Es Noticia
Inma ZamoraInma Zamora

Buena televisión

Uno de los momentos del programa de #0
Uno de los momentos del programa de #0
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Si algo nos enseñó el pasado curso televisivo es que la buena televisión existe y que para ver calidad en la mal llamada «caja tonta» no es necesario lanzarse a los brazos de la ficción como si fuera la única alternativa. Todo depende, claro está, de quién maneje los hilos del contenido masivo: hay quien busca la polémica, sabedor de que en la ecuación de la audiencia la palabra enfrentamiento es el caballo ganador. Están, también, los amigos del «cebo», esa táctica consistente en adelantar una pequeña parte de una información para lograr que el espectador permanezca «enganchado» a un determinado espacio. Estos últimos suelen ser primos hermanos de los primeros, abanderados del «todo por la pasta» y del jugoso pastel publicitario.

En un mercado, el del audiovisual, cada vez más competitivo, las plataformas y los canales tradicionales han incrementado notablemente sus esfuerzos para conseguir diferenciarse del resto. Sobreproducción de series (eso de la «burbuja seriéfila») o reality shows con elaborados castings, como ha sido el caso de «Masterchef», «Gran Hermano» y «Operación Triunfo 2017» son ejemplo de la competencia feroz por el favor del público. ¿Qué ocurre, sin embargo, cuando la audiencia no es el único indicador del éxito de un canal?

En el caso de Movistar+, los responsables de la compañía han indicado en más de una ocasión que el número de espectadores de un programa no es un factor fiable a la hora de diseñar su estrategia televisiva. «Nuestro modelo tiene que ver con el número de clientes y cuánto pagan, no con el grueso de personas que ve un programa determinado», han recordado hoy desde la plataforma en la presentación de su nueva programación.

La televisión que no toma a la audiencia como indicador tiene varias ventajas

La televisión que no toma a la audiencia como indicador clave tiene varias ventajas. Una de ellas, la más importante, es la libertad a la hora de generar contenido. Movistar+ ha estado en boca de todos gracias a una ficción original sobresaliente en la que producciones como «El día de mañana» o «La Peste» han sido un referente en la televisión nacional. En breve, también darán que hablar «Arde Madrid» o «Gigantes», entre otras.

La plataforma tampoco ha descuidado una pata importante en su estrategia: los programas. Parece que Fernando Jerez, director de #0, tiene claro que el sendero que debe seguir el canal de pago es aquel que ya debería estar marcado en cualquier televisión pública hoy en día: infomar, divertir y concienciar. #0 dio una lección anoche con «Cosas de la edad», un programa de seis episodios que muestra a un grupo de ancianos intercambiando experiencia y juegos con niños de cuatro años.

No es, avisamos, un programa fácil de ver. El espacio producido por Dlo/Magnolia emociona desde el primer minuto y es capaz de provocar el llanto y la risa a partes iguales. Muestra una cruda realidad, la de la soledad, ese fantasma que nos cuesta mirar a la cara pero con el que puede que nos toque lidiar más pronto que tarde. «Cosas de la edad» emociona, divierte y, lo más importante: nos despierta. Invita a pensar en lo que podría ocurrir, en aquellos que un día nos dejaron, en los que están pero a quienes puede no hayamos prestado la atención que merecen. #0 repite la magistral fórmula de «Radio Gaga» (programas que curan, que dan esperanza). No dejen de verlo.