Fidel Castro celebrando la victoria revolucionaria en 1959
Fidel Castro celebrando la victoria revolucionaria en 1959 - EFE
EDITORIAL

Cuba, 60 años de un fracaso sin matices

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Lo único que se puede decir del 60 aniversario de la revolución cubana es que es lamentable que después de tanto tiempo todavía perviva semejante monstruo totalitario. No ha servido para resolver los problemas que se enunciaron hace seis décadas como pretexto para derrocar a otra dictadura, sino todo lo contrario. Cuba es hoy un país cien veces más pobre de lo que era cuando Fidel Castro conquistó el poder por la fuerza y todos los países de la región -menos aquellos que el castrismo ha conseguido contagiar con sus perversiones ideológicas- han podido progresar a pesar de su pobreza. El único beneficio de aquella desgraciada aventura ha sido el espectacular desarrollo que ha conocido la región de Miami gracias a la llegada de los millones de cubanos que huían de la dictadura, lo que prueba que sin esa losa tiránica, toda Cuba hubiera podido situarse ahora en los primeros peldaños del mundo desarrollado.

Fidel está enterrado sin grandes símbolos, su hermano Raúl intenta controlar el poder desde el proscenio del fin de sus días y el títere que ha situado en el puesto de presidente, Miguel Díaz-Canel, tampoco tiene aspecto de ser el Gorbachov del régimen. Ha elaborado una reforma de la Constitución que hace cierto el lema de cambiarlo todo para que nada cambie. En estos sesenta años, el mundo ha conocido las transformaciones más fascinantes de su historia, mientras los cubanos siguen sometidos a la rígida férula de la dictadura, cada vez más aislados de la realidad. En 1959 todavía había cientos de millones de personas de todo el mundo que consideraba el comunismo como una utopía benéfica, como el inevitable destino de la Humanidad. Hoy, desaparecidos por su propio colapso todos los focos del llamado «socialismo real», solo quedan unos pocos reductos apolillados de contumacia, siempre vinculados a una triste y horrorosa dictadura. Cuba entre ellos.