Puente de Tienditas, entre Colombia y Venezuela, que Maduro ha bloqueado para impedir la llegada de ayuda
Puente de Tienditas, entre Colombia y Venezuela, que Maduro ha bloqueado para impedir la llegada de ayuda - AFP

El Grupo de Lima reconoce a los enviados de Guaidó como embajadores y Europa no

EE.UU. y la mayoría de países de Iberoamérica han abandonado los contactos con Maduro y operan ya con los representantes de la Asamblea

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Una vez que se produjo la cascada de reconocimientos de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, el temor a una confrontación directa con la dictadura de Nicolás Maduro está retrasando las decisiones que se supone que se corresponden con esa decisión. La falta de entusiasmo del Gobierno español en su política hacia Venezuela podría retrasar la evolución de la transición hacia el fin de la dictadura, al menos mientras no se alcance un consenso entre todos los gobiernos europeos.

La Asamblea Nacional venezolana ha dado ya pasos muy significativos, como la de designar «encargado de negocios» en Washington a Carlos Vecchio, que ya ha sido reconocido con rango diplomático y que en apenas dos semanas ha sido recibido en la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Tesoro y el Capitolio, mientras negocia ya negocia la canalización de ayuda humanitaria y fondos embargados al régimen al nuevo Gobierno interino. Vecchio es encargado de negocios porque así presentó sus credenciales y así le recibió el vicepresidente, Mike Pence, el pasado 29 de enero.

El representante en España

Se espera que el próximo día 12 el Parlamento ratifique a Antonio Ecarri como el representante de la Venezuela de Guaidó en España, así como a quienes ocuparán el cargo en los otros países que han respaldado al presidente de la Asamblea Nacional. El Gobierno de Pedro Sánchez habría pedido a Guaidó que se limite a nombrar a «un representante» y que eluda la denominación de «embajador», ante el temor a que Maduro actúe en reciprocidad y tome represalias contra el embajador español en Caracas, Jesús Silva. En realidad, el dictador Nicolás Maduro puede hacer ya pocas cosas, a pesar de que formalmente sigue detentando las palancas del poder efectivo.

Cuando Washington reconoció como presidente a Guaidó, Maduro rompió relaciones con EE.UU. y ordenó la expulsión de todo el personal diplomático norteamericano de Venezuela, pero no se ha atrevido a cumplir su amenaza. Sin embargo, el Gobierno socialista deberá decidir, por ejemplo, quién recibirá a Ecarri en Madrid cuando sea nombrado y con qué rango. De ello dependerá el grado de importancia que se le quiera otorgar y las posibles reacciones del régimen de Maduro.

El presidente de la Comisión de Política Exterior y miembro del partido Voluntad Popular (el mismo que Guaidó), Francisco Sucre, ha confirmado a ABC que en el caso de Europa se ha «decidido designar representantes, porque estamos en una etapa de pretransición; la transición comenzará cuando cese la usurpación, ahí sí, evidentemente, tendremos embajadores plenipotenciarios. Pero por ahora serán solo representantes», dijo el diputado.

El equipo de Guaidó está ahora centrado, sobre todo, en lograr el reconocimiento del Gobierno italiano, que está siendo en la UE el más reticente, junto con Grecia, a la hora de abandonar a la dictadura y pasarse al lado del presidente de la Asamblea Nacional. Según Sucre, el asunto se ha complicado a causa de «la composición sui géneris del Gobierno, con dos partidos que son antagónicos. Sin embargo, Matteo Salvini se ha pronunciado a favor de Guaidó, al igual que el ex primer ministro Silvio Berlusconi y el presidente, Sergio Mattarella. Falta el apoyo de Luigi Di Maio y el «premier», Giuseppe Conte. Nosotros hemos mantenido comunicaciones con el Gobierno de Italia, porque tenemos vínculos muy estrechos entre los dos países y yo creo que la neutralidad favorece al tirano». Italia es, después de España, el país europeo que tiene más ciudadanos en Venezuela con doble nacionalidad. El tercero es Portugal, pero el Gobierno de Lisboa ya ha reconocido a Guaidó.

Según dijo ayer a ABC un portavoz de la nueva Embajada venezolana en Washington, la Casa Blanca está buscando un hueco para que Vecchio presente formalmente las credenciales al presidente Donald Trump, algo que, por ejemplo, sería aún impensable en el caso de España. Este trámite le permitirá ocupar físicamente los edificios de la Embajada venezolana en Washington -la embajada y la agregaduría militar, que está en estado semi ruinoso- y los nueve consulados que hay en toda la geografía estadounidense.

Dos velocidades

La situación -y la actitud- de los europeos es bien diferente. La Comisión Europea ha aprobado un paquete de ayuda humanitaria para Venezuela, pero no puede explicar cómo piensa gestionarla ni ante qué autoridades. Mientras, casi toda América -a excepción de México y Uruguay- ya reconoce a los enviados de Guaidó como embajadores de pleno derecho. Es cierto que no todos han presentado credenciales aún, y que ese proceso puede demorarse por lo inusual de que haya dos misiones diplomáticas venezolanas coexistiendo a la vez, pero en Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil cualquier contacto diplomático y de ayuda humanitaria se canaliza exclusivamente a través de los nuevos enviados, Orlando Viera Blanco en Canadá; Humberto Calderón Berti en Colombia, y María Teresa Belandria en Brasil.

La Asamblea Nacional Venezolana también ha designado a Gusavo Tarre como embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), un nombramiento que debe ser ratificado por la secretaría general y el consejo permanente de esa organización multilateral, algo que con toda seguridad se producirá en los próximos días. Tarre dijo ayer a ABC que «todo avanza con normalidad en unas circunstancias que no son normales».

Los principales aliados de Guaidó en América tampoco tienen intención de participar en las negociaciones que pide Maduro, como demuestra el hecho de que sus contactos oficiales sean ya exclusivamente con los enviados de Guaidó. Sucre confirmó ayer a ABC que la representación de Guaidó o de la Asamblea Nacional tampoco asistirá a la reunión que celebrará hoy en Montevideo el «Grupo de Contacto» promovido por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. «No vamos a asistir, pero esperaremos el resultado. Ojalá el único acuerdo sea cómo lograr unas elecciones libres con la agenda que marcó la oposición de cese de usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres. Pero no queremos más diálogos que de alguna forman le den oxígeno a Gobierno o les haga ganar tiempo». El «Grupo de Contacto» se reunirá hoy y tiene un mandato limitado a tres meses.