dificultades para pegar ojo por el bochorno se han convertido en algo frecuente para los habitantes de numerosos lugares de España. Pero incluso en esas circunstancias hay personas completamente incapaces de dormir sin taparse al menos con una sábana. Si no te pasa a ti, seguro que tienes algún amigo o familiar con esta peculiar costumbre. ¿Qué es exactamente lo que lleva a alguien a cubrirse con mantas con el termómetro por encima de los 20 grados?

En el blog Atlas Obscura se han detenido a analizar este curioso hábito. Para comprenderlo, lo primero que conviene recordar es que, a pesar de que en la actualidad estamos acostumbrados a las camas con sábanas y mantas, históricamente han sido productos de lujo, reservados para los pudientes. A menudo sucedía que una cama de ese tipo era el objeto más valioso de toda la casa, al menos desde el punto de vista económico; y por eso no era extraño que su propietario incluyese específicamente en su testamento quién tendría la fortuna de heredarla.

Hoy en día, las camas y las mantas están al alcance de mucha más gente y su uso está plenamente normalizado. Es una buena noticia, porque lo cierto es que nuestro cuerpo necesita calor extra durante la noche y esta es una excelente manera de garantizarlo. La temperatura interna de tu cuerpo desciende ligeramente cuando se aproxima la hora de dormir. El objetivo no es otro que refrescarte, pero a medida que la noche avanza esa sensación puede dejar de ser agradable, en especial durante la fase de sueño REM. De modo que por mucho calor que tengas minutos después de acostarte, es más que probable que en algún momento vayas a necesitar algo con que cubrirte.

Pero esta no es la razón más llamativa por la que mucha gente se resiste a desprenderse de su manta. También existe una de tipo neurológico. Se ha demostrado que una leve presión sobre el cuerpo puede estimar la producción de serotonina, hormona neurotransmisora que desempeña un importante papel en la regulación del sueño. De hecho, si insomnio y depresión tienen un vínculo tan estrecho es porque las personas deprimidas muestran niveles de serotonina realmente bajos. La ansiedad y el estrés tienden a menguar cuando nos tapamos.

No podemos olvidar que la costumbre es también es una fuerza poderosa. Si desde que eras pequeño tus padres te cubrieron con mantas en la cama, es lógico que asocies esa sensación con el sueño y el descanso. Al fin y al cabo, nadie puede culparte de querer dormir como un bebé cada vez que tengas oportunidad.