¿Rebelión, sedición, malversación?

Por fortuna, nuestra última, y única, línea defensiva sigue intacta: la judicatura

José María Carrascal
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Pedro Sánchez quiso engañar a todos y hoy los tiene enfrente. Suele ocurrir. La coalición que le llevó a La Moncloa es un imposible físico y metafísico, al contradecirse la unidad de España y su partición o, si lo quieren, al ser incompatibles el Estado español y la república catalana en nuestro ordenamiento constitucional. Sánchez lo intenta con todo tipo de añagazas, pero la realidad impone su ley de hierro: una cosa o la otra.

La decisión del Tribunal Supremo de procesar a los 18 miembros del proceso soberanista por rebelión, sedición y malversación de fondos públicos ha sonado como una sirena de alarma. El Gobierno ha cambiado varias veces de postura. El mismo Sánchez que respaldó la aplicación del

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