Desmán ibérico: bioindicador clave
Desmán ibérico: bioindicador clave - FUNDACIÓN BIODIVERSIDAD
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Desmán ibérico: bioindicador clave

LIFE+Desmania, coordinado por la Fundación Biodiversidad, finaliza tras seis años dedicados a frenar la extinción de este mamífero endémico

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Inconfundible por su aplastada y desnuda trompa, sus pequeños ojos y su escamosa cola, que mide casi lo mismo que su rechoncho cuerpo, el desmán (Galemys pyrenaicus), un pequeño mamífero de río endémico de la Península Ibérica, ha sufrido un importante retroceso, tanto que en algunas comunidades autónomas se encuentra en peligro de extinción. Para hacer frente a esta situación, se puso en marcha en 2012 el proyecto LIFE+Desmania, liderado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, con el objetivo de actuar de manera urgente y coordinada para avanzar en su conservación. Hoy, una vez finalizado, se ha conseguido actuar en 33 Zonas de Especial Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000, distribuidas entre las provincias de León, Palencia, Zamora, Ávila, Salamanca y Cáceres.

«Después de seis años se ha logrado generar un importante conocimiento de una especie que entra dentro del paraguas de las desconocidas u olvidadas», señala Ignacio Torres, subdirector de la Fundación Biodiversidad y director del proyecto. Y para ello no se han escatimado esfuerzos: se han analizado más de 9.000 kilómetros de río, se han estudiado más de mil tramos y se han analizado genéticamente 1.200 muestras. Un trabajo que ha servido para arrancar gratas sorpresas como el descubrimiento de una buena población en la provincia de Ávila. «Ha sido una de nuestras grandes alegrías», reconoce Torres.

Barreras físicas

Los muestreos han servido para identificar los principales obstáculos y amenazas y focalizar las actuaciones de conservación del proyecto. Las barreras físicas han impedido el libre tránsito del desmán, provocando una fragmentación de sus poblaciones tanto entre cuencas como en la misma cuenca. De modo que al ser más pequeñas las poblaciones se vuelven más vulnerables ante el resto de las amenazas, además de hacerse genéticamente menos variables, algo que a largo plazo dificulta su adaptación y reproducción. Para evitarlo, se han realizado 12 demoliciones de alud, presas o losas; y también se han restaurado cuatro escombreras.

«La destrucción de las riberas y de su vegetación natural también ha afectado a los lugares de alimentación y refugio», explica Torres, que subraya la importancia de «los trabajos selvícolas y las reforestaciones que se han llevado a cabo a lo largo de más de 80 kilómetros de río, la retirada de residuos en 187 kilómetros de cauce y la corta y el tratamiento en alisedas afectadas por Phytophthora alni».

Importante bioindicador

La pérdida de la calidad de las aguas y la disminución del caudal de los ríos son otras de las amenazas que penden sobre esta especie semiacuática. Así le incide de manera muy negativa la alteración de la composición química del agua, sobre todo porque afecta a los macroinvertebrados bentónicos de los que se alimenta. Para el subdirector de la Fundación Biodiversidad, el desmán ibérico tiene por tanto un papel de «bioindicador» del buen estado de salud de los ríos, sobre todo en las zonas altas de los cauces.

Pero además, el uso del agua para actividades económicas, como la agricultura y la ganadería, ha generado un incremento de su demanda que ha hecho disminuir de forma considerable el caudal en los ríos. Para Torres, es «necesaria una nueva forma de gestionar los ecosistemas para que perdure en el tiempo y lograr un entorno que permita la coexistencia de todas las especies».

Por el momento, se desconoce el número de ejemplares de desmán que habita en nuestros ríos, porque para saberlo serían necesarias técnicas muy invasivas. Por el momento se descarta la traslocación de unas zonas a otras, debido a la hiperactividad del animal, que podría causarle la muerte y porque «lo primero que tenemos que asegurar es que en las zonas donde pudiera llevarse a cabo se den las condiciones correctas y se haya acabado con todas sus amenazas».

El proyecto LIFE+Desmania ha supuesto un salto sustancial en el conocimiento de la especie por parte de la población local y muy en especial para los actores con mayor presencia en los ríos como pescadores y regantes, a través de las acciones y materiales de sensibilización y divulgación que se han realizado sobre el terreno. Además, han sido casi 13.000 escolares los que han participado en talleres sobre este singular animal; se han organizado 43 campañas de divulgación y sensibilización al público en general; jornadas de voluntariado ambiental; 7 seminarios técnicos y una exposición itinerante que han podido visitar más de 45.000 personas a lo largo de las 32 ubicaciones donde ha estado expuesta.

Un proyecto en el que la Fundación Biodiversidad ha contado como socios con las comunidades autónomas de Extremadura y Castilla y León, la Fundación Patrimonio Natural, CESEFOR, SOMACYL y Tragsatec, así como con el apoyo de las Confederaciones Hidrográficas del Miño-Sil, Tajo y Duero, centros de investigación y asociaciones de pescadores.

Esperanza para la especie

Torres pone el acento en que lo que está ocurriendo con el desmán es un ejemplo del cambio global que se está produciendo en todos los ecosistemas y que está provocando la pérdida de especies. Por ello, anima a «reflexionar y a ser capaces de poner en relieve y en valor el hecho de que España sea uno de los 25 hotspots de biodiversidad del mundo, que hay que seguir manteniendo y protegiendo entre todos». Respecto al complicado futuro del desmán, Torres se muestra esperanzado «porque el trabajo y los avances conseguidos en proyectos como estos ya nos han dado fantástico resultados y han logrado revertir la situación crítica de otras especies».