El presidente de Estados Unidos, Donald Trump
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump - AFP

Trump ofrece ayuda humanitaria a los inmigrantes a cambio del muro

Los demócratas, contra la oferta; el cierre de la Administración estadounidense supera ya los 30 días

WashingtonActualizado:

Donald Trump se ofreció ayer a negociar la solución a un problema que él mismo ha creado y los demócratas, como era de esperar, le advirtieron de que está solo y para el muro no le darán ni un ladrillo. En un solemne discurso televisado desde la sala diplomática de la Casa Blanca, el presidente anunció ciertas concesiones: prorrogará por tres años un programa de los demócratas para ofrecer la residencia a inmigrantes irregulares que llegaron al país cuando eran niños a cambio de 5.700 millones de dólares para construir el muro con México.

«Propongo una solución humanitaria a una crisis humanitaria como no hemos padecido nunca en nuestro país», dijo Trump ante el retrato de George Washington, primer presidente norteamericano. «Ofrezco un compromiso de sentido común que los dos partidos deberían aprovechar. No podemos dejar que la izquierda radical tome el control de nuestras fronteras. Nunca permitiré que así sea», añadió.

Con afirmaciones de ese tipo se notaba que en su interior Trump se debatía entre decir lo que de verdad quería decir (los demócratas son esa «izquierda radical» que al negarle el muro favorece unas fronteras abiertas) y el discurso que su equipo le había preparado (la oferta de diálogo de un presidente conciliador que hasta llegó a pedir consenso).

Precaria situación

La decisión de dirigirse a la nación desde la Casa Blanca un sábado por la tarde denota la precaria situación de Trump. Él mismo ha decidido vetar los presupuestos del año en curso si no incluyen 5.700 millones de dólares (5.000 millones de euros) para construirlo. Sin presupuestos, una gran parte del Gobierno federal ha cerrado y 800.000 funcionarios no perciben salario. El presidente ha llegado a decir que este es «el cierre de Trump». Los demócratas, que desde hace dos semanas controlan la Cámara de Representantes, no han tenido que hacer nada más que responderle que ‹no› a todas sus propuestas y sentarse a esperar.

Trump ofreció ayer una ley, que los republicanos llevarán al Senado la semana entrante, que incluye permiso de residencia y trabajo para 700.000 ‹sin papeles› que llegaron a EE.UU. de niños; 800 millones de dólares de ayuda humanitaria para inmigrantes; otros 800 millones para interceptar droga en la frontera; 2.750 agentes policiales desplegados en los puntos de entrada al país, y la contratación de 75 jueces para aligerar los trámites migratorios de 900.000 peticionarios de asilo.

La explicación de Pelosi

Si no estuviera de por medio el muro, esa oferta sería un sueño cumplido para los demócratas. Pero ayer Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara, la rechazó antes incluso de que el presidente pronunciara el discurso por ser «un compendio de otras ofertas que ya han sido rechazadas».

Mientras Donald Trump se dirigía a la nación, a las puertas de la Casa Blanca rugía todavía una multitud que llevaba cuatro horas protestando en contra del machismo y la discriminación de las mujeres. El supuesto antisemitismo de algunas organizadoras hizo que la tercera edición de la Marcha de las Mujeres en Washington no congregara ni a una décima parte de los manifestantes de hace dos años, cuando Trump asumió el poder. «Hoy se trata de estar unidos, debemos dejar las divisiones atrás», decía Christine Brown, que a sus 52 años vino a Washington desde Carolina del Norte para manifestarse con su hijo adolescente. Ambos llevaban unos gorros de color rosa que se han convertido en el símbolo del colectivo feminista de EE.UU. «Tenemos que seguir viniendo cada año para recordarles a nuestros hijos que cuando crezcan tienen que hacer lo posible por no parecerse a él», dijo, señalando el hotel Trump en la calle Pensilvania, cerca de la Casa Blanca.

El Gobierno norteamericano lleva 30 días cerrado por la falta de presupuestos, un plazo récord que, dado como recibieron ayer los demócratas la oferta de Trump, no tiene un final en el horizonte.