Halloween en el Monte de Piedad

IGNACIO RUIZ QUINTANO
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HALLOWEEN en el Santo Monte de Piedad de las Benditas Ánimas del Purgatorio.

-¿Truco o trato?

(«Trick or treat?», dirá Aguirre, que chanela la lengua del doctor Johnson.)

Se trata de secularizar al padre Piquer, a cuyo cargo de capellán cantor, pero en laico, aspiran diversos personajes de la Corte, que no paran de carraspear.

Para el puesto, en la derecha -ese «animal de poco escarmiento»-, unos quieren a unos y otros quieren a otros; y en la izquierda, Gómez, el devorador de atunes, sólo quiere los donativos de las ánimas, que, desde luego, no son los cinco millones de parados que, atónitos, contemplan el espectáculo.

Un parado es un drama; cinco millones, sólo una estadística.

-Los humildes quieren ser ensalzados -dice Nietzsche contra Jesús.

-Gómez es el listo útil en esta tragicomedia -dice Cobo contra Aguirre.

¿Y quién es Cobo?

Cobo es «el otro» de Gallardón, ese político sin sitio.

Rubalcaba está en Gobernación, desde donde «tenebrosea» toda la política española. Molina está en que Azaña estaría orgulloso de él. Pajín está en el megasueldo que le corresponde por «mujer, joven y socialista». Rato está por la sotana del padre Piquer. Cobo está -lo ha dicho Santiago Abascal- en que los etarras sólo son unos locos a los que podemos ahuyentar cantando por Manolo Cabeza Bolo: «Si a los punkis un día ves pasar, / no te enamores, / tonta del haba...» Incluso Ginés está que vuelve a Coslada. Pero Gallardón, ¿dónde está?

Gallardón se ve de verso suelto, como Churchill, que comenzó de conservador, fue ministro liberal y volvió a ser conservador: jefe y héroe del partido, vencedor de Hitler, razón por la cual Obama, que sabe de Churchill por lo que ha oído en los estancos, ha retirado su retrato del Despacho Oval. (Churchill descendía de Mambrú -otro veleta: de Jaime II a Guillermo de Orange, etcétera-, el de la divisa en español: «Fiel, pero desdichado», que Madariaga, en pro de la exactitud, hubiera cambiado por la de «Infiel, pero afortunado».) Mas Gallardón, ya digo, es un político sin sitio.

-¿Qué me dice de El Cordobés? -le preguntaron, allá por el 64, a Antonio Sánchez (el tabernero de Cañabate), que era de Antonio Bienvenida.

-Que es un torero muy malo -contestó-, pero que se coloca en un sitio donde nadie se coloca y que, de vez en cuando, corre la mano bien. Cuando le vi la primera vez me dije: este hombre está loco. Citaba sin mandar.

Esto nos suena hoy del «trade marketing» del Emo de Galapagar. ¿Que Mondeño hacía lo mismo, aunque en guapo? Sí. ¿Que Ojeda se arrimaba más y se manchaba menos? Sí...

-¡Pero es que el sitio!... -dicen los del pantalón teja, que son los que votan.

Aguirre tiene sitio, Zapatero tiene sitio, Obama tiene sitio... Gallardón, no. Y cuando hay que ir a ocupar uno manda a Cobo, que es como si Morante mandara al Lili a veroniquear.