El Pentágono advierte que los ataques no garantizan el final de Gadafi
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El Pentágono advierte que los ataques no garantizan el final de Gadafi

Tras el control del espacio aéreo, la siguiente fase de la ofensiva internacional aspira a cortar todo respaldo logístico al régimen de Trípoli

pedro rodríguez
corresponsal en washington Actualizado:

El máximo jefe militar del Pentágono ha advertido que la ofensiva internacional contra el régimen de Gadafi se encuentra en condiciones de alcanzar sus principales objetivos tanto militares como humanitarios pese a las posibilidades de que, en última instancia, el dictador consiga aferrarse al poder en Trípoli. Según el almirante Mike Mullen, los objetivos de los ataques en curso son limitados y no incluyen necesariamente un cambio de régimen en Libia.

Para el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos, responder a "cómo terminará esto en un sentido político, no se puede decir". A su juicio, "nos gustaría ver que el coronel Gadafi retira de nuevo a sus cuarteles todas las fuerzas desplegadas". Al igual que un cese verdadero de la represión y atrocidades perpetradas contra la población civil, al igual que vía libre para facilitar la ayuda humanitaria desesperadamente necesitada.

A través de una serie de entrevistas dominicales en las televisiones de Estados Unidos, el almirante Mullen ha confirmado que las fuerzas aliadas que operan bajo la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU ya han logrado hacer realidad una zona de exclusión aérea sobre Libia. Según Mullen, las fuerzas leales a Gadafi no están utilizando aviones o helicópteros para reprimir a la oposición: "Efectivamente no ha volado nada durante los dos últimos días por lo que yo diría que la zona de exclusión de aérea se encuentra en vigor".

A la vista de los detalles ofrecidos por Mullen, tras los primeros ataques, la estrategia militar de la comunidad internacional se va a centrar de ahora en adelante en cortar todo respaldo logístico a las fuerzas de Gadafi, que en estos momentos se encuentran desplegadas en una amplia zona del territorio libio. Como parte de los esfuerzos asociados a la zona de exclusión aérea, aviones aliados van a estar patrullando especialmente en torno a Bengasi, la ciudad portuaria considerada como reducto de las fuerzas opositores.

El principal responsable militar del Pentágono también ha cuestionado que la primera fase de la operación "Odisea al Amanecer" haya producido víctimas civiles, a pesar de que el régimen de Trípoli insista en 48 víctimas mortales y 150 heridos. Según el responsable militar, no le consta la existencia de significativos daños colaterales con insistencia en que Estados Unidos y sus aliados "han trabajado muy duro para absolutamente minimizar y eliminar víctimas civiles".

Tras revisar los resultados de los ataques realizados este sábado, incluida una salva de más de cien misiles de crucero lanzados desde unidades navales de Estados Unidos y Gran Bretaña, fuentes militares americanas insisten en que los daños causados en las fuerzas a disposición del dictador libio son significativos y sustanciales. Especialmente en todo lo referente a la defensa aérea de Libia de origen soviético y sus baterías de misiles tierra-aire SA-5 que representan una cierta amenaza, Aunque el Pentágono, siguiendo los deseos de la Administración Obama, insiste en que piensa mantenerse más bien en un segundo plano, tal y como demuestra la ausencia de portaaviones de la "Navy" en esta operación.

Este domingo, Estados Unidos sí que ha empezado a desplegar aviones de guerra electrónica para bloquear las comunicaciones y radares del régimen libio, además de algunos aviones de combate para misiones puntuales. En este sentido, la Armada americana operando desde bases aliadas estaría empleando su modelo EA-18G "Growler" para provocar un "apagón" electrónico. Además de aviones Harrier de despegue vertical operados por los "marines" desde el buque de asalto anfibio "USS Kearsarge". La Fuerza Aérea de Estados Unidos también habría destruido con ayuda de bombarderos invisibles B-2 las pistas de una de las principales bases de la aviación a las órdenes de Gadafi.

A la espera del nombramiento de un mando unificado para las fuerzas de la coalición, la operación "Odisea al Amanecer" está siendo dirigida por el almirante americano Samuel Locklear, a bordo del buque de mando "USS Mount Whitney" junto a quince oficiales de enlace europeos y canadienses. En total, una flota aliada compuesta por más de 25 buques y submarinos se encuentra en posición en aguas del Mediterráneo, junto a numerosos aviones de combate facilitados por miembros de la Alianza Atlántica. Pero el portaaviones más cercano de la Armada de Estados Unidos se encuentra en la zona del Golfo Pérsico, como parte de las operaciones militares en Afganistán. Aunque si fuera necesario, los 45 cazas F-18A a bordo del "Enterprise" serían capaces de alcanzar objetivos en Libia repostando en el aire.

Francia sí que ha aportado su portaaviones "Charles de Gaulle" a estas operaciones. El buque, con una tripulación de 1800 militares y veinte aviones a bordo, ha partido este domingo del puerto de Toulon, acompañado por un grupo de combate en el que figura un submarino de ataque, tres fragatas y unidades de apoyo logístico. En cuestión de 36 a 48 horas, estos adicionales recursos aeronavales podrían tomar posiciones frente a las costas de Libia.

La aviación militar francesa -responsable de las primeras acciones de combate en esta operación- ha seguido durante el domingo realizando misiones dentro del espacio aéreo libio. Pero según el gobierno de París, los quince cazas que han participado en estas patrullas no han encontrado resistencia. En estos esfuerzos, Francia ha anunciado que contará con refuerzos del Emirato de Qatar, en forma de cuatro Mirage 2000/9. Por parte de España, ayer partieron de Torrejón de Ardoz cuatro cazabombarderos F-18 y un avión cisterna Boeing 707 con rumbo a Cerdeñ