Nicolas Sarkozy: «Nunca bajaremos la guardia contra ETA. Se lo debemos a las víctimas»
Nicolas Sarkozy - ABC
Entrevista en exclusiva

Nicolas Sarkozy: «Nunca bajaremos la guardia contra ETA. Se lo debemos a las víctimas»

El presidente francés visita hoy Madrid para recibir de manos del Rey el Collar de la Orden del Toisón de Oro. En respuesta a ABC pasa revista a las relaciones bilaterales, al momento de crisis que vive Europa y a la rebaja de calificación del crédito francés

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¿Cuál es su balance de la cooperación antiterrorista entre Francia y España? ¿Se puede creer en el final del terrorismo vasco?

—Desde hace diez años, la cooperación de nuestros dos países en la lucha contra el terrorismo ha sido ejemplar y ha permitido obtener resultados sin precedentes. Quiero elogiar aquí el compromiso del presidente Zapatero y de su gobierno, con quienes hemos trabajado sin descanso. ¿Marca el final definitivo del terrorismo vasco el anuncio de octubre de ETA del cese definitivo de su actividad armada después de 43 años de violencia? Quiero creerlo. Es, desde luego, mi más profundo deseo para el pueblo español, que ha sufrido tanto esta violencia ciega e inútil. Quiero confirmar solemnemente el compromiso de Francia de continuar luchando junto a España contra la barbarie terrorista. Nunca bajaremos la guardia. Se lo debemos a todas las víctimas inocentes a quienes quiero rendir homenaje. Esta cooperación ejemplar debemos ampliarla para luchar contra el terrorismo internacional y el crimen organizado, especialmente contra el tráfico de drogas y de seres humanos.

¿Cuál es su mirada sobre la evolución de las relaciones bilaterales de Francia y España? ¿Qué podría cambiar tras las elecciones presidenciales del mes de mayo?

—Las relaciones entre nuestros dos países no han dejado de reforzarse a lo largo de los últimos años y han alcanzado una intensidad excepcional. Creo poder decir incluso que nunca antes habían sido tan fuertes. Me refiero por supuesto a nuestra muy estrecha colaboración en la lucha contra el terrorismo que acabo de evocar. También pienso en todo lo que se hace en materia de interconexiones transpirenaicas, ya se trate de líneas ferroviarias de alta velocidad tanto en la vertiente mediterránea como en la atlántica, de la línea eléctrica de muy alta tensión entre Perpiñán y Figueras, del desdoblamiento de las capacidades de nuestros gasoductos o de las autopistas del mar que empiezan a conectar nuestros puertos del Atlántico. También pienso en nuestras relaciones comerciales, que siguen desarrollándose y que hacen que seamos hoy uno de los primeros socios el uno del otro. Que pertenezcamos ambos al mercado común europeo ha sido beneficioso para ambos países. Pienso en la acción conjunta que nuestros dos países llevan mano a mano al servicio de una Europa más fuerte y más unida, porque juntos es como superaremos la crisis que atraviesa actualmente la zona euro. Tampoco olvido nuestro compromiso en la escena internacional, en particular, la acción determinante que llevamos a cabo en el G20 para que el mundo sepa aprender la lección y construya un capitalismo regulado. Esta amistad entre Francia y España reposa en el respeto de una larga historia común y el análisis lúcido de las necesidades del mundo actual. Estoy convencido de que aquellos a los que nuestros pueblos les confían las más altas responsabilidades en nuestros dos países velarán en el futuro por preservar este valor adquirido y mantenerlo vivo.

¿Cómo podría reforzarse la cooperación franco-española en la escena europea?

—Ya es excelente. España es un gran país en Europa, y, para Francia, es un socio de primer orden. Nuestro diálogo sobre el conjunto de los temas europeos es permanente, y nuestra colaboración, estrecha. Pienso especialmente en todo lo que se refiere a las dificultades actuales de la zona euro. Quiero aplaudir las medidas extremadamente valientes que ha tomado España para enfrentarse a la crisis y cumplir con sus compromisos europeos. Las primeras decisiones del nuevo Gobierno ilustran la determinación de Mariano Rajoy de adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la recuperación de la economía española. Es muy importante para Francia y para Europa. Puede contar con todo mi apoyo. Deseo, de hecho, rendir homenaje a la inteligencia del pueblo español, que comprende estas difíciles decisiones y las acepta con calma y lucidez. Con Mariano Rajoy, al que conozco bien y a quien tengo en gran estima, sé que podremos seguir intensificando la cooperación absolutamente necesaria de nuestros dos países en todos estos temas.

¿Cuándo se puede prever la salida de la crisis para la zona euro?

