Gaddafi otorga un premio de derechos humanos a Erdogán
Recep Tayyip Erdogán recibe el premio Gadaffi para los Derechos Humanos - reuters

Gaddafi otorga un premio de derechos humanos a Erdogán

El primer ministro turco, invitado de honor en la cumbre EU-África en Trípoli

estambul Actualizado:

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogán ha recibido un premio de derechos humanos de manos del presidente libio, Muamar Al-Gaddafi. El evento ha tenido lugar en el marco de la 3ª Cumbre Unión Europea-África, que se ha celebrado en Trípoli, y en el que Erdogán era el invitado de honor.

Allí, el Premio del Comité Nacional Gaddafi para los Derechos Humanos le fue entregado anoche al premier turco, resultado de la «apreciación del líder libio y lo indudable de su papel en la consolidación de la democracia directa y la aplicación de la Gran Carta de Derechos Humanos en la época de las masas que sacrifican la libertad y la dignidad humana». El galardón «llama a la emancipación del hombre de los grilletes del miedo».

Es de destacar que en fecha tan reciente como este sábado, durante la inauguración de una sede local del Instituto de la Alianza de Civilizaciones en Estambul, Erdogán había pronunciado las siguientes palabras: «Aun al precio de ser objeto de injusticias, nunca nos alinearemos con aquellos que inflingen crueldad. Sabemos que estar en el lado de lo que es correcto y justo es más fuerte que cualquier arma».

Lo «correcto y justo» según Gaddafi

El primer ministro turco parece tener un extraño sentido de «lo que es correcto y justo», dado el pobre historial de derechos humanos del régimen de Gaddafi. Según ONGs que trabajan este campo, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, en Libia, donde no se tolera ningún tipo de disidencia, es frecuente el arresto y la tortura de opositores políticos o sospechosos de serlo, especialmente islamistas, incluso algunos liberados de Guantánamo por las autoridades norteamericanas.

Estas ONGs señalan también el cruel tratamiento otorgado, con la connivencia de algunos gobiernos occidentales, a los inmigrantes subsaharianos, a los que se maltrata y tortura con fines disuasorios, y a los que en ocasiones se abandona a su suerte en el Sáhara. Se sabe, por ejemplo, que el régimen libio recibe apoyo del gobierno italiano para «hacerse cargo» de los inmigrantes ilegales interceptados frente a las costas de Italia.

Lo cierto es que la Gran República Árabe Libia Popular y Socialista (el nombre oficial del país) es una férrea dictadura en la que los partidos políticos están prohibidos desde 1972. A pesar de haberse retirado oficialmente de los cargos públicos, Muamar al-Gaddafi sigue siendo el líder absoluto en calidad de «Líder Fraternal y Guía de la Revolución». Gaddafi, que en febrero fue elegido presidente rotativo de la Unión Africana, es el líder no miembro de una familia real que más tiempo lleva en el cargo: desde 1969.

Derechos humanos en Turquía

Tampoco Turquía puede presumir de su expediente en derechos humanos. Aunque al hilo del proceso de adhesión a la Unión Europea ha reducido enormemente los casos de tortura y abusos, siguen produciéndose, sin embargo, en las regiones kurdas del sureste del país, según Amnistía Internacional. Son frecuentes los juicios injustos, y no se garantiza la protección adecuada a las mujeres y las víctimas de la violencia de género.

La semana pasada, una reunión de los Ministros de Justicia europeos en Estambul denunció el excesivo período de detención previa en Turquía, uno de los más largos de Europa. Según Human Rights Watch, el 53 % de las personas encarceladas en este país lo están de manera preventiva, a la espera de juicio.