Cristina Fernández de Kirchner celebra los resultados en Buenos Aires
Cristina Fernández de Kirchner celebra los resultados en Buenos Aires - EFE

Macri gana en las primarias, y Kirchner no ve cumplidas sus expectativas

El presidente vence en el conjunto del país, a la vez que Cristina Fernández de Kirchner obtiene un empate técnico en la región bonaerense que le vuelve a dar vida

BUENOS AIRESActualizado:

Argentina parece confiar en Mauricio Macri mucho más de lo que imaginaban los desconfiados. Las primarias semi «truchas» (de mentira) del domingo anticiparon un escenario para las elecciones legislativas de octubre muy favorable al Gobierno, a pesar de estar en la cuerda floja su victoria en la provincia de Buenos Aires.

El recuento agónico que pasó de dar una ventaja de cinco puntos al oficialismo a reducirla de madrugada a menos de siete mil votos frente a la candidatura de Cristina Fernández, sacó de sus casillas a la expresidenta que denunció, con razón, «el bochorno» de un escrutinio declarado «empate técnico» (escrutado el 95 por ciento de las mesas) hasta que se conozcan oficialmente la totalidad de los resultados.

En cualquier caso, aunque Esteban Bullrich (Cambiemos) perdiera por un puñado de votos, el Gobierno puede presumir de haber vencido a dinastías históricas de caudillos peronistas en el interior, de extender su poderío en terreno bonaerense y de haber ratificado su respaldo nacional. La coalición oficialista Cambiemos y sus socios ganaron en doce de los 24 distritos electorales. En porcentajes generales arañó el 36 por ciento de votos frente a poco más del 20 por ciento del kirchnerismo en todo el país. La clave para octubre será el destino del 30 por ciento de la provincia de Buenos Aires que no fue ni para «Cristina» ni para Bullrich.

Macri celebró los resultados pero no olvidó las estrecheces y sacrificios que padecen los argentinos. «Sé que el cambio a todos no les llegó y sé que estos meses han sido difíciles –reconoció–, pero que todos sepan, los que nos votaron y los que no nos votaron, que en cada decisión siempre pensé en ustedes». El presidente se refirió a las subidas de los servicios públicos que llevaban, prácticamente, congeladas desde el 2002 y lo justificó, «porque el riesgo era habernos quedado sin luz, sin gas y sin transporte y ahí sí que no íbamos a tener futuro».

Cristina Fernández, la favorita de los sondeos, gane o pierda en ese recuento voto a voto de Buenos Aires, no logró un triunfo claro pese a tener, salvo catástrofe para ella, garantizado un escaño en el Senado en las elecciones de octubre. La viuda de Néstor Kirchner no pudo cumplir con las expectativas ni podrá erigirse como la «Khaleesi» (se identifica con la madre de los dragones) del juego de tronos peronista. Su liderazgo no es lo que era y las urnas se lo hicieron ver a ella y al resto de los aspirantes a dar la batalla por la presidencia en el 2019.

«Cristina» sacó menos votos que Aníbal Fernández, su ex jefe de Gabinete vinculado al tráfico de estupefacientes que intentó hace dos años ganar la Gobernación de Buenos Aires. Tampoco sus candidatos en el resto de Argentina lograron victorias contundentes en provincias de importancia. La excepción fue Santa Fe con Agustín Rossi, su ex ministro de Defensa que, en la recta final de infarto, parecía imponerse ayer.

Con estas credenciales pretender unificar el peronismo y tomar las riendas para un virtual regreso por la puerta grande de la Casa Rosada en dos años, parece más ficción de televisión que realidad. Juan Manuel Urtubey, gobenador peronista de Salta, lejos del kirchnerismo y con buena relación con Mauricio Macri, confirmó el virtual destierro del poder de la ex presidenta en su lectura de las primarias.

