Fotografía cedida por la oficina de Prensa de Miraflores, del gobernante venezolano, Nicolás Maduro (c), durante un acto de Gobierno con militares este lunes en Maracay (Venezuela). Maduro dijo este lunes que es "nefasta" la decisión del jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, de reconocer al líder del Parlamento del país caribeño, Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela
Fotografía cedida por la oficina de Prensa de Miraflores, del gobernante venezolano, Nicolás Maduro (c), durante un acto de Gobierno con militares este lunes en Maracay (Venezuela). Maduro dijo este lunes que es "nefasta" la decisión del jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, de reconocer al líder del Parlamento del país caribeño, Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela - EFE

La cúpula del poder en Venezuela cierra filas

Nueve militares, cinco civiles y los cubanos mantienen en pie al régimen de Nicolás Maduro, inmerso en el narcotráfico y la corrupción

MadridActualizado:

Hugo Chávez sacó a los militares de los cuarteles y los incorporó a cargos públicos. Les dio poder a cambio de su lealtad. Su sucesor, Nicolás Maduro, un simple conductor de autobuses, no tuvo más opción que fortalecer su relación con la institución castrense para permanecer al frente del Ejecutivo nacional que hoy preside de manera ilegítima. Durante las últimas semanas, el mandatario venezolano ha visitado las diferentes ramas de las Fuerzas Armadas para alardear de su lealtad y compromiso con la revolución bolivariana. Sin embargo, no ha podido contener el malestar interno de la institución, producto de una crisis económica y social que golpea fuerte y no diferencia entre civiles y militares.

Al menos siete rebeliones militares -sin éxito- sacudieron los cuarteles el año pasado. Maduro resiste y amenaza con aplicar la justicia para aquellos que piensen en «traicionar a la patria». El ejemplo lo dará con los 27 suboficiales que se sublevaron en la comandancia del barrio popular de Cotiza, el pasado 21 de enero, detenidos y trasladados por el cuerpo de Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) a la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Caracas. Allí habrían sido torturados e interrogados por los agentes de inteligencia como represalia a su conducta «golpista».

El poder en Venezuela recae en la figura de Nicolás Maduro como presidente, aunque en la realidad se disputa entre el número dos y presidente de la Constituyente, Diosdado Cabello y el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López. Ambos, militares de carrera con mucha influencia dentro de la cúpula militar.

El superministro

Padrino López, el hombre con más ascenso dentro de las Fuerzas Armadas, tiene más poder que el que sugiere su cargo. Su principal función es «hacer cumplir las órdenes del presidente». Lo llaman el «superministro» porque obstenta también la vicepresidencia de soberanía, que le cede competencias sobre la cartera de Interior y Justicia. Es el Jefe de la gran misión de abastecimiento soberano, que le da el control de la producción, importación y distribución de alimentos y medicinas, es decir, de los supermercados y hospitales, dos focos de mayor tensión en el país. Y, además, supervisa el Arco Minero, donde se encuentran los yacimientos auríferos y minerales más importantes del país. Padrino es el único oficial que queda activo de su promoción. «El ministro se tenía que haber retirado hace cinco años, pero Maduro le ha retrasado su jubilación. De hecho, en 2017 cuando el presidente cambió a todo el Alto Mando Militar, Padrino fue el único que consevó su cargo, el resto fue reemplazado por hombres de su extrema confianza», dice a ABC Sebastiana Barráez, periodista especilizada en Ddefensa.

Dentro de las Fuerzas Armadas, el Comando Estratégico Operacional (Ceofan) es el máximo órgano de control y depende de la presidencia,hoy está bajo la tutela del almirante en Jefe Remigio Ceballos. Pero nada sucede en Venezuela sin que el ministro de la Defensa esté informado. Tamara Suju, abogada de derechos humanos, señala que «el espionaje y la contrainteligecia funcionan desde la sede del Ceofan junto a Padrino, Ceballos y el G2 cubano». Un artículo publicado en ABC por Emili J. Blasco en 2017 señalaba que los cubanos controlan el aparato represivo del régimen y estarían bajo el mando de un supuesto coronel Camilo.

Nueve militares, cuatro civiles y los cubanos mantienen en pie al régimen de Nicolás Maduro. La inteligencia es el eje central del control. No es casualidad que el director de Contrainteligencia (Dgcim), el general Iván Hernández Dala, sea también el jefe de la Casa Militar, es decir, de la guardia de honor del presidente.

Acusados en La Haya

«Le llaman los isleños y son los encargados de torturar a los militares presos para que denuncien a otros que estén planeando una asonada», denunció Suju, quien ha acusado a 190 personas (civiles y militares) ante la Corte Penal Internacional de La Haya. El obstrucionismo del chavismo en las Fuerzas Armadas fracturó sus pilares y, de ahí, que sus funcionarios estén inmersos en corrupción, narcotráfico o en crímenes de lesa humanidad. Estos últimos no les permiten ser beneficiarios de amnistías o indultos de acuerdo a la Constitución, por lo que quedan excluídos de la ley de amnistía promovida por el presidente encargado, Juan Guaidó. Un punto de inflexión importante para pensar que los militares morirán con las botas puestas antes de someterse a la justicia.

Pero Maduro también tiene sus secuaces civiles ubicados es puntos estratégicos. El chavismo secuestró los poderes del Estado, el Consejo Nacional Electoral bajo las órdenes de Tibisay Lucena, se convirtió en un organismo parcial que constituye un obstáculo para el sufragio libre y transparente. El Tribunal Supremo de Justicia en manos de Maikel Moreno, respalda jurídicamente todas las triquiñuelas del régimen; y la Fiscalía, con Tarek William Saad, avala la persecución y la política criminal del Estado.

No es menos importante, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que controla indirectamente el Servicio de Inteligencia (Sebin), el lugar más escalofriante de toda Caracas. Dentro de sus calabozos, tres políticos opositores han muerto.