Gabriel Rufián, diputado por ERC en el Congreso
Gabriel Rufián, diputado por ERC en el Congreso - ABC
EDITORIAL

Bofetada de ERC al «diálogo»

Es evidente que la operación diálogo de Sánchez en Cataluña va a fracasar porque las cesiones políticas tienen el límite de la legalidad constitucional

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El socio de Pedro Sánchez, Esquerra Republicana de Cataluña, aprobó ayer en su Conferencia Nacional una estrategia que explícitamente se ratifica en la declaración unilateral de independencia si el Estado no acepta un referéndum pactado. Además, el documento invoca la doctrina del Tribunal de Justicia de La Haya sobre Kosovo para legitimar su objetivo de celebrar una consulta por la autodeterminación con efectos válidos en el ámbito internacional. La referencia a Kosovo revela que los separatistas catalanes viven en un mundo virtual en el que hacen imposible cualquier entendimiento político racional. Los republicanos independentistas fijan así una postura radical y enrocada ante la oferta voluntarista e inoportuna de diálogo que ofrece el presidente del Gobierno. Para que el mensaje fuera claro, las bases de ERC endurecieron el borrador de ponencia en el que la dirección se refería a una negociación multilateral. Nada de acuerdo, unilateralismo como única opción. Este es el cuadro al que el Gobierno del PSOE sólo aporta más de su conocida y lesiva política de apaciguamiento. Mientras el separatismo se apalanca en estrategias de confrontación con el Estado, que incluyen gestos ostensibles de desprecio a la Corona, el PSOE retoma el diagnóstico zapaterista de que el problema catalán es culpa del PP, y no de los separatistas. A partir de esta falsa premisa, los socialistas ya se sienten legitimados para desarmar al Estado frente al nacionalismo e intentar la forja de un nuevo «Pacto del Tinell» que margine a los populares.

Es evidente que la operación diálogo de Sánchez en Cataluña va a fracasar porque las cesiones políticas tienen el límite de la legalidad constitucional y porque el separatismo está ya en otra órbita distinta de la negociación de competencias o de nuevos estatutos. Y va a fracasar porque Pedro Sánchez sólo tiene 84 escaños en el Congreso de los Diputados, y en el Senado el PP mantiene la mayoría absoluta. La lucha por el liderazgo interno en el separatismo es otro favor que juega en contra del presidente Sánchez, porque ERC y PDECat han entrado en una espiral de competición para ver quién es más separatista. En este escenario el Estado sólo puede tener presencia mediante la aplicación de la Constitución y el desmantelamiento de la trama golpista. No van por este camino las intenciones del Gobierno. La evasiva respuesta de Pedro Sánchez a la digna respuesta del embajador Morenés ante los insultos de Joaquim Torra define la actitud claudicante del Ejecutivo, mientras los enemigos de la Constitución y las libertades en Cataluña se crecen día tras día porque ven con esperanza que, de nuevo, el socialismo español se cree que la crisis separatista se soluciona con «diálogo».