Editorial ABC

Órdagos irresponsables en la derecha

Los pruritos de la eterna ambivalencia de Rivera ya no sirven, como tampoco deberían servir los chantajes de Abascal. La derecha debe pactar

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El centro derecha en España se ha instalado en una espiral de órdagos irresponsables que dificulta cualquier alianza para impedir gobiernos de izquierda allí donde PP, Cs y Vox suman mayoría suficiente para gobernar. En el colmo del postureo, Vox amagó ayer con dinamitar el Gobierno andaluz al rechazar los presupuestos presentados por Juan Manuel Moreno y Juan Marín, al considerar que están viciados por un «marxismo cultural». Y Cs, en un nuevo ejercicio de barroquismo político confuso, planteó soluciones metafísicamente imposibles: negociar acuerdos con el PP de modo preferente, pero sin Vox presente ni tampoco integrado en ejecutivos de coalición, lo cual es tanto como vetar de facto cualquier mayoría alternativa a la izquierda. Aunque meses atrás Rivera sí compartió fotografía con Abascal en la plaza de Colón de Madrid, Cs no quiere ahora imágenes «negociando» con Vox, pero extrañamente sí admite fotos con ese partido para «comunicarles» los acuerdos que hayan alcanzado Casado y Rivera. A su vez Vox no solo pone en peligro la mayoría conservadora de Andalucía, sino que exige entrar en los equipos de gobierno. Y para rematar la sobreactuación, Cs se abre a pactos alternativos con el PSOE de Pedro Sánchez en aquellos territorios donde no consiga una mayoría con el PP y sin Vox. Pero todo, bajo la premisa de que los presidentes autonómicos socialistas renieguen de Sánchez... Cs solo impone condiciones incumplibles.

En realidad, todo se reduce a un galimatías teatral e impostado, basado más en un tacticismo mareante que en una negociación realista. Si Cs y Vox se vetan, España está abocada a una nueva etapa de bloqueo en varias autonomías o a regalar más triunfos a Sánchez. Por eso es secundario si hay o no fotografías de una negociación, o si un partido tiene más o menos consejeros en una coalición. La política responde a una demanda del votante para conformar mayorías, garantizar la gobernabilidad y generar estabilidad. Más aún: bajo la cobertura que le da esa pretendida superioridad moral que siempre ejerce, el PSOE no tiene rubor alguno en ceder ante la extrema izquierda -que sí existe en España-, o ante el independentismo más agresivo. En cambio, la derecha se tienta la ropa por las consecuencias que pueda tener una fotografía. ¿A qué vienen tantos complejos de PP, Cs y Vox a hacer algo tan legítimo como lo que hace la izquierda, que además presume de ello? ¿Qué motivo hay, y qué es tan lesivo para Cs o Vox, para impedir gobiernos demandados por una mayoría centrista y conservadora del electorado? La única respuesta es dañar al PP, que por cierto ha superado con creces a esos dos partidos el 26-M. Los pruritos de la eterna ambivalencia de Rivera ya no sirven, como tampoco deberían servir los chantajes de Abascal. La derecha debe pactar porque es prioritario que Sánchez no logre más poder.