Kim Jong-un abraza a Moon Jae-in durante la histórica cumbre celebrada en abril entre las dos Coreas
Kim Jong-un abraza a Moon Jae-in durante la histórica cumbre celebrada en abril entre las dos Coreas - AFP

El presidente surcoreano intenta desbloquear el desarme nuclear de Kim Jong-un

Moon Jae-in viaja a Pyongyang, donde se reunirá hoy y mañana con el joven dictador

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El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, viaja hoy a Pyongyang para reunirse con el joven dictador Kim Jong-un, a quien presionará para que siga adelante con su desarme nuclear, que parece estancado. «Hasta hace poco, la desnuclearización estaba solo en la agenda de las conversaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos. Ahora será un «asunto clave de esta cumbre» anunció ayer Im Jong-seok, jefe de gabinete del presidente Moon, según informa la agencia Yonhap.

Tras sus cumbres de abril y mayo, es el tercer encuentro entre Moon y Kim este año, pero el primero que tiene lugar en la capital norcoreana porque los anteriores fueron en la frontera del Paralelo 38. Ambos mandatarios tienen previsto reunirse este martes y miércoles, ya que el presidente surcoreano volverá a Seúl el jueves a primera hora. Pero, dependiendo de lo que deparen sus conversaciones con el joven dictador, podría retrasar su regreso varias horas para entrevistarse con él de nuevo el jueves.

Tal y como detalló su jefe de gabinete, sus objetivos para esta visita son tres: mejorar y desarrollar las relaciones intercoreanas, mediar entre el Norte y EE.UU. para desatascar la desnuclearización de la península coreana y reducir la tensión militar.

A pesar del deshielo del régimen comunista de Pyongyang, que ha hecho posible la histórica cumbre de junio en Singapur entre Donald Trump y Kim Jong-un, no ha habido avances significativos para acabar con la amenaza atómica. Mientras la Casa Blanca exige pasos concretos y verificables, como permitir la entrada de inspectores nucleares o entregar un inventario de su arsenal atómico, Corea del Norte demanda el levantamiento de algunas sanciones económicas y la normalización de relaciones diplomáticas. Para ello, habría que firmar antes un tratado de paz que pusiera fin a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio.

Una vez más, el paciente Moon Jae-in, auténtico muñidor del deshielo norcoreano, vuelve a tratar de desbloquear las negociaciones entre Washington y Pyongyang. Al igual que ya hiciera en mayo, cuando se reunió por sorpresa en el Paralelo 38 con Kim Jong-un después de que Trump cancelara la cumbre de Singapur, intentará convencerlo para que no deje pasar esta oportunidad, que podría ser la última para alcanzar la paz y lograr una cierta «apertura a la china» del régimen más cerrado y represivo del mundo.