Segundo aterrizaje de emergencia de un avión en Portugal con ayuda de dos cazas del Ejército

Su intervención resultó decisiva, pues los dos aviones militares escoltaron al de la filial de bajo coste del consorcio Air France-KLM para que pudiera tomar tierra sin mayores consecuencias

Corresponsal en LisboaActualizado:

En menos de 24 horas, dos cazas del Ejército portugués tuvieron que ayudar a un segundo avión a realizar un aterrizaje de emergencia. Justo después de auxiliar a un aparato no comercial de la compañía kazaja Air Astaná, fue la holandesa Transavia la que reclamó su atención porque un vuelo regular que había despegado de la capital de Madeira, Funchal, con destino Ámsterdam hubo de ser desviado a Faro con 149 personas a bordo.

La aeronave sufrió una repentina despresurización, es decir, el aire presurizado (con la presión constante) de la cabina comenzó a salir del avión por causas desconocidas.

En ese momento, las llamadas de emergencia de la tripulación lograron que Lisboa pusiera en marcha el mecanismo excepcional de recurrir a dos cazas F-16 para que solucionasen el incidente antes de que pudiera terminar en una tragedia.

Su intervención resultó decisiva, pues los dos aviones militares escoltaron al de la filial de bajo coste del consorcio Air France-KLM para que pudiera tomar tierra sin mayores consecuencias.

El propio ministro de Defensa, Joao Cravinho, lo confirmó a través de sus cuentas en las redes sociales: «Nueva emergencia y nuevamente con la compañía de los F-16 de la Fuerza aérea portuguesa. Un vuelo comercial Funchal-Ámsterdam, con 149 personas a bordo, sufrió [el lunes 12 de noviembre] una despresurización y efectuó un aterrizaje de seguridad en el aeropuerto de Faro».

El ministro socialista concluyó: «Es muy raro tener dos emergencias en dos días, pero la Fuerza aérea portuguesa estaba preparada».

Y es que no había transcurrido ni un día completo de la situación protagonizada por un avión Embraer de la compañía Air Astaná, de Kazajistán, que vivió una mañana de calvario el domingo 11 de noviembre a causa del mal tiempo en la región de Lisboa. Se hizo necesario practicarle reparaciones urgentes en el aeródromo de Alverca, a solo 25 kilómetros de Lisboa, y al despegar de nuevo sus tripulantes dieron unas vueltas al aeropuerto de la capital y comprobaron que no se daban las condiciones meteorológicas adecuadas.

Además, el aparato comenzó a dibujar en el aire una trayectoria errática y la dirección del aeropuerto lisboeta decidió recurrir a dos aviones F-16 de la Fuerza Aérea lusa para que lo escoltara.

En plena tormenta de viento y agua, se habilitó una solución de urgencia. Únicamente así fue posible el aterrizaje en el aeropuerto de Beja, una localidad ubicada a 178 kilómetros de Lisboa, no sin antes ir deshaciéndose del combustible para aligerar peso.

Nada extraño, si tenemos en cuenta que su rastro llegó a desaparecer de los radares en medio de la nula visibilidad provocada por la climatología adversa.

Eran dos pilotos y cuatro técnicos las personas que se encontraban en el interior de la nave, y todos ellos acabaron dando las gracias al Ejército portugués por su inestimable ayuda. También fueron atendidos en el Hospital de Beja, donde no tardaron en recibir el alta médica.

El Gabinete de Prevención e Investigación de Accidentes con Aeronaves tomó cartas en el asunto y puso en marcha las pesquisas necesarias para aclarar las circunstancias. Al parecer, el eje de control falló en reiterad ocasiones e hizo que el vuelo KZR 1388 sufriese un itinerario mucho más accidentado de lo que se esperaba.

Algunos indicios apuntan a que el aparato presentaba deficiencias técnicas, aunque este extremo no pudo ser confirmado. Antes de que todo aconteciera, el destino programado era Minsk, la capital de Bielorrusia.