El buque británico HMS Montrose en 2014 - AFP

Irán intenta interceptar un petrolero británico que navegaba por el estrecho de Ormuz

Según el Gobierno de Reino Unido, los botes iraníes recularon cuando un buque de guerra británico les ahuyentó

Actualizado:

La escalada de tensión entre Irán y Occidente ha vuelto a dispararse tras el intento fallido por parte de Teherán de interceptar un petrolero británico que navegaba por el estrecho de Ormuz, el paso angosto que separa el Golfo Pérsico del de Omán por el que transita una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Fuentes británicas y norteamericanas afirman que el buque “The British Heritage” navegaba por el estrecho cuando varias embarcaciones militares iraníes se le acercaron y le exigieron que pusiera rumbo a las costas de Irán. Una fragata de la Royal Navy, la “HMS Montrose”, que se encontraba cerca en tareas de vigilancia y escoltaba al petrolero advirtió entonces a las lanchas iraníes que se retiraran porque estaban en el punto de mira de sus cañones. Tras un momento de tensión, las embarcaciones iraníes se replegaron sin que en ningún momento se realizaran disparos.

Fuentes del Pentágono indicaron a la CNN que la acción fue grabada por un avión de vigilancia de EE.UU. que se encontraba en la zona. Un portavoz del Gobierno británico calificó de “grave” el incidente de acoso a su petrolero. Por su parte, y según informa la cadena Al Yasira, el Gobierno iraní confirmó el paso del barco británico por el estrecho, pero negó ningún tipo de incidente con las lanchas militares. “Es una versión que solo pretende crear tensión en el área”, dijo a la cadena árabe el ministro de Exteriores iraní.

El incidente se produce dos días después de que el jefe del Ejército persa, Mohamed Baqerí, advirtiera al Reino Unido que la incautación, hace ahora una semana, de un petrolero iraní en Gibraltar “no quedará sin respuesta”. La acción de hoy parece ser un remedo de la que se produjo junto al Peñón, por donde circulaba un barco que llevaba petróleo iraní a un puerto de Siria. La intervención británica se llevó entonces a cabo en el marco de las sanciones internacionales contra el régimen sirio de Al Assad, que tiene prohibida la compra de crudo.

Tanto en Gibraltar como hoy en Ormuz, se ha vuelto a poner de relieve la estrecha sintonía de británicos y norteamericanos en su estrategia de aislamiento de Irán. Hace una semana, fue el Pentágono también el que alertó a los ingleses de que un barco iraní se disponía a fondear junto a Gibraltar violando las sanciones internacionales. Hoy, las aeronaves de EE.UU. ayudaron a frustrar la operación de represalia iraní.

La escalada de tensión en el Golfo y en el estrecho de Ormuz se remonta a la decisión del presidente Trump, el pasado 5 de mayo, de incrementar sustancialmente la presencia de sus fuerzas navales y aéreas en la región ante los rumores de ataques de Irán contra sus intereses. Tres días después, Teherán anunció su intención de romper el pacto nuclear con las grandes potencias como respuesta a las sanciones económicas de EE.UU., que bloquean sus fuentes de ingresos petroleros. El 20 de junio la tensión volvió a crecer tras el derribo por parte de Irán de un dron de vigilancia norteamericano. Trump reconoció que había ordenado como respuesta ataques militares selectivos contra Irán, que retiró en el último momento “por el número de bajas civiles que iba a producir”.