Vídeo: Cientos de nicaragüenses se manifestaron el pasado domingo contra el régimen de Daniel Ortega (ATLAS) - Foto: EFE

Los paramilitares aterrorizan a la Iglesia en Nicaragua

El arzobispo de Managua denuncia que los católicos están siendo «perseguidos»

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Los paramilitares leales a Daniel Ortega, en connivencia con la Policía, han impuesto el terror en Nicaragua que se ha extendido a numerosas ciudades del país. La Iglesia católica se ha convertido en uno de los principales objetivos de estos grupos violentos, algo que el presidente del país ha alentado al desautorizar el pasado jueves los obispos como mediadores en el diálogo y calificarlos de «golpistas». El arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes, ha denunciado que la Iglesia está siendo «perseguida».

Las informaciones de los medios locales, así como de organismos internacionales de derechos humanos y de la propia Conferencia Episcopal nicaragüense reflejan el estado de terror impuesto por los paramilitares que apoyan al líder sandinista en un país cada vez más polarizado.

El diario « La Prensa» recoge que en ciudades como Granada, Rivas, Matagalpa, Jinotega, Masaya, Carazo, Chontales, León, Chinandega y Estelí los integrantes de estos grupo, en coordinación con la Policía del régimen, llevan a cabo labores de intimidación, represión, persecución, secuestro y captura de personas consideradas opositoras del Gobierno.

En el caso de la ciudad de León, por ejemplo, indica que los paramilitares se encuentran acuartelados en la casa departamental del Frente Sandinista, en el barrio San Felipe, y otros armados en la delegación central de la Policía, desde donde saldrían a patrullar en zonas donde se han levantado barricadas. Tanto el Frente Sandinista como la Policía de la ciudad advirtieron de que no permitirían instalar nuevas barricadas ni que se produjeran más cortes de calles, mientras persiguen, hostigan y amenazan a los participantes en las marchas opositoras.

Asesinatos y torturas

Este mismo medio alerta de detenciones arbitrarias por paramilitares y agentes de la Policía Nacional a quienes participan en las protestas contra del régimen de Ortega. En este sentido, en las redes sociales se denuncian detenciones de amigos y familiares en las ciudades de Matagalpa y Masaya.

Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han señalado al gobierno de Daniel Ortega por la crisis en el país. «La respuesta de represión a las protestas ejercida por el Gobierno de Nicaragua, ha tenido como consecuencia una grave crisis de derechos humanos», denunció el pasado junio la CIDH. La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha informado de ejecuciones extrajudiciales, tortura, detenciones arbitrarias y atentados contra la libertad de expresión.

Las actuaciones violentas se ceban últimamente con la Iglesia. En las últimas semanas, se han denunciado ataques, robos y profanaciones de templos por parte de simpatizantes y civiles armados enmascarados afines al Gobierno en parroquias de Carazo, Masaya, Managua, Granada, Matagalpa y Estelí, informa «Nuevo Diario».

En esta línea, señala que obispos y sacerdotes fueron agredidos el pasado día 9 en Diriamba, en el departamento de Carazo, por parapolicías y simpatizantes del Frente Sandinista.

Como en Irak e India

El cardenal Leopoldo Brenes denunció el pasado domingo la persecución. «La Iglesia es una santa, católica, apostólica y perseguida, porque vemos que en Irak, está siendo perseguida; en la India creo que también; es parte de la Iglesia, siempre ha sido perseguida, nosotros no vamos a estar ajenos. Sin embargo, sentimos la cercanía del pueblo», señaló el también arzobispo de Managua, que ofició una misa en la capilla de la Divina Misericordia, donde agentes de Policía y parapoliciales atacaron con armas de fuego por servir de refugio a los manifestantes.

Después de que el propio Daniel Ortega hubiera invitado el pasado mayo a los obispos a ejercer como mediadores en el diálogo nacional entre el Gobierno y quienes se oponían a sus políticas, el presidente de Nicaragua cargó contra los prelados en la celebración del aniversario 39 de la revolución sandinista. A su juicio, «se descalificaron como mediadores y testigos» del diálogo al pedir, como salida a la grave crisis, que adelantara a marzo del año que viene las elecciones de 2021.

Los integrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua tienen prevista este lunes una reunión en la que van a decidir si permanece o no en el diálogo como mediadores y testigos.

Mientras, Cáritas Española expresa su solidaridad y cercanía con Cáritas Nicaragüense, la Iglesia de ese país y toda la ciudadanía que son víctimas de «la represión y la violencia por parte de los paramilitares pro-gubernamentales».

Así mismo, exmandatarios agrupados en la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), entre ellos José María Aznar, denuncian «las violaciones graves, sistemáticas y generalizadas de derechos humanos» en Nicaragua y de Venezuela y mostraron su «preocupación por el silencio, la celosa prudencia, o el giro de comportamiento de algunos actores fundamentales de la opinión mundial, como el Estado Vaticano y ahora el Gobierno de España, ante las atrocidades que hoy ocurren en América Latina a manos de gobiernos abiertamente dictatoriales».