Nieto
La Tercera

España, al borde de la esperanza

«O damos un paso adelante, sin miedo, y entre todos los partidos que respetan la Constitución intentamos llegar a un acuerdo de cómo coronar la escalada iniciada en 1978; o seremos pasto de esos partidos, nacionalistas, supremacistas y excluyentes, que quieren descuartizar España para apoderarse de las migajas de lo que quede de ella»

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Durante 35 años el liderazgo de Jordi Pujol resultó incontestable en Cataluña. Con el valor añadido de que su partido era la clau -la llave- para que hubiese un Gobierno estable en España. Jugó bien sus cartas. Primero fue el presidente González quien tuvo que hacer diversas concesiones para poder gobernar. Y luego, durante la primera etapa de Aznar, se entregó el resto de lo que quedaba. Mientras tanto, el Estado y España, habían ido desapareciendo del imaginario catalán. Josep María Bricall, que fue consejero de Presidencia de la Generalitat con Tarradellas, nos brinda un botón de muestra: «En 1986, Javier Solana, entonces ministro de Cultura, ofreció a la Generalitat convertir el Liceo en el gran teatro de ópera nacional,