<a href="/fotos-internacional/20110223/egipcios-abandonando-libia-paso-1401130709575.html">Ciudadanos egipcios salen de Libia por el paso de Salum</a> - LUIS DE VEGA

Los egipcios salen del infierno libio

Miles de trabajadores regresan a su país por el paso fronterizo de Salum; 1,5 millones de egipcios viven en el vecino país magrebí

enviado especial a salum (frontera entre egipto y libia) Actualizado:

La frontera de Salum se ha convertido en la salida del infierno para miles de egipcios que viven en Libia. A cada instante furgonetas y vehículos todoterreno cargadas de personas y sus pertenencias llegan al control del Ejército egipcio, a unos 800 kilómetros al oeste de Alejandría. Levantan los dedos en señal de victoria y sus rostros expresan todo el alivio y la alegría posible.

Una caravana de más de un kilómetro de furgonetas y autobuses espera en la carretera en sentido salida de Egipto a la gente que sale. Policías y militares controlan que el nerviosismo no se convierta en caos.

Junto a una mezquita se la levantado un campamento médico con varias decenas de tiendas de lona blanca, pero la inmensa mayoría de los que abandonan Libia no llegan heridos. Lo único que quieren es sentirse a salvo de las revueltas que salpican desde la semana pasada ese país y que han colocado al borde del colapso al régimen de Muamar Gadafi.

"Había disparos por las calles, pero estos días estaba ya más tranquilo", explica Omar, un obrero de 30 años, que acaba de llegar de Bengasi. No habla inglés, pero uno de los militares hace de traductor. Otro resoplan ante la imposibilidad de hacerle comprender en árabe al reportero lo que han vivido.

Bengasi, bastión de los opositores

Bengasi, la segunda del país con más de un millón de habitantes, se ha convertido en bastión de los opositores a Muamar Gadafi. Junto a Omar, una quincena de egipcios se acomoda en el interior de una furgoneta cuya baca va a reventar de alfombras, colchones, bicicletas y baúles de metal. Se les ve contentos de dejar atrás Libia sanos y salvos. Muchos otros siguen sin encontrar la manera de salir de Libia.

Muestran sus documentos por la ventanilla del vehículo a los militares egipcios y nada más pasar delante de un tanque, ya están en casa. Una carretera por la que el polvo campa a sus anchas les espera una docena de kilómetros antes de llegar al pueblo de Salum con su apacible bahía delante del Mediterráneo.

1,5 millones de egipcios en Libia

Al menos una decena de ciudadanos egipcios ha muerto en los altercados en la última semana, casi todos en el este de Libia. El Gobierno de Egipto calcula que 1,5 millones de sus ciudadanos viven en el vecino país magrebí, que produce 1,8 millones de bariles de petróleo al día. Repatriar a esta cantidad de personas es en este momento "muy difícil", ha declarado el ministro egipcio de Exteriores, Ahmed Aboul Gheit.

El Gobierno ha enviado además dos aviones militares y la compañía Egypt Air ha multiplicado sus vuelos de El Cairo a Trípoli para proceder a las repatriaciones. Se han puesto además a disposición de los que salen por carretera trenes gartuitos desde la ciudad de Marsa Matrouh, a unos 250 kilómetros de la frontera libia.

El aeropuerto de Bengasi ha sido combardeado por el Ejército de Gadafi y hace imposible repatriar por aire a los egipcios que viven en el este de Libia. Unos 10.000 esperan en el lado libio de la frontera de Salum, según fuentes oficiales. En cualquier caso, aconsejan a los ciudadanos que traten de no poner en peligro sus vidas para regresar a Egipto.

30.000 chinos esperan volver a su país

Además de los egipcios, ciudadanos de muchos otros países han salido de Libia en las últimas horas a través de aviones enviados por sus gobiernos, incluido el de España (Moncloa ha mandado un avión para repatriar a entre 50 y 80 españoles, aunque muchos han tenido que volver en un aparato portugués). En el caso de China, Pekín ha enviado un avión y dos barcos para evacuar a 30.000 chinos, muchos de ellos heridos en las protestas.