Convivencia obligada

«Hay claramente una voluntad de no volver para atrás y romper la lógica de la contradicción permanente», dijo en clara alusión la viuda de Kirchner. Su afirmación adquiría mayor relevancia al añadir, «la mayoría de las mesas que faltan por contar parecería que podrían hacerlo a favor de la expresidenta» pero el resultad nacional advierte, «donde está cada uno y la sociedad».

«La liga de gobernadores», aquel frente con fuerza propia que salía al rescate de Argentina o marcaba los límites del poder cuando asomaba la crisis antes del kirchnerismo promete volver en el actual escenario. Urtubey, sin ocultar desde hace tiempo su ambición por llegar a la Casa Rosada, anticipó una convivencia razonable con Macri. «Las provincias vamos a colaborar con el Gobierno en todo lo que le sirva a Argentina... La sociedad claramente nos dijo algo en ese sentido de acordar políticas y consensuar. Imagino un peronismo haciendo eso», aseguró en declaraciones a radio Mitre.

San Luis, feudo del linaje Rodríguez Saá desde hace décadas, fue conquistado por los hombres de Macri. Más duro fue el golpe en Santa Cruz donde el kirchnerismo gobierna desde hace treinta años. El descalabro para la gobernadora Alicia Kirchner es el mismo para su cuñada. El caso de Córdoba, segundo distrito electoral, también fue un triunfo sonado para el macrismo. Juan Schiaretti, otro peronista histórico, perdió.

La frustración peronista alcanzó a Florencio Randazzo (Frente Justicialista) que logró un efímero 6 por ciento y Sergio Massa, que rozó un 16 por ciento. Aspirantes, como la ex presidenta, a unificar el peronismo, sus malos resultados les dejaron peor parados que a su ex jefa, de la que ambos fueron ministros y artífices de la creación de estas peculiares primarias.

Mauricio Macri tiene mucho que agradecer a Elisa Carrió y a María Eugenia Vidal. La primera arrasó en la ciudad de Buenos Aires donde rozó el 50 por ciento de los votos, un récord sin precedente. Con este resultado "Lilita", como la conocen en su entorno, cose los labios de aquellos miembros de Cambiemos que la miran con desconfianza y advierten en su presunta espontaneidad y capacidad para la crítica, una bomba de tiempo. Si se mantiene, como hasta ahora, en una posición moderada en campaña su éxito en octubre previsiblemente volverá a ser aplastante.

A María Eugenia Vidal un pedestal le queda chico. Incansable, eficaz sobre el terreno de la provincia de Buenos Aires y aplastante en sus careos de televisión, la gobernadora de Buenos Aires puede considerar, sin espacio para el error, que el resultado en la provincia es mérito propio. Ella, pese a la idea establecida de que había sido Mauricio Macri, eligió personalmente a Esteban Bullrich para defender los colores de Cambiemos en su territorio frente a Cristina Fernández. Su elección no fue el mejor de los aciertos. Lo arregló convirtiéndose en la sombra alargada de Esteban Bullrich, un hombretón de dos metros pero sin talla electoral para batirse el cobre solo en las urnas.

Carlos Menem

Como el Cid Campeador el ex presidente peronista parece ser capaz de ganar batallas aunque la justicia electoral le dé por muerto.

Menem, senador de 87 años, se impuso en las primarias de La Rioja con más del 44 por ciento de los votos pese a estar proscrito. La Cámara Electoral había aceptado la impugnación de su candidatura por agrupaciones de izquierda. El argumento fue que tiene pendiente una condena de siete años de prisión y 14 de inhabilitación de cargos públicos, por haber vendido armas a Ecuador y Croacia cuando estaba en la Presidencia y saltarse la prohibición de hacerlo. Menem nunca cumplió la pena porque estaba protegido por los fueros. Ahora recurrió a la Corte Suprema que tendrá que decidir. Si le da la razón, los votos del domingo le convertirán en candidato para octubre. Lo curioso es que, en rigor, no se le podía votar pero la decisión de la Cámara se produjo demasisdo tarde y no dió tiempo a retirar sus papeletas.