—Nadie puede saberlo a ciencia cierta. Lo que sí sé es que hacemos todo lo que está en nuestra mano para salir de ella lo antes posible. En tan sólo unos meses hemos transformado en profundidad Europa y la zona euro. Instauramos el verdadero gobierno económico que tanto necesitaban Europa y la zona euro. Dese cuenta de que hasta la cumbre del Elíseo en octubre de 2008 los jefes de Estado y de gobierno de la zona euro nunca se habían reunido. En adelante, el control económico de la zona euro estará asegurado por reuniones regulares de los jefes de estado y de gobierno con el fin de crear efectivamente una convergencia económica de nuestros países, indispensable en el marco de una unión monetaria. Al prever que cada país adopte una regla de oro definida de forma conjunta, hacemos más eficaz la disciplina presupuestaria en la zona euro. La disciplina presupuestaria es indispensable, porque cuando se comparte la misma moneda, las derivas de unos repercuten en los demás. Pero no puede imponerse únicamente a nivel europeo, es necesario que este objetivo sea integrado por todos para prevenir un máximo las desviaciones. Los que, a pesar de todo esto, no respeten la regla del 3 por ciento de déficit serán sancionados de forma mucho más automática. Por último, reforzamos la solidaridad en la zona euro. Con el Mecanismo Europeo de Estabilidad estamos instaurando un verdadero Fondo Monetario Europeo, que, dotado de capital propio y de una capacidad total de 500.000 millones de euros, será un verdadero escudo financiero para defender la zona euro. Se está produciendo una verdadera refundación de la zona euro que permitirá sacar todas las conclusiones de la crisis que conocemos hoy. Para que las mismas causas no vuelvan nunca a tener los mismos efectos. Todas estas decisiones han permitido estabilizar los mercados a finales de diciembre y principios de enero.

¿Y el mazazo de Standard & Poor's?

—Espero que las últimas decisiones del pasado viernes, que afectan a un gran número de países de la zona euro, no constituyan una dificultad más. Ahora más que nunca, es necesario que demos prueba de valentía y coraje. Esto vale para todos los Estados miembros de la zona euro que han iniciado las reformas necesarias. También es válido para todas las instituciones europeas, que deben, ahora más que nunca, movilizarse para salvar el euro.

Si no hay acuerdo entre los 17 sobre la tasa sobre las transacciones financieras, ¿irá Francia sola?

—La cuestión de la tasa sobre las transacciones financieras es absolutamente fundamental para Francia, porque es normal, diría incluso moral, que aquellos que han contribuido a sumir el mundo en la crisis, contribuyan a la recuperación de la economía mundial. Es la razón por la que Francia ha hecho de la tasa sobre las transacciones financieras una prioridad de su acción, tanto en la escena internacional, situándola en el centro de su presidencia del G20 y del G8 en 2011, como en la escena europea. De hecho, estamos progresando, porque la Comisión Europea ha elaborado y presentado un proyecto de directiva que implanta dicha tasa. La cuestión hoy en día es: ¿cómo avanzar, cómo salir del bloqueo actual, cómo pasar de las palabras a los actos? Desde este punto de vista, sé que si esperamos a que los demás se decidan no pasará nunca nada. Si queremos que se haga, debemos dar ejemplo. Por ello Francia está dispuesta a mostrar el camino y adelantarse con los que lo deseen. ¿Cómo? Aplicando desde ahora la tasa sobre las transacciones financieras. Es técnicamente posible, entonces, ¿por qué esperar que todo el mundo se ponga de acuerdo antes de actuar si se cree que es justo y necesario actuar? Estoy convencido de que provocará un movimiento, primero en la zona euro, y cuando la zona euro la haya adoptado, en el resto del mundo, porque la opinión pública en todo el mundo les dirá a sus dirigentes: «¿Por qué lo que es posible allí no lo es aquí? ¿Por qué en la zona euro se impone una tasa a las entidades financieras y en nuestros países no?». De hecho, la situación no está paralizada: mire la evolución de países como Alemania e Italia… Estoy convencido de que adelantándonos haremos que se muevan las posiciones.

En su última reunión con la Sra. Merkel mencionó la necesidad de concentrarse en el crecimiento y la creación de empleo. ¿Va a hacer propuestas en este sentido en el próximo tratado intergubernamental?

—Todos debemos comprender que, para sacar a Europa de la crisis, debemos, además de las medidas indispensables de reducción de déficit que ya hemos tomado, dar la prioridad al crecimiento, al empleo y a la competitividad. La semana pasada hemos dicho en Berlín, junto a Angela Merkel, que íbamos a tomar iniciativas en este sentido y que queríamos tomar decisiones en terrenos absolutamente claves para el crecimiento y el empleo con nuestros socios europeos, entre los que figura España en el primer plano. Pienso en particular en la formación de los parados, en la utilización de los fondos europeos que deben ponerse al servicio del crecimiento y la competitividad, o en la necesaria convergencia fiscal. El Consejo europeo del 30 de enero deberá permitirnos aunar esfuerzos al servicio del crecimiento y el empleo.