La dimisión de la líder del SPD deja a Merkel pendiente de un hilo

Dependerá del sucesor de Nahles romper o no la gran coalición con los conservadores

BerlínActualizado:

«La última socialdemócrata», con este épico titular Der Spiegel anunciaba ayer el comienzo del fin de la socialdemocracia alemana tal y como la conocemos. El semanario alemán se refiere a Andrea Nahles (48 años) y a su dimisión como presidenta del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), así como a la jefatura del grupo parlamentario socialdemócrata en el Bundestag (la cámara baja del Parlamento alemán), que hará efectiva mañana. «Ya no tengo el apoyo necesario para ejercer mis funciones», declaró ayer Nahles en una nota, a exactamente una semana de la debacle del SPD en las europeas del 26-M donde obtuvo el 15,8% de los sufragios, 11,5 puntos menos respecto a las del 2014.

Licenciada en filosofía y germanística por la Universidad de Bonn, Nahles fue elegida en abril de 2018 presidenta de los socialdemócratas alemanes -en reemplazo de Olaf Scholz, nombrado ministro de Finanzas de la canciller democristiana (CDU) Angela Merkel- como la primera mujer al frente del partido en sus 154 años de historia. Llevaba 26 años ocupando distintos puestos en el SPD. Fue una decidida afín a la gran coalición con los conservadores pilotada por Merkel, lo que sin embargo no permitió a los socialdemócratas capitalizar correctamente ante la opinión pública logros de su partido como el sueldo mínimo o el matrimonio igualitario.

Existe la posibilidad que un SPD post-Nahles decida romper el pacto de Gobierno. Dependerá de quien asuma la dirección del partido, entre cuyos candidatos destaca Scholz. Esto no ocurriría sin embargo antes de fines de año que es cuando, según el contrato entre SPD y conservadores, se evaluarán logros y permanencia. Aunque la fecha puede también adelantarse. La líder de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, que sucede en el cargo a Merkel, aseguró ayer que parten de la base que el SPD resolverá con rapidez la sucesión de Nahles al frente de la formación y del grupo parlamentario, de manera que «el funcionamiento de la gran coalición no se vea afectado».

«Para la CDU éste no es el momento de planteamientos tácticos. Mantenemos nuestro compromiso con la gran coalición y queremos servir con una buena política de gobierno a nuestro país», comentó Kramp-Karrenbauer ante la posibilidad de un divorcio entre conservadores y socialdemócratas, recordando que el acuerdo alcanzado entre ambas partes es la base también de la presencia internacional de Alemania en Europa y en el mundo. Nahles informó a la líder conservadora de su retirada antes de hacerla pública, decisión de la que la conservadora dijo «tomar nota con gran respeto», al tiempo que le agradeció su colaboración hasta este momento y calificó a Nahles de «interlocutora de carácter fuerte, honesta y confiable». La CDU seguirá contribuyendo a un gobierno «operativo y estable», reiteró.

Con un calendario en el que figuran después del verano tres elecciones regionales clave en el Este -bastión de la ultraderecha y que promete sacudir el tablero político germano-, la todavía líder del SPD -quien mantendrá su acta de diputada en el Bundestag- espera abrir la posibilidad de que su sucesión para ambas funciones pueda llevarse a cabo «de manera ordenada». Nahles concluyó no seguir teniendo respaldo tras las discusiones mantenidas por el bloque parlamentario y por las respuestas del ejecutivo del partido. La socialdemócrata recordó en la nota de ayer el «gran desafió» que supuso «volver a levantar el partido y convencer a los ciudadanos con nuevos contenidos».

Bremen y Los Verdes

El 26-M fue una doble humillación para los socialdemócratas ya que además de la debacle europea sufrieron una caída sin precedentes en su feudo de Bremen en el que gobiernan hace 73 años. Para poder seguir gobernando en este diminuto Land portuario, los socialdemócratas necesitarán coaligarse con verdes y Die Linke. En la noche electoral, Nahles reconoció que los resultados eran «extremadamente decepcionantes», pero que el partido debía mantener la cabeza alta anticipando que van a volcarse en la defensa de asuntos medioambientales.

«Lo que quiero decir en nombre del gobierno es que continuaremos nuestro trabajo con toda nuestra seriedad y nuestro sentido de responsabilidad». comentó Angela Merkel en una breve comparecencia convocada horas después de la dimisión. Nahles llegó para renovar un partido que obtuvo en 2017 su mínimo histórico con el 20,5% de los votos. Tarea que ahora deberán desarrollar los candidatos a liderar el partido -muy probablemente contrarios a una coalición con los conservadores-, además de conseguir «reconstruir la confianza y el respeto mutuo», concluyó Nahles.