Salvador Sostres - TODO IRÁ BIEN

La vida sigue igual

El asunto de las grabaciones al ministro no sólo no ha castigado al PP, sino que le ha dado un diputado más este 26-J

Salvador Sostres
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Cataluña ha decidido continuar mal, pero sin empeorar las cosas. La tentación populista no disminuye, pero no crece. En las elecciones generales del 26-J, el PP recupera terreno ante Ciudadanos, y le adelanta, tras muchos años y muchas elecciones de irse arrinconando en la marginalidad. El asunto de las grabaciones ilegales realizadas en el despacho del ministro del Interior no sólo no ha castigado a Jorge Fernández, sino que le ha dado un diputado más, concretamente en Lérida.

Convergència y Francesc Homs siguen perdiendo votos, pero «bien perdidos», porque no ceden escaños; y a Esquerra le pasa lo mismo, pero al revés, porque obtiene más votos, pero no más escaños. El PSC insiste en su lenta decadencia y pierde un escaño.

Cataluña continúa sumergida en su inundación de populismos encontrados, y nadie pierde legitimidad ni nadie la gana; pero que todo el mundo haya salvado razonablemente los muebles, y puedan los líderes de los distintos partidos pasar estos días más tranquilos de lo que esperaban, no significa que no sea un auténtico drama que la primera fuerza en Cataluña sea Podemos; tampoco le ahorra gravedad al hundimiento de Convergència ni a la terrible vulgaridad de su candidato; ni convierte en menos extravagante la situación del PP, que pese a haber ganado un escaño sigue siendo la penúltima fuerza política.

Los secesionistas más puros, partidarios del presidente Puigdemont, creen que, una vez demostrado que España no quiere cambiar, la única solución es convocar un referendo unilateral de independencia. Los nacionalistas más cínicos y más calculadores, fieles a Francesc Homs y Artur Mas, intentarán continuar viviendo del agravio y del procesismo como antes vivieron de la transacción y del autonomismo, y para conseguirlo tratarán de barrer a Esquerra hacia la extrema izquierda, para poderse afirmar otra vez como el partido responsable, maduro y Alfa de la sociedad catalana, sin renunciar a la independencia como aspiración teórica, pero cronificándola en su política práctica.

Con la vista puesta en la cuestión de confianza a la que Puigdemont se someterá en septiembre, los partidos políticos catalanes empezarán esta misma mañana su campaña electoral para las próximas elecciones autonómicas, que, tal como han quedado las cosas, lo más probable es que se celebren en noviembre o diciembre.

Falta saber si el principio de madurez expresado ayer por el conjunto del pueblo español tendrá continuidad en Cataluña, o insistiremos en hacernos todavía más daño del que nos hemos hecho ya.

Si durante muchos años fuimos la vanguardia de la mejor prosperidad, ahora somos vanguardistas en vulgaridad y atraso. Que los catalanes estemos dando una nota tan populista y tan baja, y tan alejada de cualquier análisis inteligente de la realidad, tendría que hacernos reflexionar. Una sociedad como la catalana, tan persuadida de su superioridad, tendrá que esforzarse bastante más para acercarse al concepto que tiene de sí misma.

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