Vehículos circulando por la calle de Alcalá, en el distrito Centro
Vehículos circulando por la calle de Alcalá, en el distrito Centro - jaime garcía

El Ayuntamiento aparca el cierre al tráfico del centro por la presión comercial

No ha conseguido suficiente consenso ni de la sociedad ni de otras administraciones

Actualizado:

día 1 de enero de 2015, el tráfico no se cortará en el centro de Madrid. El Gobierno municipal ha escuchado a comerciantes, empresarios y vecinos y ha entendido que no hay consenso suficiente para llevar adelante esta medida. Asi lo han explicado a ABC algunos participantes en una multitudinaria reunión en el Ayuntamiento, en la que quedó claro que no había suficiente apoyo para llevar adelante esta medida.

La idea primitiva de la alcaldesa era crear un nuevo área de prioridad residencial en el barrio de Ópera. Así lo dijo en el Debate sobre el Estado de la Ciudad del mes de junio. Pero en septiembre, el área propuesta para el cierre se había ampliado hasta ocupar completamente los barrios de Sol y Palacio, y se hablaba del 1 de enero para ponerlo en marcha.

Pero la medida no convenció a casi nadie. Y el primero que se manifestó públicamente en contra fue el presidente regional, Ignacio González:«No soy partidario de que determinadas medidas se conviertan al final en limitaciones o dificultades a la movilidad de los ciudadanos, y muchos menos que eso se convierta en una vía, muchas veces, de exceso de sanciones e infracciones, etcétera, de las que los ciudadanos sufren bastante intensamente».

Más información

Tampoco las asociaciones de empresarios, comerciantes y algunas de vecinos veían clara la medida. Así lo dijo Arturo Fernández, presidente de CEIM y de la Cámara de Comercio madrileña, que pidió por carta a la alcaldesa Botella una reunión para estudiar la concreción de la medida, y tener en cuenta el «impacto económico» que podría tener sobre los negocios de la zona, eminentemente turística.

También se mostraron en contra otras entidades, como la Asociación de Comerciantes y Vecinos de Centro, la Asociación de comerciantes de Gran Vía o la Confederación de Comercio de Madrid (COCEM), cuyos responsables señalaron que tampoco conocían el proyecto y no les gustaba.

Desde el Gobierno municipal atendieron la demanda de una reunión sobre el asunto, que se produjo el pasado jueves. Y en la que participaron numerosas asociaciones tanto de comerciantes como de hosteleros, gestores de locales de ocio, vecinos y empresarios. Y la conclusión fue clara: distintos asistentes confirmaron a ABC que la inmensa mayoría de los convocados se manifestaron en contra de la medida.

Sin suficiente apoyo

El encuentro lo presidieron el concejal de Movilidad yMedio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, y el concejal de Centro, David Erguido. La alcaldesa no estuvo presente. «La mayoría coincidió en que era una medida ilógica, que no se podía poner en marcha el 1 de enero, sin que se hubiera hecho primero un estudio serio», señalaron.

Los responsables municipales fueron sensibles con el sentir general, y por eso el proyecto de cerrar al tráfico todo el centro desde el 1 de enero ha quedado aparcado, dada la falta de consenso. Quizás en otro momento, con más tiempo para calibrar las medidas, podría retomarse la idea, pero de forma progresiva y siempre que haya un mayor apoyo social.

No es la primera vez que el Ayuntamiento de Madrid plantea este tipo de medidas;la ciudadanía y el mundo empresarial son conscientes de la necesidad de acordar medidas porque «las calles tienen una capacidad limitada, y no pueden absorber a un tráfico creciente», como se ve cada navidad en el centro de la ciudad. La contaminación y sus consecuencias también obliga a remar en esta dirección. Pero antes de poner en marcha una iniciativa tan tajante, insisten algunos de los asistentes, es necesario pensar en todos los problemas que se plantearían y darles solución.

Uno de ellos es qué hacer con los turistas que llegan a Madrid desde otras provincias: «Habría que abrir aparcamientos disuasorios y hacer que, progresivamente, se fueran adaptando a dejar allí los coches y moverse en transporte público». Cerrar al tráfico de golpe supondría «un descalabro importante».