Fredrick Brennan, fundador de 8chan, ha pedido que el foro sea cerrado
Fredrick Brennan, fundador de 8chan, ha pedido que el foro sea cerrado - AFP

Piden cerrar el foro donde los autores de los tiroteos masivos publican sus manifiestos

La página web 8chan se han convertido en un altavoz de ideas supremacistas y complotistas en todo el mundo

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Un mejunje de delirios complotistas, épica de poliespán y odio nutrían «La verdad inoportuna», el manifiesto con el que Patrick Cursius, autor del tiroteo del pasado sábado en El Paso, Texas, pretendía dar sentido a su recuso a las armas. En ese texto, el joven, responsable de la muerte de 20 personas y de las heridas de otras 26, afirmaba que el futuro de Estados Unidos pendía de un hilo por culpa de los «hispanos», «invasores» a los que despreciaba por provocar un «reemplazo étnico y cultural» que desencadenaría destrucción del país. Sus reflexiones aparecieron en internet poco después de la masacre, publicadas en el ya tristemente célebre foro 8chan. No es la primera vez que esa página se vincula con tragedias de este tipo.

Aunque las reflexiones disparatadas han existido siempre, los altavoces para reproducirlas eran humildes y a menudo escasos. No ocurre lo mismo ahora, cuando internet y las redes sociales facilitan el acceso a mensajes radicales, haciendo posible que los jóvenes sucumban a su influencia. El foro 8chan figura en la lista de páginas donde el extremismo se expresa sin complejos: las publicaciones solo tienen la obligación de emitir contenido legal en EE.UU., pero no son moderadas. La ausencia de filtros y el anonimato actúan como un imán para violentos y autores de teorías de todo tipo, atrayendo, a veces, a las más rocambolescas.

Foco de odio

«Cada vez que escucho algo sobre un tiroteo masivo, digo: “Vale, tenemos que buscar si hay alguna conexión con 8chan”», lamentaba Fredrick Brennan, fundador del foro, el domingo, en el diario estadounidense «The New York Times», cuando pidió que se cierre.

Lo cierto es que un breve repaso por la biografía de Brennan permite entender el espíritu del que está imbuido 8chan: el joven, que abandonó el proyecto en diciembre de 2018, creó el foro como «un bastión sin restricciones para un discurso dedicado a criticar el autoritarismo de la izquierda en la cultura y la política», como explicaba «The Wall Street Journal» hace meses, el pasado marzo. El interés del diario por el fundador de 8chan se debía a que ese mismo mes el australiano Brenton Tarrant había asesinado a 51 personas en dos mezquitas de Nueva Zelanda. Para justificar su ataque, Tarrant había publicado un manifiesto en 8chan, donde desarrollaba un rosario de argumentos supremacistas que concluían con que los «musulmanes» eran «invasores» que debían ser eliminados. No es una sorpresa que Cursius mencionara a Tarrant en su manifiesto, utilizara el mismo canal que él para publicarlo y solo cambiara a los «musulmanes» por los «hispanos» como diana de su ataque. John T. Earnest, el responsable del tiroteo contra una sinagoga en Poway, California, en abril, también se valió de la página para promocionar sus ideas violentas.

Con estos antecedentes, la influencia dañina que ejercía 8chan se conocía desde hacía tiempo, pero ha sido el tiroteo de El Paso el que ha convertido la situación en inadmisible. «[8chan es] una cloaca llena de odio», dijo hace días Matthew Prince, director de Cloudflare, para anunciar que su empresa dejaba de trabajar con el foro. Cloudflare se dedica a proveer seguridad a páginas web. Por el momento, acceder a 8chan resulta imposible, aunque Brennan, su fundador, ya ha advertido de que el espacio volverá a funcionar.