La demostración científica de que las siestas te hacen más feliz

Controlar la duración de la «cabezada» es clave para que el hábito sea saludable

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El momento de la siesta es prácticamente sagrado para los defensores de este hábito. Aunque hay quien la relaciona con la pereza o piensa que tiene efectos negativos, distintos estudios han demostrado que esta costumbre puede mejorar nuestra capacidad de concentración y fomentar la creatividad y productividad laboral. Lo que no sabíamos hasta ahora es que además de refrescar nuestro cerebro, dormir una breve siesta al día puede también convertirnos en personas más felices.

Es una de las conclusiones a las que han llegado los impulsores de una investigación realizada en la Universidad de Hertfordshire, de la que nos habla el blog Shortlist. Un total de mil personas se sometieron a una encuesta exhaustiva acerca de sus rutinas y su comportamiento respecto a la siesta. Entre todos los participantes, los que han obtenido mayor puntuación en el índice de felicidad son aquellos que duermen un máximo de 30 minutos diarios en mitad de la jornada.

En una escala de bienestar de cinco puntos, los devotos de la siesta breve consiguieron un 3.67. Los que no echan ni siquiera una cabezada se quedaron en un 3.52, mientras que los que duermen siestas largas lograron la peor valoración, un 3.44. Curiosamente, la encuesta también desveló que la costumbre es más frecuente en personas de entre 18 y 30 años y mucho menos común entre los mayores de 50.

«Estos nuevos hallazgos sugieren la posibilidad de que puedes ser más feliz simplemente durmiendo una breve siesta», explica el profesor Richard Wiseman, de la universidad mencionada, «al mismo tiempo, los resultados también corroboran que las siestas excesivamente largas están relacionadas con varios riesgos para la salud». La clave está, por tanto, en la duración: durmiendo menos de 30 minutos a mitad del día evitamos alcanzar determinadas fases del sueño.

No se trata de un detalle menor. Un estudio de la Universidad de Cambridge, llevado a cabo a lo largo de 13 años y resumido en el blog Medical Daily, apunta que quienes permiten que su siesta diaria dure más de una hora tienen un 32% más de posibilidades de sufrir una muerte prematura. Por mucho que este hábito tan español pueda alimentar nuestra felicidad, 'más' no significa necesariamente 'mejor'.