El coronel Turki Al-Malik, portavoz de la coalición saudí, en una rueda de prensa en una refinería de Aramco
El coronel Turki Al-Malik, portavoz de la coalición saudí, en una rueda de prensa en una refinería de Aramco - REUTERS

Irán mantiene el pulso con EE.UU. con el apresamiento de otro buque en Ormuz

El precio del crudo se dispara hasta los 60 euros por la mayor interrupcion diaria de la historia

Corresponsal en Washington Actualizado: Guardar
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Elevando notablemente la tensión en el golfo Pérsico, el gobierno de Irán dijo ayer que abordó un barco al que acusó de contrabando de crudo y arrestó a sus 11 tripulantes. Paralelamente, la Casa Blanca hizo públicas imágenes de satélite de las refinerías atacadas en Arabia Saudí el sábado para demostrar que los drones empleados procedían del norte y que por lo tanto Irán es el autor de la agresión, y no los rebeldes de Yemen, país que se encuentra al sur. El presidente norteamericano dijo que todo apunta a que Irán es el autor del ataque, pero admitió que «en todo caso a Estados Unidos le gustaría evitar un conflicto armado».

Según reveló ayer la televisión estatal iraní, una patrulla marítima de la Guardia Revolucionaria capturó un pequeño carguero que transportaba 250.000 litros de petróleo a través del estrecho de Ormuz con destino a Emiratos Árabes Unidos. El régimen islámico no ha revelado bajo qué bandera navegaba el barco ni la nacionalidad de los detenidos. El ataque del sábado contra la empresa saudí Aramco ha provocado un dramático aumento del precio del crudo y una advertencia de EE.UU. de que podría llegar a responder con el uso de la fuerza.

Pero lo cierto es que aunque el domingo Donald Trump advirtió por medio de Twitter de que EE.UU. está «armado y listo» para actuar en el Golfo, ayer matizó en la Casa Blanca, y dijo que las investigaciones sobre la autoría del ataque aún no han concluido y que en todo caso procederá «con cautela». «Vamos a sentarnos con los saudíes y vamos a ver qué respuesta damos», dijo ayer Trump en una conversación con la prensa en la que reveló que ha ordenado al jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, que viaje a Riad a reunirse con representantes de la corona saudí.

La Casa Blanca y la corona saudí hicieron ayer pública una parte de las pruebas que tienen del ataque en un intento de sumar apoyos internacionales a sus posibles represalias contra Irán. Ambos aliados mantienen que los rebeldes hutíes carecen de armamento y pericia para llevar a cabo un ataque de semejante complejidad contra 17 puntos diferentes de campos y refinerías de crudo a más de 800 kilómetros de la frontera con Yemen. La agresión ha interrumpido el suministro mundial de 5,7 millones de barriles de petróleo.

Las imágenes de satélite que ayer difundió la diplomacia de EE.UU. muestran daños en la parte norte de las instalaciones atacadas, pero no suponen una demostración irrefutable de que Irán es autor de los ataques. Sí es cierto, como ha recordado la Casa Blanca, que el régimen islámico lleva meses protagonizando escaramuzas como la de ayer contra petroleros en un intento de ganar peso en las negociaciones sobre su desarme nuclear. Además, Irán ha armado no sólo a los hutíes en Yemen sino también a otras milicias chiíes en la zona de Irak a Líbano.

Rusia y China alertan

Las fuerzas armadas saudíes dijeron ayer que las armas empleadas en el ataque son todas de Irán. «La mayoría de las pistas y las pruebas de las que disponemos apuntan a que las armas empleadas en esta agresión terrorista, en los dos puntos atacados en Buqays y Khurais, son de fabricación iraní», dijo ayer un portavoz militar saudí, el coronel Turki al Maliki, en una conferencia televisada. Tanto Rusia como China han advertido a Arabia Saudí y a EE.UU. en contra de precipitarse para culpar a Irán sin pruebas concluyentes.

