Yemen, primer país árabe que echa al dictador en un plebiscito

Yemen, primer país árabe que echa al dictador en un plebiscito

La violencia en el sur y la gran afluencia en Saná marcaron las elecciones de ayer

M. AYESTARAN
Actualizado:

Yemen certificó la salida del poder de Alí Abdulá Saleh en una jornada electoral marcada por la violencia en el sur y la afluencia de votantes en la capital. Al menos cinco personas murieron en ataques contra centros electorales en Aden, ciudad más importante del sur y plaza fuerte del Movimiento Sudista que llamó a la desobediencia civil durante la cita con las urnas.

Saleh es el pasado, y su hasta ahora vicepresidente, Abd-Rabbu Mansour Hadi, el presente. Su foto está visible ahora en calles y farolas, y a él le corresponderá dirigir el gobierno de unidad nacional durante los próximos dos años, un periodo clave para el futuro del país. «Las elecciones son la única salida para la crisis que ha sacudido a Yemen en el último año», señaló Hadi a los medios presentes en el centro al que acudió a depositar una papeleta, en la que su fotografía era la única opción posible para los diez millones de yemeníes con derecho a voto.

«La única salida»

A nadie pareció importarle demasiado que hubiera un solo candidato —fruto del consenso entre todos los partidos con representación parlamentaria—, ni las irregularidades en el censo, ni la falta de tarjetas de identificación unificadas… No fueron unas elecciones perfectas, pero como recordó Hadi, era «la única salida posible» tras diez meses de revueltas y enfrentamientos internos que estuvieron a punto de llevar al país a la guerra civil.

En los centros de votación de Saná se registraron largas colas desde primera hora de la mañana y la premio Nobel de la Paz, Tawakul Kerman, confesó ante los medios que «vivimos un día de fiesta para los yemeníes, pues es el de la partida de Saleh y el del fin del despotismo y de la opresión». La activista de derechos humanos y periodista depositó su papeleta en la universidad frente a la que siguen en pie las tiendas de campaña de la rebautizada como «plaza del cambio», epicentro de la protesta anti-Saleh.

Al cierre de las urnas las agencias, citando fuentes del comité de seguridad electoral, elevaron la participación en la capital al 80 por ciento. Una imagen radicalmente opuesta a lo vivido en Aden, donde «la mitad de las oficinas de voto fueron cerradas tras ser invadidas por hombres armados del Movimiento Sudista», declaró a Afp un responsable gubernamental.

Aunque todo el mundo sabe el nombre del ganador, el resultado se conocerá en dos o tres días. Yemen se ha convertido en el primer país árabe que logra echar del poder a un dirigente tras un proceso de negociación. En este caso, el pacto apadrinado por el Consejo del Golfo (integrado por Arabia Saudí, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Bahrein), y respaldado por Estados Unidos y la Unión Europea, ha hecho posible que Saleh aceptara ceder el poder a cambio de su inmunidad. El expresidente, que ha gobernado Yemen las últimas tres décadas, siguió la votación desde EE.UU., donde se recupera de las heridas sufridas en el atentado del pasado verano.