El activista, periodista y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en 2017 - EFE | Vídeo: Atlas

Julian Assange, el ocaso del fundador de WikiLeaks

La Policía británica ha detenido al activista australiano después de siete años recluido en la Embajada de Ecuador en Londres tras haberle sido retirado el asilo político

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Era una premonición. Julian Assange había terminado con la paciencia del Gobierno ecuatoriano y era cuestión de tiempo que su presidente, Lenin Moreno, moviese ficha. Por su parte, el fundador de WikiLeaks había aprovechado su portal para compartir un reportaje de «The New York Times» que narraba los supuestos encuentros entre el consultor Paul Manafort y el propio Moreno, en los que supuestamente ambos tenían «deseos» de entregar a Assange a Estados Unidos, algo que Ecuador negó tajantemente.

Pero lo único cierto es que este jueves Julian Assange ha sido detenido en la Embajada de Ecuador en Londres tras ponerse fin a su asilo político y tendrá que rendir cuentas ante de la Justicia. El activista y periodista australiano había denunciado recientemente que un sistema de espionaje hacia su persona. De hecho Kristinn Hrafnsson, editora jefe de WikiLeaks, había asegurado que la «expulsión» de Assange de la sede diplomática podría producirse en cualquier momento. Acertó.

Tras casi siete años de reclusión, Assange tendrá que comparecer ante los tribunales. Todavía están por ver cuáles serán los siguientes pasos, pero se intuye que su libertad a tocado a su fin. El fundador de WikiLeaks está reclamado para declarar por la Justicia sueca que hizo una petición de extradición por unos presuntos delitos sexuales, concretamente una violación que habría sido cometida en la región de Estocolmo en agosto de 2010. Pero su periplo judicial no acaba ahí. El activista teme ser llevado a Suecia por miedo a ser extraditado a Estados Unidos, donde se le acusa de publicar, a través de WikiLeaks, documentos clasificados y de la guerra de Irak y Afganistán.

El fundador del famoso portal ha sido un quebradero de cabeza continuo para los dirigentes estadounidenses a través de la difusión de incontables documentos, mensajes militares secretos y cables diplomáticos que les ponían en evidencia al conocerse confidencias molestas sobre mandatarios extranjeros. Por eso, más allá de ser trasladado a Suecia, Assange lo que siempre ha querido evitar es ser extraditado a Estados Unidos, donde se esperaría que como mínimo le condenasen a los 35 años de cárcel que tendrá que cumplir Bradley Manning, quien le filtró muchos de sus documentos.

Un prodigio al teclado

Desde muy pequeño, Assange viajó por toda Australia, gracias a la compañía de teatro itinerante que tenían sus padres, llegando a acudir a más de 30 escuelas en 30 ciudades australianas antes de establecerse en Melbourne. El fundador de WikiLeaks siempre fue un alumno aplicado e inteligente, que estudió matemáticas, física e informática, destacando de manera sobresaliente en esta última faceta.

Pero le gustaba llegar al límite. Fue así como se involucró en la piratería informática, siendo un prodigio al teclado, consiguiendo penetrar en las webs de la NASA o el Pentágono. Sus amplios conocimientos en programación le llevaron a convertirse en un «hacker» temible, tanto que publicó una biografía a la postre que se llamaría «El hombre más peligroso del mundo».

Assange ha sido siempre un defensor a ultranzar de la transparencia de la información. Así, en el año 1999 registró el sitio web «Leaks.org», que sería el antecedente de WikiLeaks, sitio que alumbró en 2006 y que fue el comienzo de su persecución vital. Su objetivo, como declaró en alguna ocasión, ha sido dar a conocer los entresijos diplomáticos de Estados Unidos y sus relaciones más oscuras. Criticado por muchos y apoyado por otros, lo cierto es que Assange ha supuesto un antes y un después en las filtraciones de cables diplomáticos. Con su detención, se produce el ocaso del fundador de WikiLeaks, un talento pirata precoz.