Un enorme árbol de Navidad en el centro de Bagdad para plantar cara al Daesh

Ha sido erigido por los soldados musulmanes en solidaridad con los soldados cristiano y ha costado más de 24.000 dólares

MADRIDActualizado:

Hace unos días se difundió la noticia de que el ejército iraquí, con la ayuda de las fuerzas kurdas, habían construido una cruz con los restos de un árbol. La colocaron junto a la bandera del país en lo alto de una iglesia a tan sólo cinco kilómetros al norte de Mosul, bastión del grupo terrorista Estado Islámico en Irak, mientras hacían repicar las campanas, según informaba el portavoz de la Comandancia de las Operaciones Conjuntas, el general de brigada Yehia Rasul.

Un acto de valentía y temeridad que se ha repetido durante este fin de semana con un árbol de Navidad que los soldados iraquíes musulmanes han colocado en solidaridad con los soldados cristianos. Con cerca de 10 metros de altura, se trata, posiblemente, del más grande que ha visto el país en muchos años.

Esta iniciativa, toda una ofensa para los miembros de Daesh, de un empresario iraquí musulmán, Yassi Saad, para promover y demostrar al mundo la convivencia pacífica que viven musulmanes y cristianos iraquíes. El objetivo es, según explicó el mismo Saad, que los «musulmanes se unan a los hermanos cristianos en sus celebraciones navideñas» y que ayude a «los iraquíes al olvidar su angustia, especialmente en lo que respecta a la guerra en Mosul».

El árbol se erigió en el centro de un parque de atracciones en Bagdad y tuvo un el coste estimado de 24.000 dólares. En su construcción participaron un buen número de soldados del ejército iraquí, que se ofrecieron desinteresada y voluntariamente para llevar a cabo esta acción.

Perseguidos

No hay que olvidar que los cristianos iraquíes están divididos en catorce comunidades diferentes, con iglesias católicas, ortodoxas y protestantes. Esta minoría perseguida por el fanatismo integrista se encuentra en Bagdad, donde puede haber unos 150.000 fieles, Basora y Mosul, bastión de los yihadistas de Daesh.

El éxodo de esta comunidad milenaria comenzó en 2003 tras la caída del ex líder iraquí, Sadam Husein, con la invasión de Estados Unidos. Desde entonces el número de cristianos en Irak ha pasado del millón doscientas mil personas a no más de 300.000. La región autónoma del Kurdistán (KRG) es la salida temporal que elige la mayoría, pero Europa y Estados Unidos son los destinos soñados. El ataque directo más grave contra los cristianos fue el 31 de octubre de 2010 tras el asalto de un comando yihadista a la iglesia de Nuestra Señora de la Salvación de Bagdad. Murieron 58 personas y más de setenta resultaron heridas.

Toma de armas

La llegada de Daesh empujó a la comunidad a tomar las armas y formar sus propias milicias, siguiendo el ejemplo de los cristianos de Siria, que combaten en su mayoría en apoyo de Bashar al Assad. El Movimiento Democrático Asirio asegura que cuenta con más de 2.000 hombres para combatir a Daesh y mantienen contacto directo con las Fuerzas Libanesas, principal milicia cristiana durante la guerra civil en Líbano, que lidera el «señor de la guerra» Samir Geagea.

La idea de armar a los cristianos la lanzó hace un año el presidente kurdo, Masoud Barzani, y recibió fuertes críticas de la cúpula eclesiástica en Bagdad porque «la creación de este tipo de milicias con base étnica o sectaria puede destruir Irak», según el comunicado publicado entonces. Comparten con los peshmergas kurdos la labor de seguridad de las aldeas cristianas al norte de Irak y tras la caída de Daesh su papel cobrará aún más fuerza para animar a los civiles a regresar.