Editorial ABC

El PP abre una nueva etapa

El objetivo del nuevo equipo de Pablo Casadoes volver a ser la referencia del centro-derecha español y superar la quiebra del bipartidismo

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A Pablo Casado le tocaba el turno de configurar un equipo a la medida de su confianza y de su proyecto político, como han hecho, hacen y harán todos los líderes de partidos en España. Ayer presentó la nueva cúpula del Partido Popular ante la Junta Directiva Nacional, con el protagonismo destacado del nombramiento de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz de los populares en el Congreso de los Diputados. Es fácil aventurar que la Cámara Baja va a ser escenario de intensos debates parlamentarios a cargo de la nueva portavoz popular. La mayoría de los integrantes de la dirección del PP proceden de las políticas locales y autonómicas, lo que para un electorado acostumbrado a personajes de larga trayectoria política puede provocar cierto escepticismo. Sin embargo, en esto consiste también la renovación de un partido que, además de reubicarse en el espacio político español, tenía que escenificar, incluso con cierta apariencia de brusquedad, la apertura de una nueva fase.

Como el movimiento se demuestra andando, el nuevo equipo de Pablo Casado tendrá que probar su eficacia sin un periodo de carencia. La política en España no está para novatos y el propio Casado lo sabe. Recibió un partido expulsado del Gobierno por una irresponsable moción de censura promovida por Pedro Sánchez y, sin apenas margen para asentarse, tuvo que concurrir a dos elecciones nacionales en menos de un mes con la amenaza de competidores a izquierda y derecha. Los aceptables resultados del Partido Popular de las elecciones autonómicas y municipales -más que los de las generales-, el acierto en las negociaciones con Vox y Ciudadanos y un proceso de madurez acelerado, sobre todo en su estrategia de comunicación, han afianzado a Pablo Casado al frente de los populares. Ahora, el PP se enfrenta a un periodo de puesta a prueba en el que lo recomendable es no perder la calma, ya sea ante unas nuevas elecciones generales -posibilidad bien abonada por el oportuno CIS de Tezanos-, ya sea ante un gobierno de coalición o monocolor que agrupe a toda la izquierda. Del PSOE ya se sabe lo que se puede esperar después de la quiebra de valores que está a punto de perpetrar en Navarra. Nadie en su sano juicio político puede pedir al PP que facilite la investidura de Pedro Sánchez al mismo tiempo que EH Bildu inviste a la candidata socialista para el Gobierno foral navarro.

El objetivo del nuevo equipo del PP es volver a ser la referencia del centro-derecha español y recuperar el espacio perdido tras la quiebra del bipartidismo. Para eso no ha resultado útil competir en derechismo con Vox, ni bandear como Ciudadanos. El mejor Partido Popular siempre estuvo en el reformismo liberal y conservador, en el discurso moderado y firme al mismo tiempo.