El presidente iraní, Hassan Rohaní, rechazó ayer la autoría del ataque pero dijo que los hutíes en Yemen tienen derecho a responder a los bombardeos a los que Arabia Saudí les somete desde 2015. «Lo que hacen los yemeníes es defenderse de forma legítima. Es una respuesta lógica, que por cierto demuestra que el único final al conflicto [de Yemen] es un proceso de diálogo político», dijo Rohaní durante una visita a Turquía, informa AP.

El portavoz diplomático del régimen iraní, Abbas Mousavi, calificó las acusaciones de EE.UU. y Arabia Saudí de «inaceptables e incongruentes». Como protesta, Irán canceló ayer los planes de que el presidente Rohaní se reúna con Trump durante la Asamblea General de Naciones Unidas que tendrá lugar la semana que viene en Nueva York.

En la Casa Blanca no hay en realidad pistas de qué va a hacer Trump, menos todavía después de su tono conciliador de ayer. Ya en julio, el presidente abortó al último momento una operación con misiles contra Irán por el derribo de un dron estadounidense en aguas internacionales (Irán mantiene que este había penetrado su espacio aéreo). Entonces, Trump dijo que prefería ahorrarle a EE.UU. un ataque que iba a provocar al menos una decena de muertos.

De especial relevancia es que desde la semana pasada Trump carezca de consejero de Seguridad Nacional, un puesto en el que un presidente se suele apoyar a la hora de planificar este tipo de respuestas. Según ha revelado el propio Trump en varios comentarios a los medios de comunicación, uno de los motivos del despido de John Bolton fue su extremada beligerancia con Irán, un país, como tantos otros, con el que el presidente querría llegar a un acuerdo antes de abandonar la presidencia. (Bolton mantiene que dimitió).

Hasta ahora, la política de la Casa Blanca con respecto a Irán la dictaba Bolton, que durante sus 17 meses como consejero de Seguridad Nacional tuvo libertad de acción para sacar a EE.UU. del acuerdo de desnuclearización de 2015 y endurecer las sanciones que asfixian al régimen. A Bolton, de hecho, se le considera crucial en el intento fallido de incautarse en julio de un petróleo iraní cargado con 2,1 millones de barriles de crudo cuando cruzada el estrecho de Gibraltar. El carguero quedó libre y entregó el petróleo a Siria.

El efecto de los ataques sobre el precio del crudo ha sido dramático. En varios momentos de la jornada de ayer el precio del barril de Brent, referencia en Europa, se disparó más de un 18%, un aumento no registrado desde los años de la primera Guerra del Golfo en 1990. La subida media del Brent quedó en un nada desdeñable 10,5%, hasta los 66,56 dólares (60,52 euros). Mientras, el barril West Texas, de referencia en EE.UU., subió más de un 9%, hasta los 59,82 dólares (54,39 euros).

Esta es la mayor interrupción diaria del suministro petrolero de la historia, por volumen de barriles. Es superior a los 5,6 millones de barriles diarios a los que afectó la revolución de Irán en 1978 y que los 4,3 millones de la primera Guerra del Golfo y el embargo de la guerra del Yom Kippur de 1973. Se calcula que este ataque a los campos de Buqayq y Khurais en Arabia Saudí ha obligado a suspender un 5% del suministro mundial del crudo, afectando sobre todo a mercados asiáticos.

Los rebeldes hutíes hicieron ayer un esfuerzo por que se les crea cuando dicen que son ellos los autores del ataque contra los intereses de la empresa petrolífera saudí Aramco. Un portavoz de la milicia yemení, Yahya Saree, difundió un comunicado en redes sociales en el que reiteró lo que ya dijo el sábado: «Le aseguramos al régimen saudí que nuestro brazo es capaz de azotarle donde queramos, y cuando queramos».

Los hutíes llevan desde 2014 inmersos en una guerra civil que ha dividido el país y ha provocado ya más de 91.000 muertos. Para apoyar a sus aliados en Yemen, la corona saudí ha formado una coalición apoyada por EE.UU. para lanzar bombardeos aéreos que de momento no han servido para evacuar a los hutíes, que reciben apoyo material de Irán. A pesar de ser un grupo mal armado y de escasos recursos, los hutíes ya han empleado drones en ataques bastante rudimentarios en el pasado.